Parece que ya es definitivo. NTT, un compañía de cacharrería japonesa, va a comprar everis. Es, quizá, el final de un sueño. El de aquellos que en un taxi, hace ya casi veinte años, decidieron que había que crear una compañía diferente. Una empresa no solo para buenos profesionales, sino también y sobre todo, para profesionales buenos. Una empresa implicada en la creación de ciudadanía. Pero implicada de verdad... sin bobadas intermedias
Las empresas, cuando crecen, necesitan músculo financiero. Sin él, no hay nada que hacer. Y a la everis, la vieja DMR en la que me hice mayor, le hace falta mucho músculo para seguir creciendo. Para jugar en otras ligas, las de los contratos mundiales de setenta u ochenta millones de euros. Y para seguir asombrando con unos números y una forma de gestionar prodigiosa: líderes en Chile, creciendo a toda velocidad en Colombia...
Suerte en esta nueva etapa. Aunque sé que, conociendo a los que por allí andan, no la van a necesitar, porque la suerte es para los perdedores...
Las empresas, cuando crecen, necesitan músculo financiero. Sin él, no hay nada que hacer. Y a la everis, la vieja DMR en la que me hice mayor, le hace falta mucho músculo para seguir creciendo. Para jugar en otras ligas, las de los contratos mundiales de setenta u ochenta millones de euros. Y para seguir asombrando con unos números y una forma de gestionar prodigiosa: líderes en Chile, creciendo a toda velocidad en Colombia...
Suerte en esta nueva etapa. Aunque sé que, conociendo a los que por allí andan, no la van a necesitar, porque la suerte es para los perdedores...



