Mostrando entradas con la etiqueta Confesiones de un diplomático. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Confesiones de un diplomático. Mostrar todas las entradas

8.1.08

Confesiones

Jacques Chirac y Villepin asumiendo como probable, antes del inicio de la guerra, la existencia de armas de destrucción masiva en Irac.

El origen de la Carta de los Diez, que demostraba que era mentira que Europa entera estuviese contra la guerra de Irac: Italia, Reino Unido, España, Portugal… fue Francia, empero, quIeN se arrogó el papel de discernir lo que era Europa y quien merecía o no unirse a ella.

El papelón del patético Moraleda, haciendo méritos, amenazando de expulsión de la UPA a Inocencio Arias, (noticia filtrada convenientemente al país) por su actitud en la guerra de Irac (páginas 202-203) Abrir expediente a alguien por su posicionamiento político. Como en el franquismo.

El lamentable papel de la Junta de Andalucía alentando los referéndums sobre el Sáhara mientras gobernaba el pepé en España. (página 240). La confesión de un alto cargo del
Frente Polisario de paso por Nueva York, a los pocos meses de la llegada del simplón al poder: "Se decía desconcertado con nuestro nuevo gobierno […], me agradeció, ahora sin tapujos, la labor de nuestra presidencia y me comentó que ya estaba echando ostensiblemente de menos a Aznar" (página 248).

Un recordatorio: en octubre de 2003, la Resolución 1511 "no sólo […] autorizaba la presencia de una fuerza multinacional […] sino que instaba a otros Estados a unirse a la misma" (página 290). No hay más que leer el punto 14 al respecto.

Un oportuno listado de los países que armaron a Sadam Hussein durante la guerra irano iraquí: el 50% las vendió la URSS, el 15% Francia, el 10% China. EEUU, menos del 5% (página 292).

Las estúpidas, alocadas y evitables manifestaciones del simplón de león en Tunez en diciembre de 2004, animando a otros países de la coalición a retirarse de Irac. Su problema al no levantarse al paso de la bandera norteamericana y cómo fue interpretado por la clase política norteamericana (página 314).

Las peripecias para llevar a España al Consejo de Seguridad, el 11S, la ONU como telón de fondo. Nueva York, el fútbol americano, cómo nos ven a los españoles, la Super Bowl. La lealtad de Moratinos, con el gobierno popular apoyándolo para que fuera nombrado director del UNESCO, el mismo gobierno pepero que presionó para que fuera nombrado representante de la Unión en oriente próximo.

Todo esto, y mucho más, en uno de los libros que acabé estas fiestas: Arias, Inocencio:
Confesiones de un diplomático. Del 11-S al 11-M. Planeta, Barcelona, 2006. Bien escrito y de fácil lectura.