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1.6.22

¿Débiles y decadentes? ¿De verdad?

Johan  Norberg a mediados de abril en El MundoLos déspotas siempre confunden la democracia con debilidad, porque la gente de los países liberales se preocupa por sus trabajos, por sus familias, no por librar guerras del pasado. Napoleón despreciaba a los británicos como una nación de tenderos, Hitler consideraba que la guerra era una batalla entre los héroes germanos y los blanditos del resto de Occidente... Y lo mismo pensaba Putin: nos veía como gente decadente, incapaz de defenderse ante la maquinaria rusa. Pero todos esos tiranos se equivocaban: las culturas individualistas y abiertas tienen una tremenda fuerza oculta. Si sentimos que nuestras libertades están amenazadas, que lo que todos disfrutamos de forma individual está en riesgo, reaccionamos de forma colectiva con una fortaleza sorprendente.

Democracia no es debilidad...




2.4.22

El fracaso de las dictaduras

Donde no hay discusión libre, todo acaba saliendo mal. Muy bueno esto de Krugman; el otro día en El País: ni sus vacunas funcionan ni sus políticas son mejores. Todas las dictaduras son un desastre, incluso aunque consigan generar crecimiento económico a corto plazo. 



2.7.16

Los conspiranoicos

Circula estos días bastante  basura en la red sobre supuestos complots de empresas de sondeos y delirantes fraudes electorales. En plena mudanza, encuentro un artículo de hacer un par de años de Javier Gomá, escrito para el suplemento cultural de La Vanguardia: "Y es que a mucha gente le resulta más reconfortante pensar que el mundo lo gobiernan unos pocos, aunque sean villanos, a aceptar la desnuda realidad: nadie gobierna. La teoría de la conspiración universal ignora que la sociedades democráticas son tan abiertas y plurales que, por su propia complejidad,no se dejan someter a un solo dueño"

Viene al pelo.