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6.4.17

Las encuestas

Juan Díaz Nicolás recuerda su etapa en el Instituto de la Opinión Pública y habla de dos encuestas que no se publicaron en los años sesenta. Esta anécdota tan reveladora de una de aquellas dos encuestas. 



Y lo malo es que así seguimos...

26.6.13

Cine y literatura... ¿acaso no es lo mismo?

Una de clásicos. Me puse, al fin, con las sandalias del pescador. La había leído de joven, interno, en Peñafiel. Aquellos años. Aquellos libros que me dejaba el hijo de Contemplación un hombre, ya lo dije, de otra pasta. Una película hermosa, algo ajada ya por el paso del tiempo, pero con la suficiente carga de dignidad como para permitir una nueva visión, tantos años después. Está magnífico Quinn, en el papel del Cardenal Lakota que se come toda la pantalla, como magnífico está Mi general de la rovere. La intriga de la alta política del Vaticano y la descripción de los momentos vinculados a un cónclave. Hermosos años sesenta. Años de libertad, de crecimientos, de espacios abiertos. Años para imaginar, la construcción de nuestra vida en clave cultural procede de la literatura, a Max Costa, caneado, y a Meche Insunza, hermosa en su plenitud, recordar los años en los que, a oscuras, a escondidas, fueron felices. Aquella Italia, aquellos años, los sesenta, donde su hizo realidad aquel deseo de Conrad con el que Pérez Reverte abre el libro, cuando señala que “Y, sin embargo, una mujer como usted y un hombre como yo no coinciden a menudo sobre la tierra”...

Qué cosas...


PS: días decisivos. 

21.1.13

Historia (cine)


Cine e historia. Una noticia magnífica para rastrear la vida del país en el que crecieron nuestros abuelos y se criaron nuestros padres. El NoDo está disponible en la web de Televisión española. Una herramienta necesaria para comprender el cambio social que se produce en España entre el año cincuenta y el año setenta. Sin ese cambio no entenderíamos nada de lo que hoy es nuestro país. Quizá porque el siglo XX, en su sentido metafórico, no llegó a nuestro país hasta esa época: somos capaces de reconocer(nos) en fotos o imágenes de aquella España de 1960, pero nos cuesta reconocernos en una de 1940. Aquella España de la guerra, de los exiliados, de las fincas campesinas, de un campo repleto de habitantes, desapareció con los grandes movimientos migratorios hacia las ciudades que se producen en aquellos años. Sólo así entendemos el crecimiento de Madrid, de Barcelona o de Guipúzcoa. Solo así entendemos lo que somos y comprendemos el vacío en el que ha quedado Castilla...

Decía el otro día en el mundo César Antonio Molina que: “si no me hubiera ido de Galicia no hubiera hecho todo lo que he hecho”.

Aquella España, ya sin curas, que nos convirtió a todos en migrantes y que, a cambio de vaciar las iglesias, llenó las facultades. 

Aquella España en la que abrimos los ojos...