Hace tiempo que ser trabajador al servicio de una Administración Pública se convirtió en un privilegio. Atrás quedaron los tiempos de la ética del servicio público. Hoy es trabajo para toda la vida. Tienen mejor horario que el resto de los trabajadores. Tienen días de libre disposición (en alguna universidad catalana, 19 nada menos, debe ser por la sobre financiación), nadie les mide el rendimiento, son intocables. Como sus privilegios de casta eran escasos, ahora este simpático gobierno, presidido por quien aprendió de economía en dos tardes, les aumenta los privilegios. Nadie se acuerda de esa madre con dos hijos que trabaja de administrativo por 600 euros en un polígono en el extrarradio, o de esa inmigrante que trabaja de teleoperadora por 500. Los derechos son para quien ya tienen más derechos que los demás. Fuertes con el débil, débiles con el fuerte, es el lema de este desastroso gobierno...
Al hilo de la TDT. ¿En qué medida su llegada e implantación fragmentará las comunidades simbólicas de sentido que han creado las televisiones en los últimos años? Es una reflexión que me hago. Admito sugerencias.
PD1: Una buena noticia. Esa bestia que se llama Cándido y que fue condenado en 1981 a 49 años de cárcel por matar a una persona cuyo era delito era no pensar como él (militaba en la ucedé), ha visto cómo el fiscal pide que le embarguen el negocio que ha montado debajo de la casa de la viuda. Así, podrá pagar los doce millones de indemnización que debe a los familiares de su víctima, ya que se había declarado insolvente. Es un buen día para las víctimas. Es un buen día para la familia de Ramón Baglietto.
PD2: Esta tarde juega el Zamora en el Barcelona. Me alegro por los del Ruta de la Plata, y por Gabino. Después del mal año que llevan, hacía falta una inyección de ilusión.



