Descubrió Sara Búho en La Lectura de el periódico.
Este verso: "Mi corazón es quien es / por sus mayores"
Pues eso
Visión más o menos liberal de lo que pasa. Reflexión sobre la cultura, la sociedad y la vida. En general. Se admite debate.
Descubrió Sara Búho en La Lectura de el periódico.
Este verso: "Mi corazón es quien es / por sus mayores"
Pues eso
No sé donde leí los versos de Agustín de Foxa. La melancolía de irse. La rabia de que el mundo siga girando igual cuando uno se ha ido, ya que "sobre mis huesos danzará la vida."
El poema completo:
Estos versos de J. Vinyoli, que descubro en El Cultural: "“En verdad las palabras / no están para entendernos por lo que significan / solamente, sino para descubrir / aquello que, transparentes, ocultan”."
Ando con José Carlos Llop. Estos versos: "Soy el escriba de una ciudad que no existe".
Y esta reflexión de un pasado que no volverá:
Leído el poema completo de Mariluz Escribano "Los ojos de mi padre".
Estos versos "porque mi padre vuelve del silencio / y pasea conmigo / el callado silencio de las calles, / y los campos sembrados / y las constelaciones, / y su voz de madera me acompaña, me mira cómo crezco"
Papá.
Mariluz Escribano, hija de un maestro asesinado en septiembre de 1936 en Granada por el siniestro falangista José Valdés Guzmán. Ella era apenas un bebé. Este verso que rescato de La Lectura: “Mi padre es un silencio / que observa cómo crezco.”
Papá
Esa sensación de desamparo que queda tras la muerte del padre. Esa sensación, decía Cormán el otro día en El Diario Vasco, de "no haberlo hecho bien". Y estos versos, a su padre: "Afuera, llueve con rabia, / como si no fuese a escampar nunca. / Tu voz es, en cambio, una llovizna suave / que acabará cesando". Y este otro, sobre el final de su madre: "Entorna un momento los ojos. / Su última mirada extraviada dice / "Ama, llévame a casa." Y entonces se va...."
La paternidad, la orfandad y la muerte...
Leí el otro día en el Metro el poema Anquises de Olga Novo. Un texto duro y hermoso. Un padre que sigue pero que ya se ha ido, en realidad (No sé hasta cuándo recordarás mi nombre / y sabrás aún que soy tu hija.) Y la sensación de la hija ante lo inevitable (y te llevo a la espalda / hasta el final de la vida.)
El poema entero, traducido del gallego por la autora, aquí mismo, cortesía de Jesús Jiménez.
Hablaba el otro día de cuando la poesía se hace música. Me hice en Itunes, pagándolo, claro, con el último disco de Loquillo. Ponerle música a un conjunto de poemas de alguien tan heterodoxo como Luis Alberto de Cuenca. El resultado es espectacular. Lo es, vaya si lo es. Llevo dos semanas escuchándolo. Impresiona. Además, decidí acercarme a él como se acerca uno a una mujer desnuda, dejándome llevar por las sensaciones, dejando que el azar guíe mis manos y que el azar me indique el camino para poder degustar olores nuevos, saborear pliegues escondidos, mirar silencios con las manos... Por eso, decidí ir oyendo canciones sin seguir ningún orden. Y aún estoy tarareando. El disco se abre con un canto a la incorrección política. Un poema delicioso que sólo alguien como De Cuenca puede escribir. Un canto a las mujeres rubias, a las que quieren con locura y para siempre, a las que no han renunciado a ser mujeres y que, además, odian el mediterráneo. Esas mujeres de tierra adentro, que son capaces de mirar de frente a las verdades más sagradas. Esas mujeres por las que, siglos atrás, hubiéramos ido de cabeza a la hoguera.
Esas mujeres que quizá sólo existen ya en mi imaginación.
PS: uno de los tipos que salen al fondo en el video clip es el propio De Cuenca. Fantástico.