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20.1.15

Super 8 y Super Scorsese

Aprovechamos los últimos días de asueto navideño para ver Super 8. El cine, y su magia, visto a través de los ojos de unos niños. Buen intento el de Steven Spielberg, una película correcta, y entretenida, con un final más que previsible, pero es que hay que hacer cine para todo el mundo.

También vimos La invención de Hugo. Un hermoso cuento sobre el cine, sobre el paso del tiempo, sobre las personas que llegan y las personas que se van. Sobre lo que llegamos a ser y sobre la frustración de no haber logrado lo que íbamos a ser. Un soberbio Ben Kingsley y una sabia dirección de Scorsese. Cine para disfrutar del cine. 

22.5.14

Casino & Heat

Hay títulos míticos a los que me he ido incorporando con la edad. Casino, de Scorsese. Buen cine, bien narrado, y con un gigantesco Robert De Niro. Me puse también con Heat, no en vano una de las baldas de mi estantería cinéfila está llena de cine (comprado de manera legal, por supuesto) negro. El problema no es tanto que la película haya envejecido mal, como que yo he crecido de otra manera. Después de haber visto The Wire, este tipo de cine se ve con otros ojos. Hay varios ejemplos; en Heat, Al Pacino encarga un seguimiento y, por arte de magia, el seguimiento se pone en marcha, con todos los medios posibles. En The Wire un seguimiento es discutir el presupuesto que queda del año, negociar con el juez, convencer al comisario, etc... 

Así que no puedo evitar un cierto desdén ya por este tipo de escenas. Hacerse mayor es asumir la complejidad de las cosas. 

7.2.14

El Lobo

Nos acercamos a ver El Lobo de Wall Street. En VOS. Una película magnífica. Cuando uno lleva el depósito lleno de dinero (fácil) y de adrenalina, tal y como le sucede al protagonista, el  viaje a la locura está garantizado. Un ritmo que atrapa al espectador nada más sentarse, una música magnífica y un Di Caprio en estado de gracia. Es bueno Scorsese. Y al final, cuando en el año 2100 o 2120 los expertos estudien la crisis que sacudió el capitalismo de principios del siglo XXI, habrán de acudir de manera necesaria a películas como esta para entender que cuando la hybris se desata, el hombre pierde. Para entender que, tantos siglos después, cultivar las cuatro virtudes clásicas siguen son lo único que tenemos para anclarnos a la realidad. 

Sólo un pero: aunque no se hace pesada, le sobra, como viene siendo habitual, al menos media hora de metraje. 

Buen cine. No se lo pierdan.