Hace años, siendo casi un niño, leí en algún sitio la historia de Dan Cooper, el misterioso secuestrador aéreo que pidió cuatro paracaídas para finalmente saltar él solo al suroeste del Estado de Washington. El otro día encontré en Movistar el documental de la HBO sobre su caso y me gusto más de lo que pensaba. Una historia bien trenzada y, al fondo, la necesidad que todos tenemos de sentirnos especiales, por eso hay tantos que reivindican saber quién era el criminal:
27.1.21
¿Quién fue?
28.6.18
El discurso
28.8.07
Día 9. Una ciudad sobre la colina
Vallespín nos contaba en un curso hace muchos años que la estética de los edificios de la capital de Estados Unidos está más relacionada con el intento de hacer un país nuevo sobre la imagen de Roma, que simplemente con el neoclasicismo en boga en la época. Aquella ciudad que se creaba sobre la colina recuperaría de las fuentes clásicas las mejores virtudes y orillaría para siempre la decadencia en la que se habían sumido las sociedades europeas.
Damos una vuelta por el perímetro de
Aquí ya votaban cuando en España estaba Fernando VII y unos cuántos catalanes le pedían más firmeza y que, con dos cojones, reestableciera
Un poco de paseo por la ciudad antes de volver al coche. Queremos dormir en Baltimore, una ciudad que, antes de pisarla, nos suena a la generación perdida, a absenta y a los decadentes años veinte. La ciudad está cerca. De salida a la autopista, vemos desde fuera el Robert F. Kennedy Memorial Stadium, en el que juega DC United, que se enfrenta a esta hora con LA Galaxy en lo que supone el debut de Beckamm en la liga norteamericana.
El camino es ligero. Cuando entramos en Baltimore vemos un par de estadios, uno del (incomprensible) fútbol americano y otro del (aburrídisimo) béisbol. Nos alojamos y salimos a ver
Durante el paseo ligero antes de volver al hotel. Vemos un restaurante español, pero no hemos venido aquí a comer gazpacho. Mañana nos espera la ciudad del amor fraterno. Hay que recogerse.



