Eberstadt. A vueltas con la demografía, el otro día en El Mundo.
1. El móvil y la fecundidad. No puedo demostrarlo, pero creo que nuestro amiguito de aquí [señala su teléfono móvil] puede tener algo que ver con la reciente aceleración de la caída de la fecundidad, igual que la píldora anticonceptiva fue algo más que una tecnología y cambió para siempre las mentalidades de la población. Esto no es exactamente una tecnología anticonceptiva, pero parece estar actuando como si lo fuera. No puedo demostrarlo, pero esa es mi sospecha.
2. Sobre los inmigrantes. ¿Pueden asimilarse con éxito a la cultura receptora? ¿Pueden asimilarse a la sociedad hasta convertirse en ciudadanos leales y productivos? Luego está la cuestión del país receptor. ¿Cuenta el país receptor con la flexibilidad cultural y el dinamismo necesarios para poder gestionarlo? Porque el peor desenlace sería una suerte de balcanización en la que haya comunidades que no sean amistosas ni estén integradas en la vida de la nación.
3. Fallo de imaginación y fallo de valor. La pregunta que usted plantea probablemente estaría mejor dirigida a un gran escritor de ciencia ficción que a mí, porque los especialistas de las ciencias sociales, o incluso de algunas de las ciencias naturales, muestran dos problemas cuando miran al futuro: un fallo de imaginación y un fallo de valor. La revolución de la inteligencia artificial es tan audaz que no creo que yo sea la persona indicada para sugerir adónde nos estará llevando dentro de cinco años, y mucho menos dentro de 25. Se mueve muy deprisa. Si yo fuera un escritor de ciencia ficción, diría que la inteligencia artificial que conocemos hoy es una etapa de transición hacia la inserción de la inteligencia artificial en los cuerpos humanos.




1 comentario:
Hace años la gente se reía del término "sustitución". Hoy lo estamos viendo en directo. Y muy rápido, por cierto.
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