El presidente salvadoreño pretende atraer talento a su país con residencia y pasaporte para gente con un alto perfil formativo. Es fascinante el personaje: el país es ahora seguro y esto muestra que, entre democracia con delincuencia común y autocracia con paz, la gente no duda demasiado. El problema es que estas cosa siempre terminan mal. Siempre.
11.5.24
8.6.23
Interesante diagnóstico
Michael Reid en el Letras libres de marzo de este año. El circulo vicioso en el que lleva encerrada Iberoamérica desde hace años: estancamiento económico, frustración social y descomposición política. Es la frustración la que lleva a que se vote a la oposición -eso es lo que hay detrás del supuesto giro a la izquierda del continente-. Perú es un ejemplo, sostiene Reid, tanto para la izquierda (sin orden público no hay democracia ni derechos humanos, y no hay igualdad de oportunidades sin capitalismo) y para la derecha (no hay economía sin instituciones y sin un Estado que garantice el imperio de la ley).
Corolario: el peligro ya no es tanto un golpe de Estado como salida, tanto como la llegada de un autócrata civil como Bukele (¿bukake?) en El Salvador.



