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9.10.24

Sanar heridas

Lo contaba el otro día en El Mundo Ricardo Colmenero: "En Los penúltimos días de Escohotado, el filósofo me dijo que «a lo mejor no se han dado cuenta en Latinoamérica de que el tiempo que tarda un cuerpo en cerrar una herida es el signo que distingue a los agonizantes de los sanos. Es decir, que Japón tiene muchas plaquetas, y Latinoamérica ninguna».



22.12.23

Desmontando bulos

 Muy interesante esta carta de Trapiello el otro día.

El libro de Platón impresiona. Tras años de investigación en los archivos ha visto uno por uno los 30 mil procesos habidos en los que se pedía pena de muerte, con el resultado de 15 mil ejecuciones en el periodo 1939-1975. Repitamos: 30 mil condenas a muerte y 15 mil ejecuciones. El haber visto todos los expedientes le habilita para decir que «la inmensa mayoría de los ejecutados en posguerra eran responsables, y con frecuencia autores materiales, de delitos de sangre», y que tan significativos como las condenas fueron los indultos de personas a las que no se pudo probar suficientemente sus crímenes. ¿Humaniza al franquismo por ello? Recuerda que ninguno de esos procesos fue garantista…

Pues eso.


7.6.22

Impecable

Trapiello, ayer en El Mundo, a vueltas con la guerra y la memoria del rojerío estatal: "Al fin y al cabo, como tantos otros, Preston considera que las responsabilidades de los vencidos quedaron saldadas con la derrota. Explicar el terror franquista sin tener presente el terror rojo es igual de absurdo que contar el golpe del 36 sin tener en cuenta el del 34. No se trata de justificar, sino de entender, algo difícil. Tal como hicieron Chaves Nogales o Unamuno cuando les tocó hablar de hunos y hotros.

Corral y Junco tratan de entender. Preston, paradójicamente, solo quiere justificar a los hotros hablando perrerías de los hunos. "

La maldita guerra de España...

18.10.21

El pasado y la culpa...

Este párrafo luminoso del maestro Espada ayer en El Mundo: 

"El pasado está mal. La aceptación, poco extendida, de esta evidencia es el problema que impide el consenso sobre algunos asuntos del presente. Una misteriosa ilusión cognitiva, aún no enteramente desvelada ni por la neurociencia ni por su precursora, la literatura, ha dado origen al mito de los buenos viejos tiempos. La ilusión melancólica, puramente individual, se traslada con facilidad a lo colectivo. Y araña la evidencia moral. El pasado debe condenarse. No hay que ponerse en el lugar de los padres ni mucho menos en el de los abuelos. Y más allá se trata de extraterrestres que, efectivamente, existieron y son ellos. Matar indios, negros y judíos no estuvo bien, francamente. Y fusilar a Lluís Companys, tampoco. Una vez se admite todo esto, la escena queda de pronto mejor iluminada. La escena del perdón, por ejemplo. ¿Yo, que censuro el comportamiento de mis antepasados, voy a pedir perdón? Yo, ¿por qué? ¿Acaso el hijo de un asesino tiene que pedir perdón a la familia de la víctima? Ya he dicho mil veces que ni siquiera un padre tiene que pedir perdón por lo que hace su hijo. Figuraos entonces el absurdo de ir cuesta arriba de la edad.

30.8.21

Juan de la Cierva

Estuve unos días en el levante y, como siempre, me hacía a diario con la prensa local. Este artículo sobre la polémica a cuenta del nombre de Juan de la Cierva que iba a llevar el aeropuerto local es muy esclarecedora. Como Ángel Viñas, el científico Viñas, el neutral Viñas, dice que era un fascista -no le gustaba la República- pues todos a callar. 

Hay que joderse...

14.7.21

Renau expuesto

El IVAM dedicándole una exposición al checkista de Renau. Un hombre con un "fascinante trayecto vital". Para fascinante, los parámetros de la cultura de la cancelación en los que se mueve nuestra izquierda extrema estatal. ¿No hay cultura de cancelación para esto?

21.9.20

El terror frío en el bando republicano

Conocí a hace años a Fernando del Rey. Ligado en aquella época a Mercedes Cabrera era un profesor honrado intelectualmente en una facultad en la que aquello no era demasiado habitual. Su entrevista el sábado en El Mundo es magnífica para entender que la memoria es plural y que ningún Estado puede dictarla. También, para entender que es mentira que el terror rojo en el bando republicano fuera descontrolado: fue una guerra terrible, con hijos de la gran puta en ambos bandos. No reconocerlo es no querer ver la realidad.

Este párrafo, en fin: "el proyecto de recuperar la memoria de los perdedores es ambiguo, porque parece obviar que hubo otro bando que también tuvo víctimas, o que hubo personas que no estaban en ningún bando y también fueron víctimas de la violencia."

Pues eso...



4.6.19

Buenos contra malos

No hay reconciliación posible cuando la memoria histórica no considera iguales los muertos por sus ideas en uno y otro lado. Y no me refiero solo a que muchos en el bando republicano no murieran por la democracia, que no murieron por eso, sino al olvido de los muertos incómodos. Ese sacerdote asesinado en un pueblo solo por ser su oficio, o ese muerto cuyos descendientes incomodan, como contaba el otro día Dragó en su columna mundana... Lo contaba Giménez Fernández en sus memorias: estalló el golpe y me fui a mi casa esperando que alguno de los dos bandos fuera a por mí. Al final, fueron los dos, primeros los comunistas y luego los falangistas...

La tercera España... 



11.2.16

Ignorancia y fanatismo a partes iguales

Ya sabe el desocupado lector de esta columna que Las armas y las letras me convirtió en seguidor del gran Andrés Trapiello. Procuro leer todo lo que publica en prensa y cae en mis manos. Esta mañana venía en El País una magnífica reflexión suya, hecha con la autoridad que da el haber el hecho el mejor estudio sobre la cultura en la terrible Guerra civil de 1936, sobre el uso de la memoria con fines políticos por parte de la izquierda extrema en España. 

No se pierdan su potaje madrileño...

26.2.15

Hacia dónde vamos...

La foto de la infamia. El presidente de todos los vascos. El más alto representante del Estado en el País Vasco, reunido con los voceros de los asesinos y reconociendo el dolor (¿?) dizque causado. Que no lo haga en mi nombre, desde luego. Una foto para ver oyendo precisamente esta canción de Negu Gorriak, que refleja bien lo que pensarán (algunos) niños vascos, los más inquietos, dentro de veinte años: 


"La historia que nos enseñaron / la escribieron los asesinos /muchos todavía creen / lo que entonces aprendimos"

19.11.14

Lecturas (y obispos)

La carta del pasado sábado de Arcadi Espada. Leer emborrona siempre el pasado, porque casi nunca las cosas son blanco o negro. Ahí está la historia del obispo abulense: freten a esa idea del buenos contra malos. Una reflexión inquietante, y una frasea cusadora; lanzada contra todos nuestros prejuicios: "¿Quién lee en España lo que no le confirma?"

No se la pierda, desocupado lector. A cuenta de la maldita guerra civil; ya sabe, lector, "el acontecimiento histórico del siglo XX sobre el que más se ha mentido". 

8.1.13

Prejuicios a la carta

Ya digo que el libro de Trapiello es un torrente. A poco que se asome uno a él con ganas, descubre historias como el que se acerca a pescar renacuajos a un río.

Aquellas vidas paralelas entre el extremeño Valdés y el malagueño Hinojosa. Si Valdés escribió en La Gaceta Literaria y en Madrid se codeó con lo más granado de las vanguardias, Hinojosa, el simbolista, editor de Litoral y que fue amigo de todos los del 27, fue uno de los introductores de la poesía simbolista en España. 

Los dos murieron fusilados al inicio de la guerra pero, ¡ay!, frente al artículo doliente en Público o el lamento en la tertulia de la ser, aquel murió en su pueblo natal, asesinado por milicianos del Frente Popular en una saca a principios de septiembre del treintayseis. Hinojosa, el amigo de Altolaguirre, cayó también fusilado, junto a su hermano y a su padre, en Málaga al mes de iniciada la guerra, en la tapia del cementerio, asesinado en paralelo por milicianos frentepopulisas

Está claro que leer destruye prejuicios. Y es que la realidad siempre es más compleja de lo que parece…

30.6.11

Juicios en la memoria

Esta semana empezó en Phonm Penh, capital de Camboya, el juicio contra los pocos altos cargos que quedan del gobierno comunista de la que se llamó entre 1975 y 1979 la Campuchea Democrática. Fue, quizá, el genocidio más espeluznante del siglo XX. Más que el de las hambrunas ucranianas y quizá más que el propio Holocausto. Lo fue porque entre un veinte y un treinta por ciento de la población camboyana fue esclavizada y luego ejecutada, o directamente asesinada, a manos del gobierno del siniestro Pol Pot, líderes de los jemeres rojos, que era el nombre con el que se conocía al Partido Comunista de Camboya. Lo fue porque era un genocidio ya fuera de la historia, casi cuarenta años después de los genocidios estalinistas y casi treinta después de la locura nazi en centro Europa.

Qué lejano nos queda todo eso ahora. Uno tiene a pensar en la Camboya de los años setenta como un país lejano y atrasado. En cierta medida lo era, pero los años de dominación francesa habían dado lugar a una cierta clase media que vivía en entornos urbanos y estaba desarrollando ya una cierta economía de servicios. En la capital vivían casi dos millones de personas que, tras la entrada de los jémeres en abril de 1975, empezaron a ser evacuadas de manera forzada al campo. Yo era un bebe de un año. La locura del hombre nuevo. El horror historicista de pensar que uno está obedeciendo una lógica de algo. Ese terrorífico marxismo de salón, tan francés, tal europeo, en las universidades continentales fumando mientras debate sobre el futuro de otros seres humanos. Como en tantas otras ocasiones, el genocida era un hijo de buena familia, que vivió seis años en Europa. Después vino el horror durante cuatro años: llevar gafas era sinónimo de intelectualismo y valía una condena a muerte. Ser zurdo. Saber idiomas. Piense lector, casi un tercio de la población esclavizada y ejecutada en cuatro años. Imagine la muerte de quince millones de españoles en poco tiempo, fruto del designio feroz de un gobierno. Esa miseria del historicismo de la que habló Popper. Esa consideración de que si la verdad está en la izquierda y el resto somos imbéciles, habrá que actuar en consecuencia….

Que lejano nos queda todo ahora. Como gran parte de los genocidios de la izquierda en general y del comunismo en particular, una bruma de olvido se levantó sobre los crímenes de Pol Pot. Ahora llega la oportunidad al menos simbólica de la justicia. Espero que así sea…


PS: Pedro G Cuartango acababa su brillante columna del mundo de ayer así: "El PSOE ha sufrido un varapalo electoral tras llevar a este país a una crisis política, social y económica sin precedentes. Pero nadie dimite en sus filas ni siente la necesidad de hacer autocrítica ni asume la menor responsabilidad porque, como dice Peces-Barba, los que votan al PP son tontos. Ya pueden ir tranquilos de derrota en derrota los cuadros socialistas porque la culpa la tienen siempre los otros".

28.6.11

Encontrarme con gente de Sanabria de hace más de un siglo

Estaba rematando mi artículo para el mensual con el que colaboro y me tocó, allí en la Sanabria, fíjese usted, buscar información sobre Sagasta. Ya saben, el eterno conspirador que diseñó un parte de “la General”, que vivió en Sanabria y que allí dejó un hijo natural, bautizado en Zirbantes. El caso es que acabé de bruces con un número del Heraldo de principios de siglo. El Heraldo era la voz de los liberales en la Zamora del cambio de siglo. Porque esta provincia fue, durante mucho tiempo, un sólido baluarte de los liberales. Cualquier lo diría un siglo después. El caso es que el jueves ocho de enero de 1903 el número del Heraldo iba dedicado, casi en exclusiva, a la muerte del prócer liberal, ocurrida en Madrid el lunes de esa misma semana. Y como El Perdíu es curioso por naturaleza, no pude dejar de fijarme en varias cosas.

La primera, que lo que sería el editorial viene dedicado al órgano de los conservadores de la provincia, el viejo Correo, el diario que se tituló durante una época “diario integrista”, afeándole su mal comportamiento con el difunto todavía de cuerpo presente. Este afán de considerar enemigo al adversario. De perseguirlo más allá del muerte. Ese afán tan humano. Y quizá tan español.

La segunda, la cantidad de información sobre la tierra sanabresa. Informaban desde la Puebla que en Lubián había aparecido muerto entre la nieve el anciano Leandro Álvarez García, a causa de una congestión cerebral. En Villardeciervos, se quemó por completo la casa de Teresa Martín Figuero, calculándose las pérdidas en más de 1.300 pesetas. La Guardia Civil había detenido ya a Pedro Santiago y Eugenio Benéitez como presuntos autores. Finalmente, en Robleda, le habían robado al vecino Tomás Matellanes 205 pesetas aprovechando un momento en el que estaba fuera de casa. La Guardia Civil, pese a sus pesquisas, no había logrado dar con el ladrón.

Aquella España. Uno de mis abuelos aún no había cumplido tres años y el otro no llegaba a los cuatro. Lee uno las noticias, amarillentas ya por los años, y no puede dejar de pensar en dónde habrán ido a parar los sueños de todas aquellas personas; las penas de aquel Leandro, muerto entre la nieve, quizá desorientado por la noche, en aquel Matellanes, que seguro que conoció la historia del Perdíu, y en tanto otros cuyos miedos, anhelos y ansiedades se tragó la historia. Nadie habla ya de ellos. Nadie los recuerda. Así que traerlos aquí es, en cierta medida, una forma de devolverles la vida, al menos por un instante, en la mente del lector.



PS: Borges escribió en El Hacedor: "Hechos que pueblan el espacio y que tocan a su fin cuando alguien se muere pueden maravillamos, pero una cosa, o un número infinito de cosas, muere en cada agonía, salvo que exista una memoria del universo, como han conjeturado los teósofos. En el tiempo hubo un día que apagó los últimos ojos que vieron a Cristo; la batalla de Junín y el amor de Helena murieron con la muerte de un hombre. ¿Qué morirá conmigo cuando yo muera, qué forma patética o deleznable perderá el mundo? ¿La voz de Macedonio Fernández, la imagen de un caballo colorado en el baldío de Serrano y de Charcas, una barra de azufre en el cajón de un escritorio de caoba?"


PS:

Qué cosas.

18.5.11

Museos necesarios

Hay museos necesarios. Necesarios para defender la libertad. Para entender lo que somos. Y lo que fuimos. Ya me topé con uno, hace muchos años; yo aún era un niño, pero ya entendía algunas cosas. Ahora se ha creado uno en la red. Para recordar a las víctimas del comunismo soviético. Un museo sobre la memoria del gulag. Aquella máquina que devora hombres a los que antes había convertido en esclavos. Aquel horror sin el cual no se puede entender el siglo XX. Aquel monstruoso silencio físico en Vorkutá e intelectual en Europa, un silencio que basta, por sí mismo, para enviar al basurero de la historia a gentuza como Sartre, a idiotas como Aragon y al comunismo internacional en su conjunto. El gulag. El silencio. El frío. La muerte. La esclavitud. El recuerdo en nombre de todos los que fueron devorados allí, casi un 85% de los cuáles por cierto, eran personas anónimas sin ninguna actividad política reconocida, y desde luego bastante alejados de poder ser considerados opositores a la dictadura comunista. Un museo en el que mirar de frente a esa superioridad moral tan cara a la izquierda en su conjunto. Un espacio para recordar que todas las utopías son un horror y que si el siglo XX nos enseñó algo es que nunca el fin justifica los medios sino que, más bien, son los medios los que explican la bondad del fin perseguido. También por eso desconfío, y mucho, de iniciativas como estas sentadas, qué casualidad, en la Puerta del Sol. Cuando desaparecen las instituciones, sólo queda el totalitarismo.

No dejen de visitar este museo virtual, que se irá ampliando, parece, con el tiempo. Y no dejen de visitar aquellos otros que recuerdan lo que ocurrió con el silencio cómplice, por cierto, de gran parte de la izquierda europea. Hay mucha memoria que rescatar. Aunque pocos volvieron para contarlo. Y menos aún tuvieron fuerzas para escribir lo que vieron. Recientemente, mi Coronel me hizo llegar Los que susurran, la obra definitiva de Figes sobre todas estas víctimas anónimas, basado en recuerdos orales de los supervivientes. Ya les iré contando.


PD: En un Estado totalitario y paranoico, nada estaba fuera del alcance de la política. El profesor Kalmonson, del zoo de Moscú, fue detenido por actividades “destructivas” cuando los monos del zoo murieron de tuberculosis […]. En diciembre de 1937, 53 miembros de una asociación de sordomudos fueron detenidos en Leningrado, y a 33 se los condenó a muerte por participar en “conspiraciones” en su lenguaje privado. Se detuvo a filatelistas y esperantistas por hacer tenido tratos con extranjeros […]

Tzouliadis, T.: Los olvidados. Una tragedia americana en la Rusia de Stalin. Debate, Barcelona, 2009. Página 106

1.9.10

A vueltas con El Perdíu

No sé si recordará el desocupado lector que hace unos meses le hablé de El Perdíu, del hombre que, siendo mi antepasado, acabo dando nombre al autor de esta bitácora. El otro día me escribió Manoluá, mi franco más querido. Me corrige algunos aspectos de mi post y yo, que soy muy obediente, paso a recogerlos aquí.

El Perdíu era en realidad un oscuro nativo de Santiago de la Requejada, que se casa con Maria Rabanillo una viuda "rica" y al que una versión hace origen del hundimiento de esa "tan rica casa" (de ahí lo de ser “un perdíu”)" que se comió la fortuna de la familia dedicándose a su gran pasión, la caza. Pedro, el hijo, marchó en realidad a casa de un herrero de Ferreros a aprender el oficio, no de Cervantes, como yo decía. En realidad El Perdíu tuvo cuatro hijos, no los tres que yo tenía localizados: Francisco, el que se fue al País Vasco, Josefa, el abuelo Pedro y Carmen la monja, la más joven, que murió en Pamplona y a la que la unos piquetes izquierdistas, durante la Guerra Civil, echaron desnuda del convento, (cosas de la memoria histórica, que tiene para todos.)

Acaba su correo Manoluá diciéndome: “era impensable ir al Mercado y no pasar por casa de tu abuelo... aunque se fuese a comprar a otros sitios[…] En todo caso fue todo un PERSONAJE, digno de una interesante biografía y, estoy convencido: un SER BUENO

Y yo, al leerlo, sonreía...


PS: “En el pueblo, su abuelo sabía dónde moriría, el cementerio en el que lo incinerarían, el río sobre el que esparcirían sus cenizas; sabía que los amigos y los primos con los que había crecido estarían cerca de él hasta que muriera. El urbanita no tiene tal confianza en la durabilidad de las relaciones".

Molina, Cesar Antonio: Lugares donde se calma el dolor. Barcelona, Destino, 2009. Página 552

6.4.10

A (otro) Junín

Fuimos a Cervantes. A tomar café. A lo que fue la casa de Pedro Barrios, uno de los tres hijos del Perdíu. Restaurada ahora por uno de sus bisnietos, mantiene aún los elementos principales de la misma: lo que fue la fragua (como oro en paño guardo una de las planchas que allí forjó Pedro), la galería, y el despacho de trabajo en el que no llegué, no pude llegar, a verlo trabajando nunca. Hacía frío. Recordaba: otra vez en Junín. El poema que figurará, espero que dentro de muchos años, en mi lápida y que cuento aquí porque ella ya no estará para decirlo. Pedro no era de Cervantes (Zirvaantes decían en la Senabria de antaño) en realidad. Había nacido en la cercana Robleda en 1873, un año convulso en la historia de España cuyos estertores, estoy seguro, no llegaron a la Sanabria de la época. Su padre, Miguel de Barrio, El Perdíu, tuvo un total de tres hijos; Pedro, Josefa y otro varón del que ya no recuerdo el nombre. El Perdíu y su mujer, María, no eran en realidad de Robleda. Venían de más al este, al otro lado del sierro: él de Santiago de la Requejada y ella de Triufé. Murieron jóvenes, y probablemente en circunstancias dramáticas. No los enterraron en Sagrado. Tres huérfanos. Pedro marchó a Cervantes, con un herrero, que lo crió y del que aprendió el oficio que luego transmitió a sus tres hijos varones, uno de ellos mi abuelo; Josefa gastó sus días como ama de un cura y el otro hermano, al que no tengo localizado, marchó joven al País Vasco que empezaba a desarrollarse, a golpe de ferralla, a finales del XIX.

La historia se perdió. Nadie en la familia quiso comentarlo nunca. No quedan apenas documentos escritos. Quedó un apodo, eso sí, que mi abuela le repetía a mi abuelo como mi madre a mí cuando era pequeño: Perdíu, que eres como el perdíu.

Pedro. El bisabuelo. Cazador. A por perdices. En cierta medida un pionero, uno de los hombres que puso en marcha lo que luego sería el Mercado cuando llegaba el cambio de siglo. La historia de todos los hombres está llena de vivencias que el tiempo oscurece primero y orilla después. Quizá por eso es necesario que alguien se preocupe de escribirlas para que todos esos momentos no desaparezcan nunca. Para que así todos podamos volver, con Miguel Torga, a recibir órdenes a algún sitio.

PS: Roy Batty le dice, ya moribundo, a Rick Deckard: “He visto cosas que vosotros no creeríais: atacar naves en llamas más allá de Orión...He visto rayos C brillar en la oscuridad cerca de la Puerta de Tannhäuser...Todos esos momentos se perderán... en el tiempo, como lágrimas...en la lluvia...Es hora, de morir"

8.3.10

Pelis y vida cotidiana

Dos pelis el finde. Tierras de penumbra, melancólica recreación del viejo mundo que ya suponen para nosotros los años cincuenta, cuando nuestros padres eran jóvenes y nuestros abuelos adultos. El amor otoñal de CS Lewis, del autor de las crónicas de Narnia y el relato un mundo que ya desapareció. Mi problema es que al protagonista me cuesta verlo de otra manera que no sea como el Dr. Lecter pero, en cualquier caso, entretenida película.

El domingo Tierra de Sangre, la revisión de la historia y la política de reconciliación de la Sudáfrica de Mandela. Una buena película, dura, bien interpretada y de final algo previsible, pero muy interesante y recomendable para toda la ralea de gañanes que nos gobiernan a cuenta de la memoria histórica. La Comisión de la Verdad sudafricana perdonaba a los que reconocieran sus crímenes, mucho más vivos en la memoria colectiva, por cierto, que las atrocidades franquistas y republicanas. Así que si algún lector lanas está seducido por las bobadas de la memoria histórica de este nefasto gobierno, que vea la peli y luego que lea un poco. Igual hasta se le pasa.

En fin, obligaciones y diversas historias laborales me fuerzan a ir reduciendo mis almuerzos comunitarios. Y ya me fastidia, ya. La semana pasada, pese a todo, pude asistir a una comida. Entre amigos, claro. Con la magnífica Plaza de la Villa de París de fondo. Allí estaban Rosita, Cecilia, Patricia, a la que tengo abandonada, y Josep Lluis. Un mundo que quedó atrás pero al que sigo recordando con afecto. Nos faltaron otros, como Albert, pero ahí seguimos, viéndonos cada estación y poniéndonos puntualmente al día.

PS: Claudio Sánchez Albornoz se entrevistó con el presidente de la República […] en junio de 1937 […]. La guerra está perdida –le dijo Azaña– pero si por milagro se ganase, en el primer barco que saliera de España tendríamos que embarcar los republicanos, si nos dejaban.

Citado por Borràs Betriu, Rafael: La guerra de los Planetas. Memorias de un editor. Ediciones B, Barcelona, 2005. Página 584

19.10.08

Esta es nuestra izquierda, se supone que moderada y culta

El editorial del fancine de prisa del viernes era para vomitar. Es difícil ser tan demagogo en tan poco espacio y sin decir ni una sola verdad. Agárrense que lo que van a leer está escrito en España en octubre de 2008: “Realizar, 70 años después, un juicio virtual a Franco es imprescindible, para el futuro de un país que no ha sido capaz de enfrentarse a las miserias de su pasado, lo que sí han hecho otros que también han sufrido experiencias traumáticas. El linchamiento público de que ya está siendo objeto Garzón da idea del déficit democrático que sufre España, derivado en gran medida de no haber afrontado sus fantasmas cuando le hubiera correspondido».
¿Un juicio virtual?
¿Imprescindible? ¿Para qué?, ¿Para quién?
¿Qué no nos hemos enfrentado a las miserias de nuestro pasado? ¿Se referirá al de Cebrián y a su colaboración con la propaganda de la dictadura?
¿Déficit democrático en España? ¿Ha fichado prisa al editorialista del Gara?

Creo que sufrimos la izquierda más demodé y más analfabeta de todo el mundo occidental. Dios mío que mala suerte hemos tenido los españoles. Me aburre su obsesión por la guerra. Me aburre la mala conciencia de la vida plácida que todos ellos llevaron durante el franquismo. Todos estos progres de salón quieren ganar la guerra setenta años después. Quieren ser antifranquistas treinta años después de muerto el dictador…
Hay un problema de fondo, más allá de su incultura. Es evidente que la democracia debe un reconocimiento a los muertos en la Guerra Civil española. Sí señor, pero a todos. Porque la guerra fue un horror, y ambos bandos mataron mucho y bien, como diría Alatriste. Es el Estado democrático el que ha de homenajear al maestro republicano asesinado por falangistas en cualquier aldea gallega, pero también al sacerdote asesinado en Collado Mediano por militantes del partido socialista. Y esa será la reconciliación definitiva. No vale pensar que los curas que fueron asesinados lo fueron porque algo habrían hecho y que, empero, los maestros republicanos muertos eran todos inocentes brutalmente asesinados por la caterva fascista.
Y a todo esto, si nos ponemos así, no sé a qué espera Garzón para llamar a declarar a Santiago Carrillo para averiguar sus responsabilidades en la matanza de más de siete mil personas desarmadas en Paracuellos. Porque cuando había que haberle cantado las cuarenta al dictador era en el año sesenta y cinco. Cantárselas cuando lleva treinta años muerto me recuerda a ese hermoso refrán de “a moro muerto, gran lanzada”. O como recordaba Gistau el otro día en El Mundo: esos cojones, en Despeñaperros.

PS: "La razón de que Salazar Chapela haya pasado como una sombra sin luz por la historiografía de la guerra es la ya conocida: decía la verdad. […] Salazar era un miembro irónico de la tercera España, un liberal sin partido, un novelista, un antirretórico y a estas características tan despreciadas […] se sumaba un fervoroso deseo de no darse importancia". Espada, Arcadi: Ebro/Orbe. Tentadero, Barcelona, 2007. Página 186.

5.10.08

Cortina de humo sobre la base de la ignorancia, o el pasado como instrumento político

El gobierno sigue desplegando cortinas de humo para atajar su patético papel en la crisis económica. Ya saben, esa que no existía antes de las elecciones porque se ve que ya no merecemos un gobierno que no mienta.
Ahora le toca el turno a las Brigadas Internacionales. Decía Revel que de pocos acontecimientos históricos se ha mentido más que de la guerra civil española. El gobierno quiere convertir en ley su particular visión sobre la República y la Guerra Civil. Se ve que eso es gobernar, y no resolver la crisis económica.
En fin, no tengo claro cómo lo van a resolver, y por eso me gustaría
leer el haz y el envés del Real Decreto, pero me surgen algunas dudas:
- ¿Se concederá también la nacionalidad española a los miembros de las brigadas internacionales, de nacionalidad alemana, que participaron en el secuestro y posterior ejecución de
Andreu Nin?
- ¿Se concederá la nacionalidad de manera póstuma a
André Marty, autor comprobado de varios asesinatos de brigadistas que querían volver a su país?
- ¿Se concederá la nacionalidad a los brigadistas que colaboraron con la requisa de los pasaportes de sus compañeros no sólo para evitar que pudieran volver a casa sin el permiso de la Unión Soviética, sino para utilizarlos después en diversas actividades delictivas (¿a qué no saben a quién pertenecía el pasaporte que usó
el asesino de Trotsky para entrar en Méjico?).
- Se la concederán, en fin, también a título póstumo a
Willi Münzemberg, auténtico arquitecto en la sombra de la creación de dicha organización y máximo exponente del agit-prop comunista en la Europa de entreguerras?.
- ¿Habrá alguna mención en el Decreto a “
Camp Lukacs”, el campo de concentración en el que los mandos comunistas encarcelaron al menos a 4.000 brigadistas

Lo de este gobierno es patético. Las
Brigadas Internacionales fueron, está acreditado, manejadas desde el inicio por la Unión Soviética, Si bien es cierto que muchos de sus miembros fueron idealistas que vinieron a España pensando que luchaban por la democracia y contra el fascismo, no lo es menos que una vez aquí se convirtieron en peones que el gobierno soviético manejó a su antojo, muchas veces contra los propios republicanos. Está visión simplista de la realidad, tan cara a zapatero y a su gente, se convierte en norma cuando uno tiene el boletín oficial del estado a su disposición. Así nos va. Media España lánzandole el pasado a la otra media. Un fantasma, efectivamente.


PS: "El pasado es, finalmente, el principal instrumento político del socialismo gobernante: su trato con la oposición derechista es el trato que se le da a un fantasma. […]. El pasado, y en especial la guerra civil, es la principal industria española […] Hace muchos años el viajero leyó Memoria Personal, un gran libro de Gerald Brenan. Estaban estas palabras que el viajero se daba de niño cual ungüento “Como una lámpara se alimenta de aceite, los españoles se alimentan de un depósito secreto de melancolía que ni los afectos familiares ni las ansias de placer son capaces de secar por completo”.
Espada, Arcadi: Ebro/Orbe. Tentadero, Barcelona, 2007. Página 183.