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24.5.13

Cerrando el ferrocarril


Pero en efecto, hay otro factor a tener en cuenta en el caso del aterrador cierre del tren que une La Puebla de Sanabria con Valladolid y que yo tomaré esta tarde por última vez. El uso de la infraestructura. Los ciudadanos no se dan cuenta de que si los derechos no se ejercen, el poder se los acabará limitando. O suprimiendo. ¿Pero cómo explicar esto en un país de free-riders dónde todo el mundo cree que robar al común es éticamente aceptable.

A veces tengo la sensación de que predico en el desierto, es verdad. Pero no me canso de repetirlo: es importante usar los transportes y los servicios públicos en sitios rurales y periféricos porque sólo el uso legitima su defensa: no hay que desviar el correo a Madrid, porque algún día no habrá cartero. Hay que hacerse usuario y utilizar de manera habitual la biblioteca local,  darse de alta como residente temporal en el Servicio de Salud…

A mayores, pienso lo mismo con los servicios privados. Me parece lamentable (desde el respeto moral, está claro) esa opción de ir con el coche cargado desde la ciudad. El comercio mantiene la vida de estos pequeños pueblos. Son más caros, claro que son más caros: ¿De verdad alguien piensa que un pequeño comerciante tiene la opción de comprar la mercancía al precio al que lo hace Carrefour?

Cuando uno se acostumbra a vivir en la renuncia, en la miseria, acaba viviendo con miedo. Ya nos lo enseñó, yo era aún un niño, Roy Battly, una madrugada lluviosa en Blade Runner:



Vivir con miedo. 
En eso consiste ser esclavo. 

1.2.11

Leyes y luces

Una ley terrorífica, propia desde luego de la mentalidad del partido que la impulsó. No tanto por su imposibilidad real (¿va a obligar un juez al gobierno a que haga una casa?) sino por las consecuencias lógicas de la misma.

Un apartado especialmente repugnante: cuando el propietario de una vivienda de estas supuestamente sociales supere durante unos años el nivel de renta que los burócratas digan, se le podrá echar de la vivienda. Así, con dos cojones. Esta es la mentailidad de la izquierda: te doy un piso, pero tú, a seguir siendo pobre, no me jodas, no se te ocurra luchar y mejorar, porque te sanciono. No exagero ni un ápice, es lo que dice, literalmente, el 71.1 g) del proyecto de Ley que el gobierno ha remitido al Parlamento vasco.

Pero hay más. Ese Brutal ese artículo 57, un canon para gravar, aún más, una vivienda que algún funcionario declara “deshabitada”, como si eso fuera incumbencia de la Administración. Ese artículo 58 que habla de “alquiler forzoso”, como si el propietario la tuviera vacía por joder y no por la escandalosa falta de seguridad jurídica que padece el dueño en un contrato de arrendamiento. El viejo sueño liberal en relación al Leviatán: fuera de mi cama, fuera de mi casa, fuera de mi bolsillo.

Luego que si estamos en un Estado neoliberal en el que hace falta más intervención pública. Espero que en el pp vasco alguien con sentido común ayude a tirar esa bazofia a la basura.

Viviendas sociales, le dicen. Viviendas para que el pobre siga donde está. Esta es la política social de nuestra izquierda. La más cavernaria del mundo occidental.


PS: "A comienzos de los treinta se promulgó una ley de “densificación” de la habitabilidad de las viviendas. Las autoridades soviéticas pensaban que una sola habitación era suficiente para dormir, trabajar, reposar, comer y recibir visitas. Así puedes, los apartamentos se transformaron en comunas".

Molina, Cesar Antonio: Lugares donde se calma el dolor. Barcelona, Destino, 2009. Página 273


PD: ayer fue un día de luz. De mucha luz.

11.1.06

Llorando desde el oeste

El Estado. El más frío de todos los monstruos fríos, que decía Friedrich Nietzsche. El ogro filantrópico en palabras de Octavio Paz. ¿Para qué está el Estado? Hay muchas respuestas (aunque no todos llegan a hacerse la pregunta). Mi respuesta: para llegar allí donde no llega la sociedad. Es una respuesta ideológica, pero es la que mejor me parece. En el oeste, en mi tierra, se está viviendo una situación objetiva. La Universidad de Salamanca ha suprimido la celebración de las pruebas de selectividad en la Puebla de Sanabria. Ahora los alumnos deberán ir a Benavente a examinarse de dicha prueba. Para que se hagan una idea, los que no conozcan la zona, un alumno de Porto, o de Padornelo, deberá recorrer 136 quilómetros para hacer dicho examen y otros 136 para volver a casa. No hay dinero en este Estado social para mantener la selectividad en una zona rural. No hay gente en los pueblos. Y a todos se les lleva la boca hablando de desarrollo sostenible y de cosas por el estilo y se hacen cursos y conferencias... Si no se mantienen los servicios públicos allí donde no llega la iniciativa privada, ¿Alguien quiere explicarme para qué queremos el Estado?