14.7.20

Estados e Imperios: Rumanía, de nuevo (II)

Algunas reflexiones más de interés A la sombra de Europa, de Robert Kaplan. Según señala Robert A Kahn el imperio austriaco fue “más diverso en cuanto a las tradiciones étnicas, lingüísticas e históricas” que cualquier otro imperio de las épocas moderna y contemporánea. "Estaba más cerca de la Comunidad Europea del siglo XXI que de otros imperios del siglo XIX” escribió Jan Morris.

Admirador del genio austriaco, sostiene Kaplan en el libro que MetternichFue capaz de entregar a los europeos un siglo XIX libre de conflictos bélicos a gran escala, en términos relativos, si bien es cierto que, en un gesto irónico, hizo a sus habitantes demasiado ingenuos como para prever los conflictos violentos entre las grandes potencias que tendrían lugar el siglo siguiente.

Constinúa Kaplan señalando que “Frente a Napoleón, aquel progresista recalcitrante que fue un hombre de guerra, Metternich fue un sagaz reaccionario, un hombre de paz. Metternich creía en los Estados de derecho, no en las naciones étnicas. Los Estados constituyen sistemas burocráticos basados en la legislación; las naciones étnicas se rigen por la pasión de la tierra y la sangre, el mismísimo enemigo de la moderación y el análisis. Metternich no fue un héroe sobrehumano como Churchill […] era bastante más común, algo que a veces resulta más necesario y a lo que deberían aspirar los burócratas que hoy luchan por mantener la Unión Europea.

Aquellas décadas, finaliza Kaplan, “Fueron también las responsables de sosegar a los europeos e insuflarles una engañosa sensación de seguridad, propia de los pueblos que han perdido el sentido de lo trágico, algo que siempre debe cuidarse para evitar precisamente la tragedia.” 

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