El gran Batera me invitó a ver a la Jigsaw, blues folk portugués en inglés. Desde Coimbra para el mundo. Esa música que yo imagino en Deadwood. En aquel lejano oeste que nos colonizó a todos de manera cultural. Una música seca. Para disfrutar en blanco y negro. Con ese olor que deja el whisky en la copa cuando ya lo has apurado. En la calle nevaba y nos esperaba el tren que a las tres y diez nos debía de llevar a Yuma.
Era noviembre.
Era Madrid.
Esta ciudad en la que cada noche todo es posible.



