El caso Bárcenas, decía.
Alguna reflexión más. Ahora sobre ¿nuestros? políticos. Todos estos
sobresueldos, en a o en b, nos deberían llevar a una reflexión más profunda
sobre el sueldo que cobran. Es muy bajo. Escandalosamente bajo para los
presupuestos que manejan. Y para las responsabilidades que tienen. Sobre todo cuando
uno piensa en consejeros, Secretarios de Estado, Ministros o incluso el
Presidente del Gobierno. Pero ninguno, nunca, ha tenido la valentía de
planteárselo a la ciudadanía. Actúan de manera pudorosa con el dinero, con esa cultura que nos ahoga de marxismo tamizado por el cristianismo que hace que en España hablar de dinero
sea de atrevidos. Eran cosas de judíos y no es Cristiano Viejo ir por ahí
hablando de estos temas. Por eso, su dinero ha acabado llegando siempre por la
puerta de atrás: o se iban a vivir con reyes a alguna empresa del sector de las
utilities (y
la nómina es tan larga que da pereza: el tal
González en Gas Natural, el tal
Aznar en Endesa, el tal
Solbes en ENEL, la tal
Salgado también en Endesa, el tal
Acebes en Ibedrola, después de lo bien que lo hizo
en Cajamadrid) o de la construcción (ahí está el tal
Borrell en Abengoa); o se forraban con sobresueldos mientras ejercían. Otra
opción es que alguien les remate un libro y ellos reciban un dineral por un
texto que no vale ni la cuarta parte, como ocurrió con
el tal Bono. Y a las cifras de venta me remito.
Esta
forma de proceder es inmoral hasta decir basta. No sólo se engaña a la gente,
dando una imagen de ascetismo al servicio de España que no es real. There Ain't No Such Thing As A
Free Lunch.
Es que, a mayores, se trata al ciudadano como si fuera un
perfecto imbécil al que no pueden contársele las cosas de frente.
Y
así nos va…