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13.1.14

Financiación autonómica: datos y razones...

Madrid es almorzar. Y crecer. En una de aquellas, mi paisano y economista Georg Kantor me recomendó el documento que  Ángel de la Fuente, quizá el único experto en financiación regional que tenemos, publicó en enero de 2013 sobre el sistema de financiación de las Comunidades Autónomas en España. Un trabajo publicado por el BBVA y que introduce ciencia donde sólo suele haber ideología y sectarismo a partes iguales. 

Se trata de un muy interesante documento de trabajo (ya me jode, pero paper es el concepto) de apenas quince páginas en las que el autor analiza la financiación de las “competencias homogéneas” (es decir, los recursos destinados a financiar las competencias comunes -la sanidad, la educación- a todas las Comunidades Autónomas) , de manera que las comparaciones entre regiones tengan sentido. El trabajo se basa en la liquidación de 2010 del sistema de financiación aprobado por el gobierno de Zapatero en 2009 y es muy interesante por varios motivos.

En primer lugar, la financiación de estas competencias por habitante ajustado (es decir, teniendo en cuenta variables demográficas y geográficas) muestra que Valencia tiene razón cuando se queja (2.153 euros por habitante ajustado –epa-), que lo de Cantabria es un disparate (2.735 epa)  y que uno no entiende bien de qué se quejan los gobiernos catalán (2.302 epa) y madrilenyu (2.335 epa) ya que están en la media de lo que toca al conjunto, que es de 2.319 epa.  Es decir, sobre un promedio 100, Valencia está en 92,9 mientras que Cantabria está en 117,9 y La Rioja en 115,9; mientras que Cataluña y Madrid son las que más se acercan a ese cien de promedio.

Por otro lado, la opinión del profesor de la Fuente sobre la reforma puesta en marcha por esos genios de la economía que resultaron ser Solbes el colacodor perezoso y Sebastián el de Sacyr y Gas Natural, es muy negativa. Dice, de manera textual, que “El nuevo sistema es bastante más complejo y opaco que su antecesor, introduce un mecanismo de nivelación parcial de dudoso encaje constitucional y tampoco resuelve satisfactoriamente el déficit de responsabilidad fiscal que ha caracterizado a todos sus predecesores”. 

Sistemas opacos que generan más problemas de los que iban a resolver. 

Zapaterismo en estado puro. Está claro que lo suyo era, en efecto, "otra forma de gobernar"...


1.8.13

El caso (III)

El caso Bárcenas, decía. Alguna reflexión más. Ahora sobre ¿nuestros? políticos. Todos estos sobresueldos, en a o en b, nos deberían llevar a una reflexión más profunda sobre el sueldo que cobran. Es muy bajo. Escandalosamente bajo para los presupuestos que manejan. Y para las responsabilidades que tienen. Sobre todo cuando uno piensa en consejeros, Secretarios de Estado, Ministros o incluso el Presidente del Gobierno. Pero ninguno, nunca, ha tenido la valentía de planteárselo a la ciudadanía. Actúan de manera pudorosa con el dinero, con esa cultura que nos ahoga de marxismo tamizado por el cristianismo que hace que en España hablar de dinero sea de atrevidos. Eran cosas de judíos y no es Cristiano Viejo ir por ahí hablando de estos temas. Por eso, su dinero ha acabado llegando siempre por la puerta de atrás: o se iban a vivir con reyes a alguna empresa del sector de las utilities (y la nómina es tan larga que da pereza: el tal González en Gas Natural, el tal Aznar en Endesa, el tal Solbes en ENEL, la tal Salgado también en Endesa, el tal Acebes en Ibedrola, después de lo bien que lo hizo en Cajamadrid) o de la construcción (ahí está el tal Borrell en Abengoa); o se forraban con sobresueldos mientras ejercían. Otra opción es que alguien les remate un libro y ellos reciban un dineral por un texto que no vale ni la cuarta parte, como ocurrió con el tal Bono. Y a las cifras de venta me remito.

Esta forma de proceder es inmoral hasta decir basta. No sólo se engaña a la gente, dando una imagen de ascetismo al servicio de España que no es real. There Ain't No Such Thing As A Free Lunch
Es que, a mayores, se trata al ciudadano como si fuera un perfecto imbécil al que no pueden contársele las cosas de frente.


Y así nos va…