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9.10.12

Juntos, mejor...


Hablaba el otro día el maestro Arcadi Espada en su carta del mundo (placeres de los sábados) acerca de la iniciativa Better Together, en la que diversos escoceses plantan cara al relato nacionalista y se posiciona contra la separación de Escocia. Es una iniciativa bien interesante, porque más allá de la táctica (el pacto electoral) y la amenaza (la supuesta Alta Inspección del Estado), está la voluntad y posición de los ciudadanos. Cuando no eres capaz de generar un relato, el otro te acabará imponiendo el suyo. Y esto es algo que ha pasado con claridad en Cataluña desde los años ochenta. Claro que uno mira lo que pasa aquí y el resultado es desolador. Tanta gente de perfil. Tanta gente que no sabe o no contesta.

Y así nos va a todos. Y así les va, sobre todo, a los catalanes. Pero el drama no son el conjunto de catalanes. Los que creen en BraveHeart me importan una higa, la verdad, con su pa (amb tomàquet) se lo coman. Los que me preocupan son los catalanes de identidad dual, o de identidad sólo española... el Estado no puede dejarlos abandonados a su suerte. No puede. Sería una canallada terrible desde cualquier punto de vista. Haber mantenido la cordura en medio de la locura para al final acabar viendo como el barco se va y te deja abandonado en medio de la isla con los Neandhertales...

14.12.11

Esos análisis de alto nivel...

Me hace gracia el análisis que en España se hace de las derrotas electorales. Cuando la derrotada es la izquierda, como ha sido el caso, lo que ha pasado no es que haya ganado el pepé, es que han perdido ellos porque sus electores se han quedado en casa. No hay más que leer al tal Navarro, para quedarse asombrado de cómo en España los análisis se hacen con un palillo en la boca, mientras se apura una cerveza en el bar. Esa bobada franquista de la mayoría natural o silenciosa, como si los electores fueran los mismos que hace veinte o treinta años. Como si el país fuera una foto fija que no cambia. Como si siguiéramos viviendo en aquella República imposible que el tiempo ha terminado de falsear, convirtiendo en una postal idílica lo que no fue más que la constatación del fracaso de un modelo de convivencia. El otro día, comentándolo con mi caro amigo Batera, le hacía ver que desde 1986, y ya ha llovido, nuestra lamentable socialdemocracia no ha conseguido ninguna mayoría absoluta en el Congreso de los diputados (y diputadas), ni siquiera en 1989; mientras que el pepé va ya por la segunda. No está nada mal, para ser este un país rojo por naturaleza.


PS: Lo de Azúa es de lo poco sensato que he leído. Péguenle un vistazo. Alguna frase es para enmarcar: “Por ejemplo, es de todo punto incomprensible que el presidente de los socialistas vascos sea Eguiguren, un melifluo valedor de quienes han defendido el asesinato como arma política”.