Es ministra. No parece que por méritos propios, sino porque es una tía. Yo mismo espero ansioso el día que los zurdos nos reconozcamos como minoría y tengamos asegurado, por decreto, el diez por cientos de puestos en el Congreso, el Senado y el Consejo de Ministros.
Ella es, en sí misma, una terrible metáfora de la nadería posmoderna que se ha instalado en la socialdemocracia española en los últimos años. Empezó pensando que podía decirnos lo que debemos comer. Como si el Estado fuera alguien para eso. Esa idea de que su moral es la moral correcta, y de que hay que imponérsela a los estúpidos nativos que aún no han visto la luz. Ahora nos da otra lección de relativismo en cómodos plazos. Cuando no tienes valores, pasan cosas como esta. Los insultos reiterados contra líderes políticos en la Diada le parecen “una expresión de la normalidad que todos tenemos que asumir”. Sus palabras son cháchara vacía de quien no tiene nada relevante que contar. Lo más duro es que seguro que piensa que es verdad. Y supongo que los asesinatos de concejales del pepé le deben parecer parte del paisaje urbano en el País Vasco de los años noventa.
Ya se sabe, Regina Otaola es amenazada de muerte porque “utiliza símbolos con fines partidistas”. Que se lo tiene buscado vamos, que si un día le caen dos hostias, será porque anda crispando. En fin, y si a Alberto Fernández, concejal del Pepé con bastantes más votos en Barcelona que el tal Portabella, lo amenazan de muerte ¿Cuál es la sesuda reflexión de esta ministra por parte de cuota?: pues que los amenazados “tienen mucho que aprender en términos de convivencia y normalidad”.
Brillante. Con este cerebro y con estas ideas se llega en España a ministro. La perversión del lenguaje como primera víctima de la convivencia democrática. La víctima es culpable y el culpable es una muestra del paisaje.
Brillante. Con este cerebro y con estas ideas se llega en España a ministro. La perversión del lenguaje como primera víctima de la convivencia democrática. La víctima es culpable y el culpable es una muestra del paisaje.
PS onírica: Pere Quart le recita a Elena Salgado unos versos mientras en televisión sale la imagen de Regina Otaola perseguida por una jauría de alimañas: Si sota abric i barret / i amb bufanda ben nuada / oblides que al parapet d´avançada / uns homes lluiten pel dret / de la terra amenaçada / i tens fred, / quin fred al cor, caramada!



