Todo es tan terrible. Esta pandilla de asesinos en serie, asesinos de niños, de mujeres embarazadas, de hombres desarmados, saliendo de la cárcel y siendo recibidos como héroes en sus neolíticas aldeas.
Es verdad que son cuatro. Y que esa celebración es la constatación de un fracaso: veintitantos años en la cárcel para que la Alternativa KAS siga siendo hoy una quimera tan inalcanzable como en los años ochenta.
Nosotros ganamos. Gracias a la política de firmeza que puso en marcha Aznar con la dirección de Jaime Mayor. Ellos han perdido.
Pero estas cosas repugnan: no se puede celebrar la muerte. Ni siquiera esta pandilla de prehistóricos debería de hacerlo...



