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17.8.12

Mihail Sebastian. El respeto a uno mismo o el ridículo bajo la lluvia


El libro de Sebastian. No dejarse llevar. No abandonarse a la melancolía. La vida sigue, la entiendas o no. La vida continúa, no es un asunto de justicia o injusticia. No es nada personal. Siempre es igual. Dice el autor: “Esfuérzate por no sufrir. Es decir, no te abandones al placer de sufrir. Hay una gran voluptuosidad en la persecución y sentirse injustamente tratado es, quizá, una de las alegrías íntimas de las que uno puede enorgullecerse más. Ojo con ello y no te permitas un orgullo tal. Prueba a aceptar con sentido del humor todo lo que te ocurre. Piensa en el ridículo que haríamos si nos alarmásemos por cada lluvia que nos mojase”. 

Acabo el párrafo y recuerdo que leer es conversar con amigos sabios que murieron hace tiempo pero cuyas palabras podemos aún degustar.

PS: almuerzo, entre amigos

16.8.12

Mihail Sebastian. El respeto a uno mismo


El libro de Sebastian. La dignidad de respetarse a uno mismo. Una dignidad que comienza por el vestido. Cuántas veces habré explicado la necesidad de mantener el orden y la imagen cuando uno se viste. La soledad de la dignidad. Cuántas veces. También a nuestra lamentable clase política. Pero no sólo. Un taxista en chándal, por ejemplo. Esta ética que despega con ryanair y aterriza en un mercadona nos ha convertido a todos en esclavos de lo barato. En adoradores de lo pobre. Hay una conversación en el libro que lo explica todo. Alguien se ríe de la exigencia de ir de traje, en agosto, a una fiesta:

Hace usted mal en reírse de esto. No es ninguna frivolidad. Es algo más grave, una cuestión de dignidad; más aún, una cuestión de salvación. Si porque estamos solos, porque no nos ve nadie, cediésemos hoy un detalle de lo que usted llama nuestras manías sociales, mañana otro y pasado otro más, nos encontraríamos un día viviendo en la más horrible de las promiscuidades. Sería insoportable. Sin traje oscuro y sin traje de noche nadie puede estar solo de verdad. La soledad es algo muy delicado y merece sacrificios”.

22.7.07

Mensaje en clave para los new reds que han celebrado congreso este fin de semana en Madrid

María Luz Anglada tiene 52 años, es ama de casa, vive en San Sebastián y antes fue edil de Lezo, otra plaza fuerte de HB en Guipúzcoa. Anglada, que ha obtenido 468 sufragios en Hernani, no conoce ni a uno solo de sus votantes. Ni uno solo. “Nadie se acerca a mi en la calle; varias veces he intentado encontrarme con ellos para darles las gracias y que me cuenten sus problemas; pero nadie habla conmigo. Tienen miedo. Mis votantes son invisibles”.

-¿Para qué está aquí? ¿Qué la mueve a jugarse la vida en Hernani?

Un sentido profundo de que aquí hace falta una representación del PP. Esto es España. Hay gente que nos vota. Aunque sólo sean 468. Y se lo debemos. Nunca nos iremos.

Rodríguez, Jesús: “El silencio de Hernani” en El País Semanal, número 1.608. Domingo, 22 de julio de 2007 Págs. 33-47. Página 44.