Cine
fantástico. Me arrastraron a ver El hobbit. No me
termina de enganchar este tipo de cine, ni tampoco esta literatura. Tengo un
recuerdo malo del libro, uno de los regalos que me hizo mi madrina en la
adolescencia. Nunca pasé de la página quince. Quizá es mi pereza, que me impide
retener tantos seres extraños: para qué quiero un mundo alternativo si con el
mío tengo para películas de misterio, de terror y de esperanza. Total, creo que fue el
primer libro que no terminé en mi vida.
La película no es mala, pero es larga.
Muy larga. Creo que le sobran fácil cuarenta o cincuenta minutos de metraje.
Que el tal Jackson quiera hacer caja estirando en una trilogía un texto de cien páginas
me parece fantástico, pero eso no le obliga a hacer que cada obra tenga más de
dos horas y media de duración. Lo mejor, la escena de la batalla de las
montañas. Espectacular.
Cine
prescindible, escribiendo volviendo de Labacete, pero ya sé que algunos de los más valerosos seguidores de esta
tertulia no estarán de acuerdo, con la valoración.
PS: ayer, nomás.



