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21.1.13

Historia (cine)


Cine e historia. Una noticia magnífica para rastrear la vida del país en el que crecieron nuestros abuelos y se criaron nuestros padres. El NoDo está disponible en la web de Televisión española. Una herramienta necesaria para comprender el cambio social que se produce en España entre el año cincuenta y el año setenta. Sin ese cambio no entenderíamos nada de lo que hoy es nuestro país. Quizá porque el siglo XX, en su sentido metafórico, no llegó a nuestro país hasta esa época: somos capaces de reconocer(nos) en fotos o imágenes de aquella España de 1960, pero nos cuesta reconocernos en una de 1940. Aquella España de la guerra, de los exiliados, de las fincas campesinas, de un campo repleto de habitantes, desapareció con los grandes movimientos migratorios hacia las ciudades que se producen en aquellos años. Sólo así entendemos el crecimiento de Madrid, de Barcelona o de Guipúzcoa. Solo así entendemos lo que somos y comprendemos el vacío en el que ha quedado Castilla...

Decía el otro día en el mundo César Antonio Molina que: “si no me hubiera ido de Galicia no hubiera hecho todo lo que he hecho”.

Aquella España, ya sin curas, que nos convirtió a todos en migrantes y que, a cambio de vaciar las iglesias, llenó las facultades. 

Aquella España en la que abrimos los ojos...

23.10.12

Between the devil and the deep blue sea...


Cine en los Renoir. The Deep Blue Sea. Una historia de amor prohibido en la Inglaterra de la postguerra. Cuando en realidad el matrimonio no es más que una convención y solo hay amistad donde debería de haber admiración, amor y pasión. Al fondo, un tercero que no termina de encajar porque vive en una sociedad que no se entiende que una mujer quiera vivir su vida sin tener que pedir perdón por ello. Y la diferencia, fatal, entre las inquietudes de una y las inquietudes de otro. Esa escena de quien se aburre de manera mortal a los cinco minutos en un museo... 
Un papel magnífico el de la Weisz, y muy bueno el de Russell Beale en el papel, esta vez, de Gabriel Conroy. Y buena la música. Pero algo me falla. La película es lenta. Desasosegadamente lenta. Desesperadamente lenta. Y eso le quita emoción y acaba con su nervio.
Se hace larga. Quizá porque era una obra de teatro que alguien quiso convertir en cine…
Y que al espectador se le haya hecho larga es una de las peores cosas que se puede decir de una película.

Prescindible, si le sirve mi consejo


PS: días en la Alcarria…