Trabajos
bien hechos, ya
lo conté aquí. Los amigos de La Casa de Zamora editaron
un disco con música popular zamorana. De manera secreta le confieso,
desocupado lector, que me enamoré de una de las canciones: el romance de la
pastora. Un romance recogido en Pedralba
en 1986 y que mi padre recuerda de cuando era pequeño. Una historia sencilla,
con el paso del tiempo como eje. Un romance que empieza con una pastora
llegando al alba y termina con ella muriendo una vez que “florecieron los campos”.
La
vida pasa, aunque nosotros no nos damos ni cuenta. Y todo seguirá existiendo igual
el día que ya no estemos. Lo dijo el Tano
hace muchos años. Al fin y al cabo, nadie hablará de nosotros cuando hayamos
muerto.
Una
delicia de canción
Escúchela
con tranquilidad.
PS: chocos y percebes, como si estuviéramos a la orilla del mar...



