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12.4.21

Ser o no ser (novelista)

El otro día en Babelia, a vueltas con las cartas entre  Miguel Delibes y Paco Umbral. Eso que sospeché el día que acabé la leyenda del César visionario. Umbral nunca fue novelista. No sabía escribirlas y menos terminarlas. 

Este párrafo: Dos días más tarde, su amigo le responde para confesarle cosas que, afirma, nunca ha contado a nadie. “Ni siquiera a España”, su mujer. Por un lado, matiza, no hay precipitación en su novela: simplemente, tiene facilidad para escribir. Por otro, admite que para el “gran ensayo” le falta formación universitaria. Se resigna, pues, a ser “un buen escritor sin género” y a producir “crónicas divertidas para toda la eternidad”. “No he conseguido”, dice, “cuajar una obra seria y me estoy acercando a los 40”. ¿Por qué? Porque sus valores literarios son “de tipo lírico, de lenguaje, de observación, de descripción, ironía, ideas o visiones personales”. Conclusión: “Está claro que no soy novelista”

En efecto, no lo era.



1.1.16

Lecciones necesarias

Muñoz Molina, tan bueno en sus ensayos sabatinos en El País. El otro día en Babelia, reflexionando sobre la vida de Carmen Parga y Manuel Tagüeña. Un final luminoso, ahora que no sabemos lo que acabará pasando: "Y también una lección tan necesaria hoy como hace un siglo: sin libertad de conciencia y de expresión, sin ejercicio de la crítica y de los controles democráticos, sin respeto a lo singular y a lo minoritario, los ideales más seductores de igualdad y justicia acaban en tiranías monstruosas."

Tal cual.

4.12.13

Amos Oz. Brillante.

Amos Oz. Ya hablé sobre él alguna vez aquí. El hombre al que muchas veces en la vida lo llamaron traidor. Una hermosísima lectura en el Babelia del sábado pasado. Ideal para leer como, era mi caso, sobrevuela uno el continente. Hay lecturas que nos buscan. Y hay lecturas que hemos de hacer, forzosamente, en un avión.

Disfrútela lector. Es difícil no dejarse llevar por la nostalgia, en estos tiempos de estúpidos patrioterismos:

"Hoy, todo el mundo es europeo, y el que no lo es está haciendo cola para serlo. Hace 80 ó 90 años, los únicos que eran auténticos europeos eran los judíos como mis padres. Todos los demás eran patriotas búlgaros, patriotas irlandeses, patriotas noruegos... Los judíos eran europeos devotos. Eran poliglotas, les encantaba que hubiera historias distintas, y los legados literarios, y los tesoros artísticos y, sobre todo, amaban la música. Y amaban los paisajes, los prados y los bosques, los torrentes y los bosques nevados, los estrechos callejones de las ciudades antiguas, las universidades y los cafés. Pero Europa nunca les quiso a ellos. Por ser genuinos europeos les tacharon de "cosmopolitas", "parásitos", "intelectuales sin raíces" [...].

El artículo completo, ("Árboles en la nieve") disponible pinchando aquí.