Esto sobre el paleolítico vivo en Burgos, qué interesante para cuanto llegue la primavera, desde luego. Ya el museo burgalés me parece uno de los mejores de España, claramente.
Habrá que ir...
Visión más o menos liberal de lo que pasa. Reflexión sobre la cultura, la sociedad y la vida. En general. Se admite debate.
Esto sobre el paleolítico vivo en Burgos, qué interesante para cuanto llegue la primavera, desde luego. Ya el museo burgalés me parece uno de los mejores de España, claramente.
Habrá que ir...
Hay ciudades que viajan con nosotros, ciudades a las que volver es regresar a la memoria. Ciudades en las que hemos amado, reído, olvidado, conocido y desconocido. Burgos. Tantos años después.
No fue sólo Hornuez, aunque todo empezó ahí.
No fue sólo la mili de Mile, aunque ahí estuvimos también.
No fue sólo conocer a Oscarnelo una noche con nieve, y Lisboa resplandecía.
Fueron los años de la inocencia, de viajar pensando en construir un futuro. Aquellos findes al frío, paseando por la ribera del Arlanzón, soñando una vida que jamás iba a llegar. Guardo hermosos recuerdos de esta ciudad, tan aristocrática, tan conservadora, con sus ventanales en Laín Calvo, con su catedral, con su CAB de tardes de vino y café. Con su Hospital, en fin, del Rey. Con aquellos ánimos ya perdidos en el basurero de la memoria, sigue, persevera, te sacarás el carné seguro, no te preocupes. A veces me pregunto si en algún recuperaremos todo el ánimo que repartimos durante la vida, infatigables soldados de la sonrisa.
Hoy burgos ya son otras cosas. Es el MEH, el fantástico MEH. Y ha sido Antuan, que ya se marcha. Y han sido los señores de Feroz. Y es, sobre todo, otra ciudad que visitar y enseñar(te), con calma, mientras cae el sol, paseando hacia la Catedral cuando huele a Castilla y la luz del invierno se filtra por los amplios ventanales del Paseo del Espolón… Vendremos.
PS: Claudio Rodríguez principiaba el Don de la ebriedad recordándonos que Siempre la claridad viene del cielo; / es un don: no se halla entre las cosas / sino muy por encima, y las ocupa / haciendo de ello vida y labor propias.
Echando en día en Castilla. La que face los omes e los gasta, como dijo Alfonso Fernández Coronel antes de morir de manos de un Rey Justiciero hace varios siglos, cuando aún había Dios en estas tierras. A la tarde marcho a Burgos. La cabeza de Castilla. El acto es festivo, pero hay algo de tristeza para esta tierra. Un amigo se nos marcha, al sur, a la su tierra. Un buen profesor, de los que aquí no andan nada sobrados, abandona el campus burgalés rumbo a Cádiz. A la ciudad en el que ser Arcadi Espada es motivo de insulto y donde ser Fernando Santiago es motivo de amenaza. Tierra de emigración, aquí es difícil retener el talento. Hace frío en estos burgos en los que demora su partida el invierno. Se nos va Antuan y yo le deseo toda la suerte del mundo. Lo veré menos, pero el Kolectivo nunca se ha dejado amilanar por la distancia…
Un fuerte abrazo amigo.
PS: Arcadi Espada escribió: "El absentismo en la Delphi gaditana se situaba normalmente en un 16%. Las tres plantas de la provincia encabezaban el ranking de absentismo de las 30 plantas que la empresa tenía en el mundo. (Por cierto: la cuarta era la de Sant Cugat, con un animoso 8%.) Pero en épocas de Carnaval los ausentes doblaban fácilmente la cifra, y hasta la triplicaban en los días señalaítos".
Salgo para Burgos. La cabeza de Castilla. Con pocas ciudades de estas región he tenido más trato desde hace veinte años. De aquí era la famosa Arancha de Burgos y con Hornuez vine la primera vez que fui consciente de venir aquí. En el invierno del noventa y nueve aquí conocí no sólo a Oscarnello, sino a otras personas de cuyo nombre ahora no me quiero acordar. Es selectiva la memoria. Durante un año vine varios fines de semana y fui conociendo poco a poco la ciudad, el Hospital del Rey, la callé Laín Calvo, los Golem… y sin embargo apenas la recuerdo a ella ahí. Paso por el Arco del Pilar y apenas soy capaz de imaginarme el apartamento en el que vivía. Casi nada me recuerda a ella, y me pasa también en Zamora. ¿Será un mecanismo contra el dolor? Puede que sí, y aunque dé cierta pena pensar cómo las cosas pueden evaporarse, es un alivio poder viajar sin fantasmas.
El viaje es ligero. Recorriendo el norte de Castilla. La planicie cerealística de Palencia. Al teléfono. Es un alivio oír la sonrisa de quienes queremos. Poco a poco. Snows y Mi Pastor. Salimos de cena y hago de leve cicerone por la ciudad. A las llanas a tomar una copa. Un gintonic bien preparado. Ligeramente borracho. Intensa conversación, como siempre que uno está con buenos amigos. La niña ya está en Tejas y todo ha ido bien. Qué importante es estar rodeado de gente que aporte. Qué importante es que te pongan enfrente personas que te hagan crecer, ¿no crees?.
Duermo mal, entre guatsaps y llamadas extemporáneas. Abro la ventana, hace calor en el hotel a las cinco de la mañana burgalesa. Me miro al espejo. No sé si casi ocho meses después el personaje que veo se parece a mí.
PS: "Según lo voy leyendo, el diario de Renard me engancha más. Cuánto me gusta este hombre y qué absurda me parece su muerte, aunque desde entonces hayan pasado veinticuatro años".
He aquí la única forma de eternidad que vale después de veinticuatro años: el estar más vivo que un hombre vivo y que la memoria de uno sea tan real como una presencia física".
Burgos, la cabeza de Castilla. El sábado, paseando por el Espolón, nos encontramos paseando a Ángel Olivares, candidato sociata, y al tal Peña, de Solución Independiente, condenado por prevariación cuando fue alcalde. Cuando estamos en campaña, los políticos pasean por las calles como si quisieran recuperar el tiempo perdido con los vecinos. Burgos es una ciudad hermosa, fría y gris. El azar me llevó a ella hace años y, desde entonces, mantengo una cierta relación con ella. El sábado hubo asado y mi estómago se resintió. Cena en el Dollar, la mejor pizza que se hace en España, según los (entendidos) burgaleses. El domingo nos acercamos a Lerma. El parador es fantástico. Un viejo palacio erigido por “el mayor ladrón de España” para que el Rey, Su Majestad Católica Felpe III, pudiera alojarse en
Almorzamos en la Bodega San Blas. Por fin una bodega castellana decorada de manera moderna, con estilo, fusionando colores y luces, y con una carta creativa. Aunque la carta de vinos es un poco floja, la relación calidad precio es buena, el servicio es atento y la comida está bien presentada. No dejen de visitarla.
Principio Tierra, Tierra, la continuación de las memorias del húngaro Sándor Márai. El autor describe con ritmo, precisión y estilo la instauración, de la mano de las bayonetas soviéticas, de la dictadura comunista en el país ante la sonrisa complaciente de la izquierda democrática europea.
Principio también los Viajes de Jorge Juan y Santacilia, en relación a los viajes científicos emprendidos por
Cita final. Una cosa es predicar y otra, dar trigo.
Marco, José María: Francisco Giner de los Ríos: pedagogía y poder. Península, Barcelona, 2002. Página 136.