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30.10.14

Kaplan y el monzón (II)

Algunos comentarios, siempre apresurados, sobre el Monzón de Robert D. Kaplan. Una de sus tesis, repetida en muchas de sus obras, es que son más importantes las instituciones que su legitimidad. Y eso es algo que cuesta ver desde occidente. Es decir, un país con instituciones que funcionen, ilegítimas, es mejor que un país con instituciones democráticas que no funcionen. Y no hay más que irse a Irak, o la a Siria de los Assad para entenderlo. El caso de Omán es quizá paradigmático: un sultanato absolutista hoy constreñido a una esquina de la península arábiga pero que en tiempos gobernó en Zanzibar y cuyo influjo llegó hasta las islas que hoy componen Indonesia. No es una democracia, pero es un régimen que funciona, y que poco a poco va garantizando escenarios de libertad a sus súbditos que quizá algún día sean ciudadanos. Porque la mejora de las condiciones de vida, en países volcados al mar, es una condición necesaria para pasar el autoritarismo a la democracia. Quizá uno se hace mayor cuando empieza a pensar que, en efecto, no todas las sociedades están preparadas para la democracia porque la democracia, como describió poéticamente Yves Bonnefoy, es hacer sitio a la realidad de los otros. Y para eso se necesita madurez. Mucha madurez. Que se lo digan, si eso, a los europeos de los años treinta...  

28.6.14

Caza (a la espía)

Me puse con Caza a la espía.  Buen cine sobre un tema espinoso. Un asunto que aún no tengo claro cómo tratará la posteridad. Si en Iraq no había armas de destrucción masiva, ¿qué justificaba la intervención militar? ¿La existencia de un tirano? 

Y si miramos más lejos y somos capaces de quitarnos de encima la espuma demagógica del no a la guerra y todo eso, otra pregunta terrible: ¿Era preferible la dictadura del Baaz frente a lo que ha venido después? Es un tema, el del Iraq de los últimos diez años, en el que aplicar esa sabia sentencia del Times en los años de los troubles: "aquí el que no esté confundido es que no se está enterando de nada..."

Buen cine, en cualquier caso.

8.1.08

Confesiones

Jacques Chirac y Villepin asumiendo como probable, antes del inicio de la guerra, la existencia de armas de destrucción masiva en Irac.

El origen de la Carta de los Diez, que demostraba que era mentira que Europa entera estuviese contra la guerra de Irac: Italia, Reino Unido, España, Portugal… fue Francia, empero, quIeN se arrogó el papel de discernir lo que era Europa y quien merecía o no unirse a ella.

El papelón del patético Moraleda, haciendo méritos, amenazando de expulsión de la UPA a Inocencio Arias, (noticia filtrada convenientemente al país) por su actitud en la guerra de Irac (páginas 202-203) Abrir expediente a alguien por su posicionamiento político. Como en el franquismo.

El lamentable papel de la Junta de Andalucía alentando los referéndums sobre el Sáhara mientras gobernaba el pepé en España. (página 240). La confesión de un alto cargo del
Frente Polisario de paso por Nueva York, a los pocos meses de la llegada del simplón al poder: "Se decía desconcertado con nuestro nuevo gobierno […], me agradeció, ahora sin tapujos, la labor de nuestra presidencia y me comentó que ya estaba echando ostensiblemente de menos a Aznar" (página 248).

Un recordatorio: en octubre de 2003, la Resolución 1511 "no sólo […] autorizaba la presencia de una fuerza multinacional […] sino que instaba a otros Estados a unirse a la misma" (página 290). No hay más que leer el punto 14 al respecto.

Un oportuno listado de los países que armaron a Sadam Hussein durante la guerra irano iraquí: el 50% las vendió la URSS, el 15% Francia, el 10% China. EEUU, menos del 5% (página 292).

Las estúpidas, alocadas y evitables manifestaciones del simplón de león en Tunez en diciembre de 2004, animando a otros países de la coalición a retirarse de Irac. Su problema al no levantarse al paso de la bandera norteamericana y cómo fue interpretado por la clase política norteamericana (página 314).

Las peripecias para llevar a España al Consejo de Seguridad, el 11S, la ONU como telón de fondo. Nueva York, el fútbol americano, cómo nos ven a los españoles, la Super Bowl. La lealtad de Moratinos, con el gobierno popular apoyándolo para que fuera nombrado director del UNESCO, el mismo gobierno pepero que presionó para que fuera nombrado representante de la Unión en oriente próximo.

Todo esto, y mucho más, en uno de los libros que acabé estas fiestas: Arias, Inocencio:
Confesiones de un diplomático. Del 11-S al 11-M. Planeta, Barcelona, 2006. Bien escrito y de fácil lectura.