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15.6.17

¿La gente quiere gresca?

El lujo de leer a Víctor Pérez Díaz. ¿Es verdad que la gente quiere gresca? ¿Es verdad que el pueblo demanda crispación? No se pierdan sus Afinidades electivas, hace unos días en El Mundo


3.12.16

El sueño de la razón

Uno al que hay que leer siempre. Víctor Pérez Díaz, uno de los mejores sociólogos de su generación. El otro día en El Mundo. "La razón requiere conversación amistosa, lejos del ruido y la descalificación".


24.1.14

A propósito de una presentación (I)

Era una tarde noche fría en Madrid. Quizá la única ciudad que hay en la península ibérica. Me acerco dando un paseo a la Real Academia de Ingeniería. Se presentaba un Informe de COTEC, pero no cualquier informe. Uno firmado por Víctor Pérez Díaz. Palabras mayores; es decir, palabras suficientes para vencer la pereza de un jueves de invierno y rematar el día en la otra punta de la ciudad. No exagero si digo que posiblemente era la presentación de la semana. O del mes. O quizá del trimestre. No creo que haya habido ningún otro acontecimiento más relevante en la ciudad en los últimos meses. Víctor Pérez relacionando el capital social con lainnovación tanto en España como en Europa. Confirmé asistencia. Me imaginaba un salón de actos de unas quinientas plazas, lleno a reventar. Llego pronto a la Academia. La Sala Villar Mir es una sala coqueta, quizá recién rehabilitada. Supongo que se nota el dinero del titular de la misma. Pero es una sala pequeña. No entran en ella, a ojo, más de sesenta personas. La sala no se llenó, apenas medio aforo. Poco más de cuarenta personas para asistir a la única presentación relevante que ha habido en Madrid en meses. Causa cierto rubor. Vergüenza ajena. Las bobadas insustanciales de Zapatero o las vaguerías de Solbes llenan la sala cuando se publican. Incluso el segundo tomo de Aznar y sus sacrificios patrios revientan salones. Y aquí hay apenas cuarenta personas. No sé qué tipo de sociedad estamos construyendo. 

No sé bien cuáles son los modelos a imitar, pero el panorama, visto desde fuera, es desolador.