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7.11.25

Enganchado a la Moda

Qué cosas, un descubrimiento este grupo de La M.O.D.A. Esa canción de 1932, ese pensamiento de que "Esto va por todos los que estuvieron". 



Esas canciones "por la tierra yerma de Castilla."

Esa música.



15.5.22

Madrid se va (VI)

La vieja estación del Norte. Me pasa un poco como a Nieto, que el otro confesaba que vive en el siglo XIX. A mí la estación me suena a la estación por la que salieron Sagasta y otros líderes de la sublevación de San Gil en junio de 1866. Hasta que no estuvieron fuera del país no se les condenó a muerte. 

Bueno, que me lío, el caso es que ahora la vieja estación se transforma un hub de música: estudios de grabación, espacios de cocreación, y todo ello disponible las 24 horas al día en The Music Station.  

Ciudades creativas, las llamó Richard Florida, mientras Madrid se va...


5.4.22

Las jergas y los años

Me voy haciendo mayor. Y más listo, supongo: no por los años, pero sí por las lecturas, que funcionan como un círculo virtuoso. Lo que contaba Grijelmo el otro día en el país en relación a la canción Qué demasiao´ 


lo he pensado yo alguna vez pero con la de Pacto entre caballeros, también de Sabina. ¿Cuánto sobrevivirán estas letras? ¿en qué momento dejarán de ser entendibles? ¿Sabrá mi hijo de lo que hablan cuando las escuche dentro de veinte años?


La vida, que no se detiene...



4.12.19

Este mundo...

Lo recordaba ayer viendo la cantidad de quinquis que se han acreditado como diputados en el Congreso. Y es que ya lo anunciaban los de Salvatierra en los ochenta: Hoy en este mundo / tan moderno y tan jodido...

Todos a bailar:


25.11.19

26.6.15

Metáforas

Si uno quiere acercarse al fenómeno Podemos, y a su bizarro 20% de intención de voto, con todo lo que sabemos de ellos, debería escuchar con calma La Llamada de Ismael Serrano. 



De ahí salen estos votos: clases medias empobrecidas y un relato quebrado: el relato de Europa como solución y como crecimiento.


13.5.14

Un librazo, ya en la web

Un trabajo de autor. Un fino estilista, mi caro amigo. Recopilar, mientras los demás miran. Hacer, mientras todos sestean. Las canciones de Senabria. Aquellas canciones que cantaban los abuelos y que forman parte del patrimonio de una tierra pobre y olvidada. Septiembre en el serano. El libro puede comprarse también en edición digital en La Casa del Libro. De manera legal, porque los esfuerzos hay que pagarlos. No se lo pierda, desocupado lector. Alguna de estas canciones, como el Romance de la Pastora, son una magnífica metáfora del ciclo de la vida.

Más información sobre Manu Otero, sobre el proyecto de las canciones y sobre la música tradicional rayana.

Disfrútelo, desocupado lector...

1.12.13

Cuando pasar al otro lado de La Raya es llegar al lejano oeste...

El gran Batera me invitó a ver a la Jigsaw, blues folk portugués en inglés. Desde Coimbra para el mundo. Esa música que yo imagino en Deadwood. En aquel lejano oeste que nos colonizó a todos de manera cultural. Una música seca. Para disfrutar en blanco y negro. Con ese olor que deja el whisky en la copa cuando ya lo has apurado. En la calle nevaba y nos esperaba el tren que a las tres y diez nos debía de llevar a Yuma. 

Era noviembre.

Era Madrid. 

Esta ciudad en la que cada noche todo es posible.

28.2.13

La vida en una cena para dos


A las personas no se las gana comiendo. Se las gana conversando. Lo recuerdo como si hubiera sido ayer. Y lo recuerdo quizá porque hoy tengo delante Castiella en todo su esplendor. Era un restaurante añejo, pero pudo haber sido cualquier otro. Era el Madrid de los Austrias. Aún se podía oler la madera quemada del Viejo Alcázar, ardido apenas hacía dos meses. Cerquita está enterrado Don Diego, en la Iglesia de San Juan Bautista, ya saben, aquel bisnieto de judíos senabreses. Era uno de aquellos  restaurantes que permiten la intimidad de la conversación, uno de esos que van desapareciendo, aunque siempre he pensado que  deberían ser un bien protegido culturalmente; está uno harto de cenar y oír todas las conversaciones de otros comensales. Se nos fue la noche hablando de la vida, de la muerte, del influjo de la química en lo que somos y en los que pensamos. En ese miedo que me asalta cada vez que intuyo que también el libro albedrío quizá no sea más que una construcción cultural. Hablamos de aquella tierra, de la mía y la suya, y de este Madrid que se nos empieza  a quedar grande a los que ya frisamos los cuarenta. De las ilusiones rotas y de todo lo que hemos ido dejando por el camino. De fondo, cada poco, algunas arias italianas y algunos lied alemanes. La maldición de ser un inculto musical, se acompaña, en mi caso, de un estremecimiento cada vez que oigo a una mujer hermosa cantar un aria en directo. Eso es el arte. Me quedo algo atrás con los lied. Igual que hay algo mágico en el italiano cantado, como lo hay en el gallego o en el catalán, hay algo siniestro en el alemán cantado. O quizá es sólo mi imaginación. Pero la musicalidad de las lenguas latinas que no están contaminadas por el vasco es muy superior a la del resto. 

Eran casi las dos cuando nos levantamos.

La vida era esto. 

También era esto.

12.1.13

Un secreto, este sábado, por ejemplo


Trabajos bien hechos, ya lo conté aquí. Los amigos de La Casa de Zamora editaron un disco con música popular zamorana. De manera secreta le confieso, desocupado lector, que me enamoré de una de las canciones: el romance de la pastora. Un romance recogido en Pedralba en 1986 y que mi padre recuerda de cuando era pequeño. Una historia sencilla, con el paso del tiempo como eje. Un romance que empieza con una pastora llegando al alba y termina con ella muriendo una vez que “florecieron los campos”.

La vida pasa, aunque nosotros no nos damos ni cuenta. Y todo seguirá existiendo igual el día que ya no estemos. Lo dijo el Tano hace muchos años. Al fin y al cabo, nadie hablará de nosotros cuando hayamos muerto.



Una delicia de canción

Escúchela con tranquilidad. 


PS: chocos y percebes, como si estuviéramos a la orilla del mar...

30.8.12

La sociedad no se detiene. La música

La sociedad no se detiene. Ahí están mis amigos de La Casa de Zamora, para demostrarlo. Lograron poner en marcha, hace unos años, un Grupo de gaitas de fole. El grupo Urzes ensaya todas las semanas durante el curso. Cualquiera puede apuntarse, porque es un grupo destinado a formar gaiteiros, como los llaman en la mi tierra. Hace unos meses, grabaron su primer disco: “De urzes y madroños”. Diecinueve temas tradicionales zamoranos, abiertos, a la innovación, como esa deliciosa Adeladia grabada con una antigua gaita escocesa. Alguna de las piezas pone los pelos de punta, como el romance de la pastora, quizá mi favorita y a la que veo cantando a mi abuela en el serano, al caer la tarde, con el relente de octubre asomando desde la sierra…
Apenas diez euros. No lo piratee, desocupado lector. Se puede adquirir en La propia Casa, que está abierta en horario de tarde todos los días del año.

No se arrepentirá



19.3.12

Dime cosas incorrectas...

Hablaba el otro día de cuando la poesía se hace música. Me hice en Itunes, pagándolo, claro, con el último disco de Loquillo. Ponerle música a un conjunto de poemas de alguien tan heterodoxo como Luis Alberto de Cuenca. El resultado es espectacular. Lo es, vaya si lo es. Llevo dos semanas escuchándolo. Impresiona. Además, decidí acercarme a él como se acerca uno a una mujer desnuda, dejándome llevar por las sensaciones, dejando que el azar guíe mis manos y que el azar me indique el camino para poder degustar olores nuevos, saborear pliegues escondidos, mirar silencios con las manos... Por eso, decidí ir oyendo canciones sin seguir ningún orden. Y aún estoy tarareando. El disco se abre con un canto a la incorrección política. Un poema delicioso que sólo alguien como De Cuenca puede escribir. Un canto a las mujeres rubias, a las que quieren con locura y para siempre, a las que no han renunciado a ser mujeres y que, además, odian el mediterráneo. Esas mujeres de tierra adentro, que son capaces de mirar de frente a las verdades más sagradas. Esas mujeres por las que, siglos atrás, hubiéramos ido de cabeza a la hoguera.

Esas mujeres que quizá sólo existen ya en mi imaginación.

PS: uno de los tipos que salen al fondo en el video clip es el propio De Cuenca. Fantástico.

10.3.12

Poemas, con elegancia

De joven, miraba con recelo la relación de la poesía con la música. Se me fueron cayendo los prejuicios, también estos. Empecé con aquel Paco Ibáñez, ¿recuerdas Hornuez?, al que cantábamos ante la mirada atónita de los quinquis de la Facultad. Me enganché al formato, y fue gracias a Mile, claro, a los dos discos de poemas que Loquillo sacó hace años. Dos delicias. Ahí empecé a descubrir otro Loquillo. Estábamos aún en la facultad cuando llegó “La vida por delante”. Algunos de los poemas del disco son espectaculares. El desolador “no volveré a ser joven”, de Gil de Biedma, con su ritmo pausado y esa voz que lo llena todo, el dulce de Lisboa, de Sopeña, al que ir alguna vez con la mujer amada, la dignidad de Cantores, tantas veces traicionada. Atxaga y la vida como un extremo u otro. Y ese Julia Reis del que nunca podré explicar de qué manera me ayudó a entenderme a mí mismo aquella primavera del noventa y cinco.

Años después llegó “Con elegancia”. El disco del final de la facultad. De mi viaje al Oxfordshire. Empezando de nuevo. Siempre empezando de nuevo. Ahí conocí a Luis Alberto de Cuenca, me acerqué a Salvat-Papasseit y su delicioso Ara nos fa, pro jo encara ho faria, descubrí la emoción de las cosas que tallant com un ganivet, con Pere Quart, (el catalán, ese vaso de agua clara) llegué a Borges y vinculé la infancia con una provincia.

El placer de escuchar poemas. La poesía nos lleva más lejos de lo que somos capaces de mirar. Sobre todo los que, como yo, tenemos miopía en los ojos y desengaño en el corazón. La maldición de ser Casandra.

25.10.11

Cerrando el viaje a Beirut

La noria. El Rock the Casbah. Los Clash. Los fedayines. La línea verde...

Todo estaba en aquella canción: Ehun Ginen, de música inquietante y letra desasosegada que Kortatu lanzó en 1990 dentro del disco Kolpez Kolpe.


“Beyrouth sartaldea / Uraren ordez hautsa / Eta bost mila izar / Gehiago gauez… / Norien alboan.

Damasko irratian rock the casbah / Fedayinen auzunean ramadán / Garorik gabeko basamortuak / Inguratzen du / Sortaldeko beyrouth / Hondarrezko gartzelan / Itzalik gabe pasiatzen dira / Maiteminduak / Norien alboan…

Barraka itxiek / Ezinaren mugak laztantzen dituzte. /Zelako krisi / Halako bizi / Beyrouthen ez da inor bizi! / 100 ginen / 22 / Orain bakarrik gaude 2 / Zelako krisi / Halako bizi / Ezin gaitezke superbizi! / 100 ginen / 22 / Orain bakarrik gaude 2 / Zu ta ni, zu ta ni, zu ta ni, ninininini!”


Una cierta traducción al castellano sería (thanks txikitin):

“ Beirut oeste / Polvo en vez de agua/Y cinco mil estrellas / De noche, más… / Junto a las norias.

En Radio Damasco, Rock the casbah / en el barrio de los fedayines ramadán / el desierto sin helechos / rodea / Beirut oeste / en la cárcel de arena / se pasean sin sombra / los amantes / junto a las norias…

Las barracas cerradas / acarician las fronteras de lo imposible / A tal crisis / tal vida / En Beirut no vive nadie! / éramos cien / veintidós / ahora sólo somos dos / A tal crisis / tal vida / ¡no podemos sobrevivir! / éramos cien / veintidós / ahora sólo estamos 2 / Tú y yo, tú y yo, tú y yo, yo yo yo yo

La noria.

Mis canciones de verano.

8.10.11

Beirut oeste: por la cárcel de arena pasean sin sombra los amantes...

Cuando uno pertenece a una generación ágrafa, en la que la letra escrita no tiene valor y la cultura o es tortura o es gratis, es difícil que sea capaz de ubicar los países en sus coordenadas básicas. El Líbano. Nunca supe mucho del país: unas guerras terribles, entre cristianos, musulmanes y todo el que pasaba por allí. Un país destrozado entre Incendies y vecinos mal avenidos. Luego me fueron contando: la Suiza de oriente próximo durante muchos años. Un país francés. Un país fenicio. Una universidad de élite en el oriente. Un país mirando hacia el oeste. Unos días para pasear Beirut en medio del oasis, para recordar Biblos, teniendo presente que septiembre fue sólo un sueño. Y conocer Tiro o Sidón. Pero lo mejor, como siempre, no es el destino, sino la compañía. Abrazar viejos amigos. Brindar con buen vino por la vida, que no se detiene. Nunca. Charlar sosteniendo una Seagrams en aquel lado del mediterráneo. Espero el embarque y suena Kortatu en el Iphone: es una música amarga, con un punto de melancolía que no he sido capaz de quitarme nunca de la cabeza. La letra acompaña: Beyrouth sartaldea / Uraren ordez hautsa / eta bost mila izar / gehiago gauez / Norien alboan, Norien alboan, Norien alboan…

Embarco. Solo. Los hermanos Muguruza me lo recuerdan: éramos cien, luego veintidós, ahora sólo somos dos: tú y yo, zu ta ni, zu ta ni…

Ya le contaré, desocupado lector…

PS: El diplomático australiano Robert Bowker dice en Egypt and the Politics of Change in the Arab Middle East que en España se traducen anualmente más libros que los traducidos al árabe en los últimos mil años

25.7.11

Muertes y muertes...

Debo de ser un tío un poco raro. No consigo sentir nada especial por la muerte de la cantante británica, la tal Winehouse. Sé que hace poco suspendió un concierto en Belgrado porque no atinaba a estar de pie. Me daba pena, pero poco más. Y no creo que su muerte la convierta en ningún mito. Pienso en la cantidad de niños que sufren, en las niñas casadas contra su voluntad, en los niños que no pueden ir al colegio. Pienso también en los adolescentes que mueren victimas de alguna enfermedad que no han elegido. Pienso y llego incluso hasta un niño ahorcado por unos que se llaman a sí mismos talibanes. Y luego miro y veo a esta tía poniéndose hasta el culo de droga y tirando su vida a la basura, ante la gracia cómplice de los medios y del público. Pienso en tantas personas que no han tenido oportunidades, pese a luchar por ellas, y luego veo a todos estos niñatos y no puedo dejar de sentir asco. Por ellos. Tanta paz lleve como aquí dejó. Y que la tierra le sea leve…


PS: Enrique Rojas escribió: Una de las cosas más importantes de esta vida es no derrumbarse ante las eventualidades de aquí y de allí que aparecen delante de nosotros. Porque cada obstáculo lleva consigo un aprendizaje. Aprender es tomar nota de lo que ha ocurrido y extraer de ello una pequeña lección: no es más sabio el que menos se equivoca, sino quien más aprende de los errores.

17.6.11

Música y mujeres (un recuerdo)

Las mujeres que han marcado mi vida han dejado en ella, entre otras cosas, una memoria musical. Una memoria hecha a base de canciones que me las devuelven por un instante como en un bucle. Las imágenes se van tiñendo de sepia, pero no terminan de irse. Hubo aquella a la que recuerdo cantando aquello de “voldría ser capitá” con una voz dulce y bondadosa que desencajaba con el resto del perfil. Hay un recuerdo sobre un estribillo de los Panchos que me martillea la cabeza y del que no logro desprenderme. Se me junta con un recuerdo que va desde Marisol en Popayán, a trasluz, oscureciendo, hasta una bodega en el valle del Vidriales sobre música popular española.

Ocurrió el otro día. Salía de recoger las lentillas e iba andando a por el coche. A veces, de noche, las oigo cantar. Porque a veces, de noche, me transformo en Gabriel Conroy y todas las Gretta Conroy que ha habido en mi vida vienen a recordarme que yo también fui Michael Furey. A recordarme, en suma, que el papel que un hombre puede jugar en la vida se limita a ser Gabriel unas veces y ser Michael otra. Iba camino del coche, digo. Entonces la vi: salía del metro, e iba unos treinta o cuarenta pasos delante de mí. Fumaba. No me vio. Ni siquiera reparó en su coche, aparcado un centenar de metros más adelante. Y pensé, claro, en la canción de voldría ser capitá… Al llegar al coche paré y la seguí con la vista hasta que dobló, a la altura del Comité, para ir a su casa. Abrí la puerta, me senté en el asiento y arranqué…



PS: Ese último párrafo del relato “Los muertos”, de Joyce: “Sí, los diarios estaban en lo cierto: nevaba en toda Irlanda. Caía nieve en cada zona de la oscura planicie central y en las colinas calvas, caía suave sobre el mégano de Allen y, más al oeste, suave caía sobre las sombrías, sediciosas aguas de Shannon. Caía, así, en todo el desolado cementerio de la loma donde yacía Michael Furey, muerto. Reposaba, espesa, al azar, sobre una cruz corva y sobre una losa, sobre las lanzas de la cancela y sobre las espinas yermas. Su alma caía lenta en la duermevela al oír caer la nieve leve sobre el universo y caer leve la nieve, como el descenso de su último ocaso, sobre todos los vivos y sobre los muertos.”

25.5.10

Scott, la música y yo

Doble sesión de Ridley Scott la última semana. En casa, Blade Runner. Su estreno en cines me pilló muy joven, así que soy de los que llegó a la película habiendo leído antes el libro de Dick. La peli la había visto, a fragmentos, hace años. Esta vez la vi entera. Un clásico, sí señor. El atormentado Deckard, el ambiente decadente, las grandes preguntas. El personaje, en este caso la máquina, en busca del autor, las memorables palabras finales.

También, en el cine, Robin Hood. Buena relectura del mito, aportando alguna novedad. No tendría mucho sentido haber hecho la misma película que se hace cada quince años sobre el bandido inglés. Aquí se plantea como una precuela, valga el palabro, que termina justo donde empieza la leyenda. Sombría, en la línea de Scott, y con buenos actores. Interesante.

Por cierto que fui también a los toros. A San Isidro, claro. Es plástico el toreo, quizá el último espectáculo premoderno que nos queda en este mundo bobo de lo políticamente correcto. Es difícil igualar el momento en el que el banderillero se suspende en el aire de camino al toro. El toreo: un arte en el sentido literal de la palabra.

Hablando de artes, cómo es capaz de emocionarme la buena música, lo voy descubriendo con los años. Cuánto me hubiera gustado saber más de música y no ser el analfabeto funcional que soy (también) en este ámbito.

Ser consciente poco a poco de las cosas que ya no harás en tu vida, eso es exactamente envejecer.

Qué pena.


PS: Descubrimientos: Damien Rice y su bola de cañón: There’s still a little bit of your taste in my mouth / There’s still a little bit of you laced with my doubt. / It’s still a little hard to say what's going on.

There’s still a little bit of your ghost your witness / There’s still a little bit of your face I haven't kissed / You step a little closer each day / That I can´t say what´s going on

17.3.10

La emoción del buen cine

Fuimos a ver El Concierto. Las dictaduras. Comentaba una vez hace años ya con el desaparecido Carles que lo peor de una dictadura no es que no haya elecciones, o que no haya prensa libre. No, lo duro en realidad es la vida diaria, la cantidad de renuncias que uno ha de hacer en la misma: no leer a ese autor, vigilar con quién hablas y de qué... La miseria de la vida cotidiana, las pequeñas renuncias que lo van aprisionando a uno poco a poco, sin llegar a darte cuenta. El Concierto es una película magnífica, algo melancólica y profundamente oxidada por la tristeza. La vida diaria de un director cuya carrera fue arruinada, en plena y corrupta época de Brezhnev, por un fiel esbirro del poder. Sus músicos, la transición rusa del comunismo a la mafia, valga la redundancia. La lucha por los sueños. La lucha por no perder la dignidad. Una película además profundamente cómica en algunos de sus detalles, reflejando ese mundo caótico en el que se ha convertido Rusia de un tiempo a esta parte.

Una película tierna. Una película para ir a ver al cine, claro. Aunque sea usted lector, como me pasa a mí, un profundo inculto en materia de música clásica. El final, con Chaikovski en su apogeo, es magnífico.

PS: [Gueidar] "Aliev pertenecía a la camarilla de Brézhnez, un grupo que se caracterizaba por un alto grado de corrupción, por la afición al lujo oriental y por una depravación ilimitada. Practicaban la corrupción sin un asomo de vergüenza, todo lo contrario: la ostentaban de una manera desafiante y provocativa".
Kapuscinski, R.: El Imperio, Barcelona, Anagrama, 2007. Página 152

21.12.08

Ahora, la música

Otra noche fascinante en La Casa. Otro espejo ante mi propia incultura. La historia de la recuperación de la música popular. Allá por los años treinta, los intentos del guipuzcoano Arabaolaza, poco después los del maestro Haedo. Finalmente, en los setenta, los del ponente, Miguel Manzano. Un coche, una provincia y mucho sentido común. Luego llegaron otras provincias, otros países y otros lugares, demostrando que, pese a lo digan, el patriotismo no sólo no tiene nada que ver con el nacionalismo, sino que está muy por encima de él.
La música popular. Algunos cantos emocionados. Recuerdo alguno de mi abuela, de cuando bajaba, me decía, al serano.
Los cantos del occidente de la provincia de Zamora, tan similares entre sí. Una música premoderna y arcaica.
Algunas hipótesis contrastadas: la música celta es una memez, un invento de la mitomanía céltica del XIX. Y cuánto daño ha hecho el folk a la música popular.
Un lujo de hombre D. Miguel Manzano.
Y, por una vez, la sala llena.
PS: Charles Péguy escribió una vez: "Somos los últimos. Casi los póstumos. Inmediatamente después de nosotros comienza otra edad, otro mundo, el mundo de los que no creen en nada, que se glorían y enorgullecen de ello. Inmediatamente después de nosotros comienza el mundo que hemos llamado, que no cesaremos de llamar, el mundo moderno."