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25.12.17

Ciudades en cambio

El profesor Antonio Díaz, de la Universidad de Cádiz, el otro día en el Diario. Las ciudades cambian, y con ellas cambiamos nosotros y cambian los retos a los que han de enfrentarse. Por eso no se puede vivir anclado en el pasado, aunque seas la legendaria Gadir y tengas más de tres mil años..
No se lo pierda, desocupado lector.

4.7.07

Todo está en los libros

Acabado Ciudades en Marcha, de Toynbee. Las ciudades como metáfora de la modernidad. Tras hacer un repaso al papel de las ciudades en la historia, el autor reflexiona sobre las “ciudades-capitales”, para terminar con una profecía sobre el advenimiento de la “ciudad-mundo”. Vayamos por partes. Cuando el autor realiza un recorrido histórico sobre el papel de la ciudad, o sobre la evolución de la misma en diferentes zonas del mundo (porqué Tebas era una buena capital para los egipcios pero porqué en China ha sido mucho más difícil encontrar una), el lector se siente apabullado. Es un torrente de erudición que nos recuerda lo poco que sabemos, en general, de un montón de cosas. Toynbee conoció en persona el crecimiento de las ciudades (nació en 1889) y adivinó con sagacidad el paulatino declive del mundo rural. Empero, cuando profetiza la llegada de la “ciudad-mundo” comete algunos errores de interpretación que, en ningún caso, desmerecen al conjunto de la obra. Una buena lectura no sólo para curiosos impenitentes, sino también para políticos que trabajan en el ámbito local y quieren conocer un poco más sobre la fascinante historia de aquellos lugares en los que, lo decían los clásicos, “el aire hace libre al hombre”.


Finalizo también los Viajes de Jorge Juan y Santacilia del profesor Soler Pascual. La historia de Jorge Juan es fascinante; siempre vinculado a la Real Armada, con poco más de veinte años marchó a América, junto con Antonio de Ulloa, para participar en una expedición científica organizada por la Real Academia de Ciencias de París con el objetivo, entre otros, de demostrar que la tierra no era una esfera perfecta. Permaneció en América nueve años, en los que residió en Lima, Guayaquil, Quito, Chile… y allí hizo muchas otras cosas; midió latitudes, propuso planes para mejorar las defensas de los dominios americanos de la Monarquía, defendió las costas de los corsos ingleses. Vuelto a la península, la Corona lo envía de espía a Londres, con el objeto de conseguir información sobre la forma en la que los ingleses construyen sus barcos. De nuevo en España, organiza la Escuela de Guardias Marinas, y supervisa los astilleros de El Ferrol y de Cartagena hasta que la Corona lo manda de embajador a Marruecos. Aún tuvo tiempo de fundar el Real Observatorio Astronómico de Madrid y de ser nombrado, años antes de morir, Jefe de Escuadra de la Armada Real.

El libro, que está bien escrito, se basa sobre todo en los escritos de Jorge Juan, de ahí que el autor aporte poco valor añadido, más allá de ordenar cronológicamente la vida del marino. Recomendable para quienes piensen, en la izquierda, que España es un país desastroso y que siempre ha sido el “enfermo de Europa” y para quienes, en la derecha, piensen que el XVIII es un siglo de decadencia por la llegada al trono de una dinastía francesa.

Principio la Suite Francesa, de Irène Némirovski, y tengo ya mediada La maleta, de Sergei Dovlatov. Ya les iré contando

Cita

Una ciudad es una agrupación humana cuyos habitantes no pueden producir, dentro de sus límites, todo el alimento que necesitan para subsistir. Este rasgo es común a las ciudades de todas clases.

Toynbee, Arnold: Ciudades en marcha. Alianza editorial, Madrid, 1971. Pág. 16

21.6.07

Lecturas

Acabado Estado de miedo, de Michael Crichton. Entiendo porqué se venden tanto y tan bien los bestselers. Se leen de un tirón. Los personajes son bastante planos y no plantean demasiados problemas al lector. Si además la historia está bien contada, miel sobre hojuelas. Algo así le ocurre a este libro. En realidad intenta ir un poco más allá de la pura novela, ya que las citas a pie de página que completan la trama son reales. El autor quiere denunciar cómo el ecologismo militante se ha convertido en un nuevo fundamentalismo que lanza jeremiadas sin límite, pruebas ni rubor. Mi conclusión: el tema es interesante pero literariamente el libro es flojo. Ustedes mismos.

Empiezo Ciudades en marcha, del británico Arnold Toynbee. Algún día les hablaré de mi relación con el erudito Toynbee. En este libro reflexiona sobre el papel que las ciudades han jugado en la historia y prevé la llegada de lo que denomina “ecumenópolis”. Algunas reflexiones suyas sobre la función de las murallas en las ciudades, o sobre el papel de las ciudades estado son francamente interesantes. Su definición de ciudad es, junto con la de Ortega, de lo mejor que conozco. Ya les iré contando.

PS: un ejemplo de claridad y de lealtad: el peneuve guipuzcoano en los meses previos al golpe militar de 1936. En una reunión con los carlistas, la ceda y la falange Telesforo Monzón, dirigente del peneuve que acabaría en Herri Batasuna “muestra su posición favorable a sumarse a un movimiento para frenar una posible revolución comunista”.

PD: Una iniciativa sensata dentro de un país de locos (tomado de la bitácora de Luis I. Gómez).