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17.9.13

Sebastian Haffner observa, desde fuera, la Diada Nacional...

Tengo que sentarme un rato a escribir sobre “lo” de Cataluña, pero entre tanto, de verdad, no me digan que ninguno de ustedes no ha pensado, vistas las imágenes, y vistos los niños adoctrinados hasta la nausea, que la banda sonora original de la Vía Catalana hacia una nación  más grande y más libre no  era exactamente esta y ninguna otra:



En ese joven que canta están representados los participantes en la Vía. Por la emoción que pone. Por la pasión con la que canta. Por la pureza de sus sentimientos. Por la modernidad que representa. También está esa parte de la población que, poco a poco, con dudas primero, de manera unánime después, se suma a la llamada de la patria. Esa vieja que, lo sabemos desde que leímos a Connor, pasó llorando.

De fondo, esa sensación de que el futuro es de ellos y de cuando pierdan de manera higiénica el contacto con “los españoles” (de mierda) las cosas serán mejor y aquella será una tierra de la que mane la leche y la miel. Igual que en aquella Alemania de los años treinta…

Lástima que hayan pasado por el siglo XX y no hayan entendido nada.

Pero nada de nada. 

30.12.06

Reflexiones sobre un libro (I)

Acabado, en pleno vuelo, la Historia de un alemán, de Sebastian Haffner. Interesante y recomendable. Algunos apuntes de interés:
  • «El alma colectiva y el alma infantil reaccionan de una forma muy parecida. Los conceptos con los que se alimenta y moviliza a las masas nunca serán lo suficientemente infantiles». (Página 24)
- Me ha llamado la atención este párrafo. El alma colectiva como el alma de un ninho. El desprecio a los matices, a las oraciones subordinadas, claves para llegar a algo en el mundo moderno. Nunca mais, guerra no, non a la lou. ¿Le suena todo esto de algo, desocupado lector?.
  • «En aquélla época toda una generación aprendió -o creyó aprender- que es posible vivir sin lastres. Los años anteriores habían sido una buena escuela preparatoria para el nihilismo». (Página 58).
- El desprecio a las ensenhanzas del pasado. La sensación de que se puede crear un hombre nuevo en cada generación, de que es posible reinventar la historia. La sensación, en definitiva, de que «el futuro les pertenece». El nihilismo postmoderno como respuesta cuando no se sabe estar a la altura de los tiempos.
PS. Hace frío. Al fin y al cabo, es invierno y estamos en el mar del norte.

PS 2. No derramaré una lágrima por la muerte de un genocida que, por una vez, no ha muerto plácidamente en la cama.
PS 3. Ya lo dice tráfico. Llega la navidad y hay más accidentes de los normales. Larga vida a la inteligencia preclara de nuestro amado guía.