Parece
que hay
algunos niñatos, no sé calificarlos de otra forma, que, militando en Nuevas Generaciones,
han posado en las redes sociales que operan a través de Internet imitando la
estética y la parafernalia nazi o fascista. Me parece repugnante, para qué
vamos a andarnos con rodeos. Y espero que, si es verdad, el partido los expulse
de inmediato. Un partido que ha
sufrido tanto a manos de los nazis vascos. Un partido que se dice de
inspiración humanista cristiana, amigo de Israel y que nos reclama el voto a
los cuatro liberales que aquí estamos, no puede consentir, bajo ningún
concepto, que un puñado de idiotas que probablemente no saben lo que hacen
cuando posan de esa manera, ensucien su nombre. Ni la memoria de sus
muertos. No hay lugar en un partido de
centro derecha para quienes defiendan, desde la ignorancia, modelos
autoritarios o totalitarios. No puede haberlo.
Los
veo y pienso en Fraga; un hombre que supo andar el camino hacia la concordia. O
pienso en Cánovas del Castillo, que quizá es la inspiración más lejana de este partido: un
hombre que sabía que la política era un arte de “transacciones constantes”.
Nada más alejado de su espíritu de pacto, de entender al otro, que las locuras con
las que el idiota de José Antonio Primo de Rivera se enfrentó al sectarismo de
la izquierda republicana, o las barbaridades perpetradas por un grupo de
generales, ahora lo sabemos, al servicio
del dinero extranjero…
La nostalgia de regímenes autoritarios es, desde hace más de treinta años, patrimonio de los comunistas españoles y de los nacionalistas cruentos vascos. Y así debe serguir siendo...
Hay
que leer más, eso está claro