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7.8.23

La infancia que vuelve…

Estos versos del poeta alemán Michael Krüger que rescata Juan Cruz en una entrevista, en La Opinión, a Cees Nooteboom: “A veces la infancia me envía una postal, / ¿Te acuerdas?”

29.3.16

La voz del poeta

Karmelo Iribarren. Un poeta de los de Hornuez. El otro día en El Mundo. A vuelta con la poesía de la verdadCon la que se hace para disfrutar, no para pasar a la historia: 

"Hay poetas que escriben / sus poemas / como si fuesen a pasar directamente / a las páginas amarillas / de la eternidad. / En cada verso echan el resto / y, claro, lo poco que les queda / no lo pueden echar en ningún sitio / porque les da una pájara. / La verdad es que apestan a Literatura. / Y que de allí a donde ellos entran / todo dios sale por piernas".

Feliz martes, lector.

6.3.16

Un verso de Tiuchev

Abre Montserrat Roig el último capítulo de La Aguja dorada con unos versos de Fiodor Tiutchev: "Entonces el abismo aparece desnudo con sus miedo y tinieblas, sin frontera con nosotros: por esto tememos la noche"

La ausencia de medida. La ausencia de frontera como causa del miedo. Una hermosa y desoladora imagen.

3.7.13

Una calle para...

Descubría el otro día en Rima Interna, el blog de Martín López-Vega en El Cultural, al poeta bosnio Izet Sarajlic. El poema "Una calle para mi nombre".

Unos versos hermosos para compartir esta mañana de julio, una mañana en la que el calor nos recuerda a todos, pero sobre todo a mí, que quizá lo peor no haya pasado todavía. Disfrute del texto, desocupado lector:


Paseo por la ciudad de nuestra juventud
y busco una calle para mi nombre.

Las calles grandes, ruidosas,
se las dejo a los grandes, ruidosos, de la historia.

¿Qué hacía yo mientras se hacía la historia?
Sencillamente te amaba.

Busco una calle pequeña, una calle cualquiera,
por la que, sin llamar la atención de nadie,
podamos pasear incluso después de muertos.

No hace falta que tenga mucho verde,
ni árboles, ni pájaros propios.

Lo importante es que en ella un perseguido,
sea hombre o perro, pueda hallar refugio.
Sería maravilloso que estuviera empedrada
pero tampoco es lo que importa.

Lo más importante
es que en la calle que lleve mi nombre

no le suceda nunca a nadie una desgracia.

25.1.13

Spoon (y II) de camino a "Labacete"


El Spoon River de Juaristi. La respuesta, como casi todo, estaba en la prensa. En alguno de los culturales que devoro cada sábado. 
Reseñaban una obra de Edgar Lee Masters, un poeta estadounidense del Midwest muerto a mitad del siglo XX. La obra lleva por título Spoon River Anthology y acaba de ser editada de nuevo en castellano. Una construcción poética que gira en torno a un lugar imaginario, Spoon River, y articulada en forma de epitafios sobre los vecinos del pueblo. Una obra certera y desoladora. La conexión estaba clara y entendí, al fin, el título del magnífico poema de Juaristi.

Leer nos engrandece.

Pero también nos acerca a la muerte. 


PS: Es bueno Gomá. E inquietante su reflexión sobre las mayorías selectas.

24.1.13

Spoon (I)


A veces tengo la sensación de que la vida es un enorme tablero que voy complementando con esfuerzo. Sospecho que el día que esté completo yo estaré ya muerto, o quizá el día que muera me daré cuenta de que el tablero era infinito.

Voy rellenando casillas.

El otro día me tocó terminar de encontrarle sentido al Spoon River Euskadi. Uno de los poemas más hermosos y más ásperos de Jon Juaristi Linacero, un poema al que llegué a través de su antología Poesía reunida, editada por Visor en 2001. El poema es antiguo, de 1987. Un poema breve, apenas tres versos, certero hasta la desolación: 

¿Te preguntas, viajero, por qué hemos muerto jóvenes, / y por qué hemos matado tan estúpidamente? / Nuestros padres mintieron: eso es todo”.

Aún me emociona leerlo. Encierra muchas claves generacionales. Para todos nosotros. Para mí, desde luego, pero también para gente como Zapatero, o cualquiera de los desocupados lectores de esta bitácora. Fue el poema que me enseñó a mirar con prevención al pasado: ese pasado que es siempre un país extranjero y que, idealizado, nos impide entender el presente y afrontar el futuro.

El caso es que, aun fascinado por el poema, nunca comprendí fue sentido del título. ¿A qué venía aquel Spoon River?

18.1.13

Hoy sólo unos versos

El poeta viaja hasta donde nosotros no llegaremos nunca. Son viajes de ida y vuelta. A su regreso, el poeta nos trae, comprimidas en forma de palabras, sensaciones que no olvidaremos y recuerdos que quizá nunca vivimos.

Ese poeta, llamado Luis Alberto de Cuenca
Ese libro, llamado Necrofilia y publicado en 1983.
Ese poema, titulado "La vela".

Ese principio: 
"Una vela es el deseo. / Está encendida. Ilumina / la habitación"

Eso es el deseo. 
Nada menos.
Nada más.



6.1.12

Regalo de Reyes, con Borges al fondo

Ese fantástico poema de Borges como regalo para este día de Reyes. Una hermosa reflexión sobre lo que pesa lo que no vemos, lo que no palpamos. Las cosas que están ahí, pese a que lleguemos a pensar que nos hemos olvidado de ellas :



Las migraciones que el historiador, guiado por las azarosas reliquias de la cerámica y del bronce, trata de fijar en el mapa y que no comprendieron los pueblos que las ejecutaron.

Las divinidades del alba que no han dejado ni un ídolo ni un símbolo.

El surco del arado de Caín.

El rocío en la hierba del Paraíso.

Los hexagramas que un emperador descubrió en la caparazón de una de las tortugas sagradas.

Las aguas que no saben que son el Ganges.

El peso de una rosa en Persépolis.

El peso de una rosa en Bengala.

Los rostros que se puso una máscara que guarda una vitrina.

El nombre de la espada de Hengist.

El último sueño de Shakespeare.

La pluma que trazó la curiosa línea: He met the Nightmare and her name he told.

El primer espejo, el primer hexámetro.

Las páginas que leyó un hombre gris y que le revelaron que podía ser don Quijote.

Un ocaso cuyo rojo perdura en un vaso de Creta.

Los juguetes de un niño que se llamaba Tiberio Graco.

El anillo de oro de Polícrates que el Hado rechazó.


No hay una sola de estas cosas perdidas que no proyecte ahora una larga sombra y que no determine lo que haces hoy o lo que harás mañana.

1.1.11

Puertas para uno, de camino a la mi tierra.

En 1965, con apenas treinta y un años, Claudio Rodríguez publicaba su tercer libro, Alianza y Condena. Uno de los poemas más hermosos del libro (Ciudad de Meseta) narra, en sus inicios, el viaje que más de cuarenta años después realizo yo en este instante a la Sanabria:

Como por estos sitios
tan sano aire no hay pero no vengo
a curarme de nada.
Vengo a saber qué hazaña
vibra en la luz, qué rebelión oscura
nos arrasa hoy la vida.
Aquí ya no hay banderas,
ni murallas, ni torres, como si ahora
pudiera todo resistir el ímpetu
de la tierra, el saqueo del cielo. Y se nos barre
la vista, es nuestro cuerpo
mercado franco, nuestra voz vivienda
y el amor y los años
puertas para uno y para mil que entrasen.






21.11.10

La voz a ti debida, o los pretextos donde te escondes...

Estoy con La luz a ti debida. Toda una declaración de amor de Pedro Salinas. Un poemario apasionado. Erótico. La pasión del amor y la pasión de la vida. El amor como una forma de dolor. Un amor prohibido en los años treinta, como en el libro de Muñoz Molina. El amor como una búsqueda de trascendencia, no más allá del cuerpo, sino también gracias al cuerpo. Leerlo despacio, cada noche, mientras la mano acaricia, en ausencia, el cuerpo de la mujer amada. Leerlo despacio, cada noche. Leerlo despacio. Leerlo.

PS: "Yo no necesito tiempo / para saber cómo eres: / conocerse es el relámpago. / ¿Quién te va a ti a conocer / en lo que callas, o en esas / palabras con que lo callas? / El que te busque en la vida / que estás viviendo, no sabe / más que alusiones de ti, / pretextos donde te escondes". (Pedro Salinas)

14.10.10

De nuevo hacia el oeste, los pequeños placeres de lo cotidiano

Estoy de viaje. Hacia el oeste. Sigo contracturado. Mi tos parece la de un fumador crónico. Pero está llegando el otoño. Y el otoño es una estación hermosa. Amarillean los árboles. Claudio Rodríguez me enseñó, nos enseñó, a mirar el cielo. Él cantaba mucho en esta estación: “Cuánto calor habré perdido” decía en uno de sus mejores poemas. Esta mañana, mientras me duchaba, pensaba en otros versos suyos: “Tras tanto tiempo sin amor, esta mañana / qué salvadora. Qué / luz tan íntima. Me entra y me da música / sin pausas / en el momento mismo en que te amo, / en que me entrego a ti con alegría”. A mí los amores me han nacido siempre en otoño, cuando se acerca ya el invierno. Seguro que es por algo. Quizá sea por la luz de cuando acaba el verano. La luz, en palabras del poeta “codiciosa, olvidadiza y cárdena” de noviembre. Esa luz que “nace entre piedras y las gasta”.

Saber que en otoño, cada mañana es la primera.

Un año antes de morir, el poeta checo Jaroslav Seifert publicó sus memorias con el inolvidable título de “Toda la belleza del mundo”. Es difícil expresar mejor lo que siento en algunos momentos.


PS: Pedro García Cuartango escribía ayer en El Mundo: “El calor del verano puede ser insoportable, la primavera crea expectativas desmesuradas y en invierno hace demasiado frío, pero el otoño es una estación abierta a los pequeños placeres de lo cotidiano”.

29.9.10

El día de la huelga

Sé que hoy es la huelga, que dicen general. Me ha importado poco. Nadie le echa valor, pero las huelgas generales son huelgas estrictamente políticas y alguien debería recordar que están prohibidas de manera explícita.

Recordaré este día por otra cosa. Me acerqué al cliente por la mañana. Allí alguien había desconectado los ordenadores, así que me volvía ya para la oficina cuando me presentaron a Luis Alberto de Cuenca. Secretario de Estado de Cultura en los añorados gobiernos de Aznar. Un tipo culto, un erudito. Un humanista. Brillante. Un rato de conversación. Un poema, que figura en el final de lo que le escribí a Hornuez, cuando se casó. De lo que le leí a Lareeta, allá en Tarrasa, también cuando se casó. El placer de trabajar, ambos coincidimos, el día en el que los socialistas de todos los partidos hablan de huelga. Ayer, casualidades de la vida, le daba vueltas, de noche, a alguno de los poemas recogidos en su último libro, El reino blanco. “Te perderás todo esto. Tú sabrás / lo que haces; aunque no sepas / porqué lo haces.



PS: primera sesión. Bien.

16.8.10

Legio VII Gemina

Por la mañana bajamos a León. Fuimos al MUSAC. A James, que es hombre luterano de formación, estas cosas le aburren, así que no me detengo demasiado en la visita. El edificio es hermoso, un juego de luces y colores con los que convivo en Madrid cada vez que voy a comer a Barandales. Por dentro, la exposición “Modelos para armar”, artistas iberoamericanos (odio la expresión latinoamericanos) en la colección del Museo. Un coche fantasma. Ruido, soledad. El arte contemporáneo es un reflejo del mundo que lo produce. Por eso nos causa tanta perplejidad y tanto desasosiego. Algunas creaciones me interesan especialmente. Los museos como el vino, te gustan o no, te dicen algo o no. Silencios. Gracias a Dios hay poca gente. Un regalo para la niña. No sólo para ella.

Salimos y alcanzamos San Marcos paseando. Un café. Impone. Hubo un tiempo en el que aquí se decidía el destino del mundo conocido. Adoro estas ciudades, al revés que el poeta, en las que demora su salida el invierno. Creo que va a ser la primera vez que vengo y no bajo a San Isidoro. Imperdonable.

Almorzamos antes de volverme para la Sanabria. Estamos los dos un tanto desencantados de la política. De la pasión que le ponemos a algo que se escapa totalmente a nuestra voluntad.

He retomado a Magris, a ratos. Cada vez leo con menos rigor y menos concierto, pero me da igual. Me fascina el caos de mezclar cinco lecturas a la vez. Dejar de correr. Nadie me persigue.

Estoy también con el canto a mí mismo de Whitman, siguiendo viejos consejos de Hornuez y el regalo antiguo de Joxemanuel. Viejo Walt Whitman. Sólo he fallado por un año.

PS: "Mi lengua, todos los átomos de mi sangre, formados de esta tierra y de este aire, / Nacido aquí, de padres que nacieron aquí, lo mismo que sus padres, / A los treinta y siete años de edad, con la salud perfecta, empiezo, / Y espero no cesar hasta la muerte […]"

(My tongue, every atom of my blood, form´d from this soil, this air, / Born here of parents born here from parents the same and their parents the same, / I, now thirty-seven years old in perfect health begin, / hoping to cease no till death) Whalt Whitman. Song of Myself

10.6.10

Semihaiku de junio

De nada valen las palabras cuando la realidad es tan dura como una piedra

De nada valen las palabras cuando la realidad es tan dura

De nada valen las palabras

De nada



PS: Haiku o Haikú, he ahí la cuestión.

2.6.10

¿Crítica literaria?

En su libro “Tiempo desapacible”, en uno de sus más hermosos poemas, Jon Juaristi recuerda a su abuela Valentina y señala:

"Pero de ella aprendí las cuatro cosas / que he salvado del tiempo y su ruina: / que sólo se es feliz en el pasado, / que todo se termina, / que del más grande amor apenas queda / una pálida brizna cristalina, / y que perseverar en la existencia / requiere disciplina".

Pocos versos más claros para este Vinogrado en el que yo también moro un amanecer como el de hoy, segundo día de junio. Porque está claro que nadie está obligado a ser valiente, ni siquiera la abuela del poeta.

Se trata, sin duda, de uno de los mejores libros de Juaristi, uno de los poetas del último tercio del XX del que me siento más cerca. Otro de los poemas del libro, extraído al azar, lleva por título “Rosario”, y principia así:

"Yo la quería mucho, pero entonces / amar y destruir sonaban parecido, / como en los más confusos poemas de Aleixandre. / Nos casamos con otros. Tal vez así perdimos / lo mejor de la vida. Quién sabe. Hubo una noche / en que ambos acordamos que pudo ser distinto / el rumbo de esta historia de culpa y cobardía […]"

Tal y como cierra su magnífico poema “De visita”, la recomendación del poeta es clara: “Márchate silenciosa, suavemente”. Y no puede ser de otra manera.

Como puede ver, lector, no sólo de Vallejo vive El Perdíu.


PS: Mi Coronel, cuando seamos mayores recordaremos las noches de maki y pacharán. Porque esto, y no otra cosa, es la vida.

22.5.10

Hoy que es sábado...

Sábado moderadamente optimista, tras un viernes algo pocho. Ahí va un poema, "Ahí mismo", rescatado de Claudio Rodríguez, mi poeta de cabecera de este curso, inolvidable, de 2009/2010. Es difícil expresar de una manera más hermosa algo tan dulce como el sexo, evocando la luz y convirtiendo en metáforas las vivencias más íntimas. Como buen politólogo, tengo una teoría sobre el sexo y quizá algún día, si supero mi natural tímido, se la exponga. En cualquier caso, eso será otro día. Ahora disfrute de este poema, desocupado lector, como he disfrutado yo rememorando cada verso:

Te he conocido por la luz de ahora,

tan silenciosa y limpia,

al entrar en tu cuerpo, en su secreto,

en la caverna que es altar y arcilla,

y erosión.

Me modela la niebla redentora, el humo ciego

ahí, donde nada oscurece.

Qué trasparencia ahí dentro,

luz de abril,

en este cáliz que es cal y granito,

mármol, sílice y agua. Ahí, en el sexo,

donde la arena niña, tan desnuda,

donde las grietas, donde los estratos,

el relieve calcáreo,

los labios crudos, tan arrasadores

como el cierzo, que antes era brisa,

ahí, en el pulso seco, en la celda del sueño,

en la hoja trémula

iluminada y traspasada a fondo

por la pureza de la amanecida.

Donde se besa a oscuras,

a ciegas, como besan los niños,

bajo la honda ternura de esta bóveda,

de esta caverna abierta al resplandor

donde te doy mi vida.

Ahí mismo: en la oscura

inocencia.

16.2.10

Maldades y memeces, a partes iguales

No es que quiera yo ser malo. Y vayan desde aquí mis condolencias a los familiares de las víctimas, pero estoy esperando aún que algún medio de la izquierda sociológica española (es decir, casi todos), saque a colación el carácter de públicos de los ferrocarriles belgas a cuenta del accidente de ayer. Lo digo porque no falla: hostia de trenes en Gran Bretaña, en seguida aparece, en la cuarta o quinta línea, que desde que se privatizaron ya nada ha vuelto a ser igual en cuanto a la seguridad ferroviaria. Venga, pues ahora lo mismo, pero al revés.

No es que yo quiera ser malo, pero que lo de la política catalana es un sainete cada día es más evidente. Sólo una clase política así podía haber parido un Estatuto tan farragoso, tan lamentable y tan claramente inconstitucional. Ahora resulta que un miembro del Gobierno dice que su gobierno es un experimento que ha cansado a la gente… ¡y va el tío y sigue siendo miembro del mismo gobierno!. Como se ve, no sólo en el pepé de Madrid cuecen habas.

No es que quiera ser malo, pero respaldar a Camps, con lo que ha caído, con sus amistades peligrosas y con lo cerca que ha estado del banquillo, no parece la decisión más acertada por parte de Rajoy. Allá él.

No es que quiera ser malo, pero no sé si alguien esperaba que una presidencia europea del Simplón de León iba a ser otra cosa que lo que es. Una sucesión perfectamente anodina de naderías. En las grandes decisiones europeas, el Simplón ni está, ni se le espera. Creo que ya saben que no hay nada detrás de sus bobadas.

En fin, insisto en lo del Faisán. Es un escándalo que debería acabar con medio gobierno en el banquillo de los acusados. Es repugnante como esta tropa de indocumentados pensó que el Estado era suyo y que podían jugar a estar por encima del bien y del mal. Que los metan en la cárcel. A todos. La ley, gracias a dios, está también por encima de ellos.


PS: "Ben Bella, Bumedián, Begin, Shamir, Mandela y Tambo llegaron a ser dirigentes en sus respectivos países, mientras que Arafat terminó por ser “Mr. Palestina” durante todo el tiempo que duró su corrupta vida. Este mensaje atrayente se recibió en diversas partes del mundo, además de recibirse entre terroristas activos en Estados de impecables credenciales democráticas, que representaban causas prácticamente carentes de todo respaldo popular. La idea de que “siempre es bueno hablar” ha terminado por ser parte del folclore en no pocos círculos y hoy en día abundan los crédulos que imaginan que el diálogo es posible con Al Qaeda".

Burleigh, Michael: Sangre y Rabia. Una historia cultural de terrorismo. Madrid, Taurus, 2008. Pág. 206


PD: "En esta cama donde el sueño es llanto, / no de reposo, sino de jornada, / nos ha llegado la alta noche. ¿El cuerpo / es la pregunta o la respuesta a tanta / dicha insegura? Tos pequeña y seca, / pulso que viene fresco ya y apaga / la vieja ceremonia de la carne / mientras no quedan gestos ni palabras / para volver a interpretar la escena / como noveles. Te amo. Es la hora mala /de la cruel cortesía. Tan presente / te tengo siempre que mi cuerpo acaba / en tu cuerpo moreno por el que una /una vez más me pierdo, por el que mañana / me perderé. Como una guerra sin / héroes, como una paz sin alianzas, / ha pasado la noche. Y yo te amo".

Del poema “Sin Leyes”, del libro Alianza y Condena, de Claudio Rodríguez

28.1.10

Cavafis, el viaje y la ciudad

Hoy toca Cavafis. Un griego de Egipto, de cuando las naciones no dominaban aún el mundo.

Hoy toca un poema. De Cavafis, claro. Dedicado, por el autor y por mí, a todos aquellos que creen que huyendo se solucionan los problemas. Porque es algo que todos hemos pensado alguna vez. Luego, te haces mayor y descubres que de todo se puede huir, menos de uno mismo.

En fin, a todos nosotros Cavafis nos dio la respuesta hace años.


La ciudad

Dices: "Iré a otra tierra, hacia otro mar

y una ciudad mejor con certeza hallaré.

Pues cada esfuerzo mío está aquí condenado,

Y muere mi corazón

lo mismo que mis pensamientos en esta desolada languidez.

Donde vuelvo los ojos sólo veo

las oscuras ruinas de mi vida

y los muchos años que aquí pasé o destruí".


No hallarás otra tierra ni otro mar.

La ciudad irá en ti siempre. Volverás

a las mismas calles. Y envejecerás en los mismos suburbios;

en la misma casa encanecerás.

Pues la ciudad es siempre la misma. Otra no busques -no la hay-

ni caminos ni barco para ti.

La vida que aquí perdiste

la has destruido en toda la tierra.


PS: hay un magnífico proverbio saharaui que me persigue en realidad desde el verano del noventa y ocho: “quien se esconde detrás de los días, termina por ser descubierto”.

13.1.10

Mudo ciprés

Fue a finales de los ochenta. Yo estudiaba interno. Con los curas. Fueron años felices que me apartaron, por cierto y a la larga, del taxi al que iba de cabeza. Teníamos un claustro. No había ciprés, es verdad, pero hasta que descubrí el poema de Gerardo Diego, nunca lo eché de menos. En el claustro hacíamos gimnasia cuando nevaba, jugábamos cuando nos aburríamos y debatía de política con aquel ya lejano Carlos Pepé.

El caso es un día el Padre Santiago, un leonés recio, inteligente que nos daba Lengua y Literatura, nos explicó lo que era un soneto, y nos leyó con su voz castellana el que el joven poeta montañés escribiera allá por 1924, cuando apenas contaba con veintiocho años.

Nunca volví a ver igual el claustro. De hecho, nunca volví a mirar igual un ciprés. Hace años, el azar me llevó también a Silos. Sólo me interesó buscar el “mástil de soledad”. Es difícil describir mejor un lugar y un momento, un estado de ánimo, una sensación vital, que lo que hace Gerardo Diego en este magnífico texto.

Enhiesto surtidor de sombra y sueño

que acongojas el cielo con tu lanza.

Chorro que a las estrellas casi alcanza

devanado a sí mismo en loco empeño.


Mástil de soledad, prodigio isleño,

flecha de fe, saeta de esperanza.

Hoy llegó a ti, riberas del Arlanza,

peregrina al azar, mi alma sin dueño.


Cuando te vi señero, dulce, firme,

qué ansiedades sentí de diluirme

y ascender como tú, vuelto en cristales,


como tú, negra torre de arduos filos,

ejemplo de delirios verticales,

mudo ciprés en el fervor de Silos.



Así, mi alma (también) sin dueño.

PS: […] "las personas tienden a hacer lo que la vida les deja. Todos somos empujados (aunque sólo en parte, [...] pues el margen de responsabilidad es amplio) hacia un lado u otro por las obligaciones de los demás, o por los pequeños deberes de la sociedad en que vivimos, o por accidentes, o por lo que la vida te permite o no te permite hacer. […] Lo que pasa es que la vida urge. Está llena de muchas obligaciones pequeñas pero urgentes […] y son esas pequeñas obligaciones las que al final deciden cómo emplear la vida…"

Iglesias, Carmen: No siempre lo peor es cierto. Estudios sobre historia de España. Galaxia Gutenberg, Barcelona, 2009. Página 35

2.1.10

Los Justos, para empezar el año

Un puñado de personas. Los descubrió, quién si no, Borges. Y los metió en un poema que tituló, heroicamente, "Los Justos".
Para que nunca los olvidemos.
No podemos empezar el año sin pensar en ellos.
Aquellos, como interpreta Savater, cuya rectitud salva al mundo.
Saboreelo, desocupado lector.


Un hombre que cultiva un jardín, como quería Voltaire.
El que agradece que en la tierra haya música.
El que descubre con placer una etimología.
Dos empleados que en un café del Sur juegan un silencioso ajedrez.
El ceramista que premedita un color y una forma.
Un tipógrafo que compone bien esta página, que tal vez no le agrada.
Una mujer y un hombre que leen los tercetos finales de cierto canto.
El que acaricia a un animal dormido.
El que justifica o quiere justificar un mal que le han hecho.
El que agradece que en la tierra haya Stevenson.
El que prefiere que los otros tengan razón.
Esas personas, que se ignoran, están salvando el mundo.