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4.6.13

Yo bien, tú bien...

La literatura vasca escrita en eusquera. Ya hablé aquí de la relación que nos une. Más allá de Gabriel Aresti, incluso. Aquel descubrimiento demoledor: Kirmen Uribe, el hombre que escribió la novela que yo iba a haber escrito en la vida que cerré hace unos meses. El otro día me di de bruces, gracias al amigo Jorge Moreta, con los versos que le ha publicado Visor, en edición bilingüe, por supuesto, "Mientras tanto dame la mano". 

Un poema delicioso en medio del libro. Resplandeciente. Demostrando que la poesía comprime la realidad y nos muestra tal cual es. Sólo unos versos explican años de nuestras vidas...

El poema llevar por título "Tecnología". Disfrútelo, desocupado lector:

"Mi abuelo no sabía leer, tampoco
sabía escribir. Sin embargo, era conocido

por las historias que contaba. Él encendía,
rodeado de críos, las fogatas de San Juan.

La caligrafía de mi padre era inclinada, elegante.
Tejía el papel con precisión,

como si esculpiera sobre la pizarra.
Todavía tengo la postal que envió desde la mili:

"Yo bien, tú bien,
mándame cien".

Nosotros mandamos
mensajes electrónicos.

Es cierto: en tres generaciones hemos recorrido
un largo trecho en la historia de la escritura.

De todas formas, las preocupaciones, los miedos
son los mismos de siempre, y lo seguirán siendo:

"Yo bien, tú bien..."

13.8.11

Sanabria, Bilbao, Nueva York (mi relación con la literatura vasca en eusquera)

Ya sabe el lector que soy prevenido con los papelillos. La historia y la vida son tan fascinantes que no me apetece perder el tiempo con las novelas. Así que me cuido mucho a la hora de abrir una. Sólo me pongo con ellas cuando la fuente me es fiable del todo. Acabo de devorar una: Bilbao New York Bilbao, de Kirmen Uribe. En dos días. Quién lo iba a decir. Una novela, además, escrita en eusquera y traducida (creo que de manera algo deficiente) al castellano. Regalo del Lord y de Amu. Buenos fiadores. Y una cita brutal de Sebald antes de empezar. Un novelista que cita a Sebald de inicio merece al menos el margen de la duda.
De fondo, mi azarosa relación con la literatura de los vasco

s. Tuve mucho contacto con los vascos que escribían en castellano: Celaya me enseñó un tipo de poesía que no conocía en primero o segundo de carrera; y qué decir de Juaristi, el hombre que me enseñó a desconfiar de todas las identidades, incluida la mía. Pero también he sentido cercanos a aquellos vascos que escribían en eusquera. Leí a Gabriel Aresti con apenas veinte años. Algunos de sus poemas creo que son de lo más relevante que se escribió en España durante la segunda mitad del XX. Cómo no recordar a lo largo de este año aquello de que “Pendiente abajo veloz / mi cuerpo desnudo marcha”. Cómo olvidar que en los días de otoño, cuando ni siquiera quien era estaba claro, el poeta me señalaba que “no soy sino mi nombre”. Cómo olvidar a Mikel Laboa y su pájaro, de qué poco me sirvió la metáfora cuando la necesité. Cómo olvidar, en fin, aquellas letras de los hermanos Muguruza, con sonidos que venían de los Clash y que hablaban de Beirut oeste en medio de la guerra cuando éramos cien…

Así que con estos antecedentes me puse el otro día delante del Bilbao-New York – Bilbao, del ondarroés Kirmen Uribe. Un libro que se vende en la contraportada como “un mosaico de recuerdos y narraciones”…

PS: Días felices con Elicia, en nuestra tierra. La dulzura de la niñez

2.8.06

Poetas

El estío se presta a las confesiones. Hay menos improbables lectores y la comunicación se vuelve más personal. Hoy, para ponerle algo de espíritu a estos trámites (jurídicos) en los que me hallo metido, voy a hablarles de poetas.

Principio por César Vallejo, supongo que el poeta que más y durante más tiempo me ha marcado. Peruano, nieto de dos sacerdotes y exiliado en París, donde le sorprenderá la muerte. Unos versos tristes, melancólicos, que aún recuerdo (Me moriré en París con aguacero / un día del cual tengo ya el recuerdo), de un hombre capaz de dibujar la tragedia en pocos trazos (ahí están los heraldos negros). Sus poemas sobre la guerra civil española, estremecedores, sobre todo aquel Masa, que fue el primer poema suyo que leí, allá por primero de bachillerato…

Luego quizá venga García Lorca, especialmente su Poeta en Nueva York (creo que los versos “No hay más que un millón de herreros / forjando cadenas para los niños que han de venir” son una de las mejores descripciones de la modernidad que he visto nunca), y su Romancero Gitano (esos versos que principian el Romance del Emplazado: “Mi soledad sin descanso”).

Luego vienen otros, Ángel González (“áspero mundo para mis dos manos”), Claudio Rodríguez, Gerardo Diego, o Gil de Biedma (qué la vida iba en serio / uno lo empieza a comprender más tarde”), descubiertos también durante los años de Universidad.

Más reciente, el descubrimiento de Jon Juaristi como poeta (“nuestros padres mintieron, eso es todo”).
Más allá del ámbito lingüístico del español, poca cosa (algo de Pavese, algo de Papasseit, algo de Gabriel Aresti). Aunque lleva tiempo picándome Auden. ¿Conseguiré leer algo de él? ¿Hay algún desocupado lector que aún no esté de vacaciones y que quiera recomendarme algo de Auden?