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20.9.17

López Ballesteros y la modernidad (y II)

Estas cosas que leo en el metro a toda velocidad,  obtenidas cortesía del INAP. Recapitula el profesor Lorenzo Jiménez hablando de la Dirección General de propios y arbitrios que los bienes propios eran una de las fuentes de financiación más relevantes que tenían los pueblos y los municipios. Sólo cuando no cubrían estas necesidades tenían que recurrir a impuestos sobre determinados bienes de consumo. Empero, a finales del siglo XVIII empieza a cuajar la idea en la consideración de los propios como una fuente de ingresos de la Hacienda Real. 

Esto supone que el progresivo proceso de control y centralización que se había materializado ya desde 1760 con la creación de la Contaduría general de propios y árbitros bajo dependencia directa del Consejo de Castilla, terminó de consolidarse cuando los propios y gran parte de los comunales pasan a ser considerados por las Cortes propiedad privada, de acuerdo con el Decreto de las Cortes de 4 de enero de 1813. Ahí empezó a morir una parte del medio rural español 

19.6.11

Lecturas de la prensa, de ayer y de hoy

Dos lecturas de domingo. De la prensa. Ya saben, la que te enseña cosas por las que no has preguntado.

Una es antigua, pero en este mundo de lo inmediato, también hay cosas buenas de hace ocho años. Un artículo de Zafra, que fue Director General de Administración Local, y de Calderó. Un artículo acerca del concejal que inspeccionaba barcos. Bien escrito, ameno y lleno de sugerencias. Yo llegué al Ayuntamiento y me soprendía la cantidad de cosas que firmaba el alcalde sin leerlas. Incluso un alcalde como aquel. Léanlo. Y piensen.

La otra es reciente. La intervención de un García Milá a quien no conocía. Demoledora con todos, también con esa generación bienacostumbrada que ha construido una democracia de replicantes en Sol. De fondo, su reivindicación del emprendimiento, del riesgo. De la pasión por crecer. Por crear. Del miedo también de ir al notario, como yo esta semana pasada y avalar un crédito. En medio, este país de jóvenes y de adultos cuyo sueño es trabajar en una gran empresa con catorce pagas y varios días libres al mes. Sin preocupaciones. Eternos adolescentes. Esta generación que no construirá nada, porque no sabe nada ni de nada, y que cuando tenga setenta años mirará atrás y no sentirá nunca el placer de sentarse a descansar en el huerto que sembraron.


PD: Jorge Bustos escribió: Un periódico de toda la vida enriquece al lector al informarle de cosas sobre las que el lector no había pedido opinión en absoluto, o cuya existencia directamente ignoraba, pero esa pedagogía muere con el diario digital a la carta, que acabará conteniendo sólo las noticias más vistas (sexo, chismorreos y deporte, básicamente). Ni siquiera sospecharemos lo que estaremos dejando de saber. De ahí el peligro de extinción que amenaza al género del reportaje serio y exhaustivo en favor del personalismo tendencioso, como deplora Gary Kamiya: «Es fácil despreciar a alguien que no has conocido»