Mostrando entradas con la etiqueta libros electrónicos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta libros electrónicos. Mostrar todas las entradas

26.12.13

Dudas (consumistas) existenciales...

Esas dudas que me asaltan siempre por estas fechas. Año y medio llevo con el Tagus. Qué despacio pasan los días y que rápido pasan los meses. Es verdad que es un formato abierto, fruto de la I+D de aquí (o eso quiero creer), pero el ecosistema de La Casa del Libro me sigue pareciendo flojo. Y siempre por estas fechas me asaltan las dudas: ¿y si debiera irme a Kindle?

Alguna reflexión que he leído por ahí me anima a ello... y usted, desocupado lector, ¿qué me aconseja?

24.6.12

Inaugurando formatos


Mi primer libro, como tal, en formato digital. En el Tagus, cortesía de Yimi. Aunque tengo mediado el del Imperio, el último Planeta, el primero que he leído completo tenía que ser de Kapuscinksi, claro.  La guerra del fútbol.  Un conflicto estúpido que apenas duró cuatro días y tras el que se escondía, claro, motivos más complejos, relacionados con la propiedad de la tierra en ambos países y con las estúpidas dictaduras militares que regían ambos países. Un libro potente, breve y ágil. Se le nota envejecido, pero eso es inevitable, supongo. No se pueden escribir varios ébanos. En cualquier caso, un inicio delicioso: “Luis Suárez dijo que habría guerra, y yo siempre creía a pies juntillas todo lo que él decía. Vivíamos juntos en Ciudad de México, y Luis me daba clases sobre América Latina. […]

Un libro sobre la idiotez humana. En realidad, el fútbol fue sólo una excusa

26.4.12

Probando el tagus


Ando trasteando con el Tagus. El lector electrónico de La Casa del Libro, cortesía de Yimi. Venía con un papelillo, de un tal Moro, un Planeta o algo así. He probado a meterle documentos en pdf e incluso he comprado ya algún libro (Kapuscinski, claro) para leerlo ahí. Crecí con el papel, pero creo que no hay que tenerle miedo a las novedades. Me apetece probarlo, y me apetece juguetear con él. Cansa poco la vista y es cómodo. A cambio, no huele. Y tampoco tiene la velocidad de los cacharros de Apple. Pero el futuro va por ahí. Lo relevante es el contenido, no el formato. Incluso para los que, como yo, somos adictos al olor de la tinta.
Ya le iré contando, desocupado lector.


PS. Un magnífico trabajo, otro más, del equipo de Pepe en La Puebla. Un lujo para la mía tierra. En todos los sentidos