Carlos Aganzo el otro día en ABCultural, a vueltas con Sandra Ollo y la lectura. Y esta reflexión, de cuando leíamos de niños: "Se leían los libros uno tras otro, aunque no se terminaran de entender por completo. ¿Es necesario comprender todo lo que dice un libro para disfrutarlo? En absoluto. Ya llegará el tiempo de volverlo a leer e interpretarlo de otra manera. Ahora, dice, los niños ya no conocen en la escuela la mitad de las palabras de una novela de Delibes."
12.4.21
Ser o no ser (novelista)
El otro día en Babelia, a vueltas con las cartas entre Miguel Delibes y Paco Umbral. Eso que sospeché el día que acabé la leyenda del César visionario. Umbral nunca fue novelista. No sabía escribirlas y menos terminarlas.
Este párrafo: Dos días más tarde, su amigo le responde para confesarle cosas que, afirma, nunca ha contado a nadie. “Ni siquiera a España”, su mujer. Por un lado, matiza, no hay precipitación en su novela: simplemente, tiene facilidad para escribir. Por otro, admite que para el “gran ensayo” le falta formación universitaria. Se resigna, pues, a ser “un buen escritor sin género” y a producir “crónicas divertidas para toda la eternidad”. “No he conseguido”, dice, “cuajar una obra seria y me estoy acercando a los 40”. ¿Por qué? Porque sus valores literarios son “de tipo lírico, de lenguaje, de observación, de descripción, ironía, ideas o visiones personales”. Conclusión: “Está claro que no soy novelista”
En efecto, no lo era.



