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23.10.13

Los comunistas dando lecciones de ética al contado...

El corolario a todo esta lamentable actuación de la clase política española es la de un tal Garzón, diputado por Izquierda Unida, que, muy fino, mirada al frente e imagino que puño en alto, se puso muy digno y dijo alegrarse por la derogación que el TEDH ha hecho de la aplicación de la doctrina Parot en la justicia española. Según el estadista malagueño, "las leyes se han de redactar conforme a la ley o no el odio, como se acostumbra en este país (por España)". 

Ya resulta llamativo, la verdad, ver al miembro de una coalición dominada por el Partido Comunista exaltar el Estado de Derecho. Y bien que me alegro. Pero me fascina como para esta izquierda estatal, por usar su denominación, las leyes en el fondo son cosa de juego. Ya me gustaría a mí saber qué pensaría de la doctrina Parot el tal Garzón si los liberados fueran miembros de un grupo terrorista de extrema derecha condenados a miles de años de cárcel por matar comunistas y que no se hubieran arrepentido de ninguna de sus acciones. Ya me gustaría ver a mí si el argumento iba a ser igual de sólido e iba a manifestar la misma alegría por la puesta en libertad de los asesinos...

PS: y para repugnante, patético y lamentable, lo de amenazar de muerte a este hombre que dicen que ha hecho un militante de Nuevas Generaciones. Hay que estar mal de la cabeza. Lo peor que puede hacer la gente joven del pepé es imitar los modos, maneras y actitudes de comunistas y de nacionalistas... 

22.10.13

Doctrinas y Estado de derecho, decíamos...

Fue todo repugnante. Pero hay más cosas que envilecen. Muchas más. La negativa, durante años, de los gobiernos de Felipe González a afrontar el cumplimiento efectivo de las penas. La cobardía de una clase política fofa, acomodaticia, asustada, que nunca quiso afrontar este problema con algo de seriedad. Que nunca quiso legislar "a golpe de emociones". De una sociedad, en fin, lastrada por los complejos que sus élites, cómodamente sentadas al fuego, con un whisky en la mano, les han ido inculcando de manera irresponsable: un país cainita, africano, impresentable... 

De todos aquellos polvos vienen estos lodos. La culpa no está en el TEDH, ni siquiera en la docilidad del tal López Guerra. No. La culpa es del tipo de sociedad que hemos ido construyendo. Entre todos. Cuando una sociedad no se respeta a sí misma... ¿Cómo quiere que los demás lo hagan?