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25.5.13

Cierra El Adelanto

Cierra El Adelanto. Un periódico de referencia en Salamanca y con una edición local en Zamora.

Cierra un periódico y, como dijo un clásico, una parte de nuestra vida queda ahora en la oscuridad; y cada vez es todo más oscuro, sobre todo en provincias... 

Si yo fuera charro, compartiría con ustedes un estado de ánimo a medio camino entre el miedo al futuro y la vergüenza por no haber evitado el cierre.

Es un mal día para Salamanca, para Castilla y León y para España en general. 

Sin prensa local no hay sociedad civil.

Y no es sociedad civil lo que nos sobra.

28.12.12

La guerra desde Burgos...


Aquellas ciudades en las que la cultura residió durante la guerra. Salamanca y Burgos sumadas a Sevilla y Pamplona por un lado. Madrid, Barcelona y Valencia.

De aquella Salamanca plateresca y de aquel Burgos cuartelario las primeras referencias que tengo me llegaron por el Umbral que nos relató la leyenda del César visionario. Aquella Salamanca de Unamuno, quien ejemplifica en sí el fracaso de toda una generación: la muerte como respuesta a las dudas de toda una vida. Una Salamanca de outsiders, como el histrión de Gecé o el conde de Foxá en la que se fue consolidando el Estado nuevo. Pero me interesa más lo que ocurría al norte, en la petrista Burgos, el burgo de mi caro Hornuez y de mis inviernos en la calle Laín Calvo. Un Burgos frío al que llegan los catalanes que huyen de una muerte segura a manos de la justicia revolucionaria. Traza Trapiello retratos frescos de todos ellos, Ignacio Agustí, José Verges… pero también de los Pemán, los Laínes, los Tovar y los Torrente Vallausteasaber

Algunas figuras enlazan ambos grupos, como el Ridruejo que acabó empezó gobernando y acabó en la oposición tras el desengaño que le causó el mediocre régimen puesto en pie por lo generales… Al final, una parte importante de la élite cultural que se sumó al Golpe Militar acabó ganando la guerra, pero perdiendo la victoria.

Ellos pintaban poco allí…


PS: “Fue Baroja el que dijo que la diferencia entre los intelectuales de la República y los de Franco estribaba en que a los primeros les pagaba el Gobierno y los segundos se lo pagaban, guerra y propaganda, de su bolsillo”.
Trapiello, Andrés: Las armas y las letras. Literatura y guerra civil (1936-1939). Círculo de lectores, Barcelona,  2011. Página 338

2.3.11

Empieza el baile para las elecciones locales...

Algo de política, ahora que se van acercando las elecciones municipales. Como en otras ocasiones, me guío más, a escala local, por las sensaciones que cada uno me produce que por otra cosa. Así que espero que en la Puebla repita Pepe, que es la garantía de que en la villa se sigan haciendo bien las cosas. En la ciudad de Salamanca, por el contrario, espero que gane el candidato del pepé. A Mañueco lo conozco sólo por referencias, pero tengo la mejor opinión de la gente que está con él. No hay más que ver lo que se lo está currando el amigo Jorge en la página web, así que espero que todo vaya bien y ganen con holgura las elecciones…

En Tarragona, espero también un buen resultado para la gente de Alejandro Fernández y deJordi Roca. Desde luego, el trabajo que están haciendo para que se les oiga es bueno, y el trabajo desarrollado estos años, también.

Ya les contaré más impresiones sobre otras ciudades…


PS: "La renuncia de los ricos a la política se debía a los éxitos de la revolución americana y al fracaso de Hamilton para organizar el Estado según los intereses de la clase gobernante. Los principios democráticos de Jefferson y Jackson habían triunfado".

Tuchman, Barbara W.: La torre del orgullo. Península, Barcelona, 2007. Página 130

23.11.10

Salamanca...

Fuimos a Salamanca. No fue Toledo. No podía serlo, aunque la mentira fuera piadosa. El amigo Jorge. Un guía de alto nivel. Paseamos la ciudad. A mi Salamanca me ha quedado siempre lejana. Había que elegir, y yo me quedé en Zamora. A Salamanca iban a estudiar los que se quedaron en Sanabria. También iban luego los que tenían que ir. Algunos no volvieron. Nunca. Yo hace años que no iba por allí. La plaza mayor, por fin sin gente y sin agobios. Un lujo. Las tapas. Los pinchos. La Universidad. Todo un descubrimiento, que justifica por sí solo la visita: Ieronimus, las torres medievales de la catedral. Poder ver la torre del gallo, hermana pequeña de la seo zamorana, de cerca. Pasear por esos edificios vivos que son las iglesias. La Compañía de Jesús, siempre tan poderosa. La casa de las conchas. Una biblioteca. Calixto. Y Melibea. La Casa Lis. El Expolio. Nos alejamos de la zona turística. El cielo de Salamanca, emblema que inspiró el logotipo de la capital cultural hace ocho años. Paseando por los claustros.

Llega el almuerzo, con niños incluidos. Esas patatas. Esos farinatos. Sobremesa amena. Una provincia cercana y lejana a la vez. De nuevo en el oeste. Memoria de abril. Un digestivo a media tarde. Hace frío, pero es un frío seco. Luminoso. El frío y la luz que el poeta nos enseñó a mirar. Estos burgos en los que demora su partida el invierno. Intercambio de presentes: un libro tuyo por un libro nuestro. A la noche salimos a tomar unos vinos. Y unas copas. Y ahí entra en escena el gracejo de Maiquel. Esas muñecas luxadas. Esa edad legal. La conversación cambia de tono. Algo tajados nos retiramos a dormir. Ha sido un día muy bueno. Incompleto. Pero hermoso. Nos emplazamos con Jorge. ¡El año que viene, en Jerusalén!


PS: "Vayamos donde vayamos, las gentes de todos los países se enorgullecen de lo lejos que habían llegado a parar sus antepasados. Por lo visto, la gente necesita tener esta conciencia, quizá incluso la necesita cada vez más…"

Kapuscinski, R.: El Imperio, Barcelona, Anagrama, 2007. Página 67,

8.8.10

Desde el oeste

No paro. Quizá porque si me paro, la vida se me vuelve un domingo por la tarde, con el móvil metido en un cajón. Fuimos a Trabanca, a poner fin a la hermosa aventura del proyecto de conocimiento mutuo de los jóvenes de ambos lados de La Raya. El viaje fue un recorrido por el occidente zamorano. Cómo va cambiando la luz conforme bajamos al sur. Cómo el paisaje va ganando en encinas y perdiendo robles. Cómo empiezan a aparecer algunos olivos. La división de parcelas en Sayago, hecha con piedra aún más rústica que en la Sanabria. El horizonte que se extiende sin final. La presa de Almendra, espectacular. Trabanca, tengo la sensación, es un lugar hecho a la medida de su alcalde, un poco como le pasa a la Puebla. Un magnífico centro multiusos para un pueblecito de apenas doscientos habitantes. Sesión de trabajo, incluso en agosto. Casi dos horas. Malas noticias para el Maiquel, ya me jode. Al final, la asociación se llamará Saltarigo. Hay que cargarse la frontera. Me sigue dando reparo hablar en público cuando hay mucha gente y cuando lo que se espera de mí es, precisamente, que hable. Aquí nos faltan tanto las aportaciones de Hannah como el sentido común de mi Coronel. Nos vamos al bar, a confraternizar. Como he estado en tres de las sesiones, ya soy capaz de poner algunos nombres. Ivo, mirandés, su hermana Filipa, que vendrá este año a España a hacer una estancia en algún hospital, tras haber acabado enfermería. Le aclaro que si lo que quiere es aprender castellano, que no se vaya a Lugo. Es lo que hay. Sara, la presidenta, portuguesa, que estudia bachillerato en Zamora y que quiere hacer medicina en Salamanca.

Nos vamos de cena. Hay vidas. Un hombre que tras varias años de trabajar en cooperación ha montado una casa rural en los arribes; un técnico de medio ambiente que es bajo en uno de los grupos de rock que va a cerrar la jornada. Un opositor a prisiones. Una muchacha de Burgos que ha vivido en mil sitios. Que fue a Finlandia a estudiar música. Que ahora está en Salamanca. Pase de tacón a Yimi para que remate la jugada. Llegan las copas. La exaltación de la amistad. Se nos ha hecho tardísimo y volvemos para la Sanabria. Hay un buen germen ahí. Espero que les cuaje. El futuro no está escrito en ningún lado. En ninguno. Ni para los territorios. Ni para las personas. Somos, en el fondo, lo que queremos ser.


PS: "¿La patria no es también un paisaje? Para mí, -como para Améry o W.G. Sebald- el paisaje de la patria es un conglomerado de lo vivido y lo leído; pero para un campesino analfabeto la patria estaba simbolizada en los bosques, los ríos, las nieblas o el mar de su tierra originaria […]"

Molina, Cesar Antonio: Lugares donde se calma el dolor. Barcelona, Destino, 2009. Página 433

9.6.05

Misecelánea

Varias cosas llaman hoy mi atención.
Miles de mineros bolivianos viajan a Sucre para forzar la celebración anticipada de elecciones Pobre Bolivia, con el cocalero de Evo Morales marcando el ritmo político. Pobre Bolivia, cuándo la única solución para salir de la pobreza parece sacada de un telediario de 1965.

Pobres cubanos, que huyen en un viejo taxi flotante de la cárcel del dictador Castro…

Pobre Iberoamérica, siempre tan útil para construir utopías que la progresía occidental no querría en su propio país, ysiempre tan dispuesta a acudir de “Turistas del ideal”, como los llama con acierto Vidal Folch.

La derecha está en la calle, primero con las víctimas, ahora en Salamanca, en breve de nuevo en Madrid con el tema de la familia. Siempre he pensado que no se siente cómoda allí, porque tradicionalmente la calle ha sido monopolio de la izquierda. Sus orígenes y sus legitimidades han sido y son diferentes. Pero que no se queje tanto el gobierno. Aún recordamos los dos años que nos hicieron pasar, atacando la legitimidad del Parlamento en una espiral Lou-Prestige-Irac que tuvo su traca final en los bochornosos comportamientos del día 13 de marzo, con la oposición violentando el día de reflexión…

El problema es si nuestra democracia ha interiorizado que para forzar un cambio de gobierno se necesita un escenario de crisis institucional. Eso sí sería grave. Le pasó al PSOE en el 82 (el cadáver de aquel etarra pasaeando por el Congreso de la mano de Guerra), al PP en el 96 (corrupción y márchese señor gonzález) y le ha pasado a Rodríguez