El Senado, esa cámara hueca que representa territorios (¿?), aprobó ayer el nuevo Estatuto de Autonomía de Castilla y León. Un cambio inútil y bobo con el que han estado entretenidas sus señorías durante la legislatura anterior. Me interesa especialmente analizar con usted, desocupado lector, las enmiendas que algunos senadores han presentado al texto que aprobó el Congreso. No tiene desperdicio.
Los nacionalistas gallegos, que representan a menos de un tercio de los votantes gallegos, querían imponer que “El gallego es idioma propio y oficial en los municipios limítrofes con Galicia”. Con dos cojones. Es fascinante. Yo también podría proponer que el castellano es el idioma propio de los municipios orensanos limítrofes con Castilla, pero seguro que me corrían a gorrazos. No creen en la diversidad en su comunidad y la proponen para el resto. Hay que tener la cara como el cemento.Y yo me pregunto. Si España les da igual, ¿qué hacen los nacionalistas gallegos opinando sobre el Estatuto de Castilla y León?
La upeele, un partido pueblerino y minoritario en la provincia de León (en Zamora y Salamanca, gracias a dios, es inexistente), consiguió que los nacionalistas de coalición canaria le hicieran de altavoz en el congreso y colaran de matute sus enmiendas. En vez de preocuparles temas serios, todo su interés era que el estatuto hablara de provincias leonesas o de Castilla del norte. Para esto cobra esta gente.
Los nazi-onalistas vascos plantean enmiendas para usar el eusquera en Treviño y para facilitar el desanclaje del condado para su posterior incorporación al País Vasco. Son coherentes estos chicos. Cuando quieren la historia lo legitima todo, cuando no les interesa, apelan a la voluntad de los ciudadanos. Otro formato sería garantizar en el Estatuto vasco el derecho a recibir la enseñanza en castellano, ahora que se va imponiendo por cojones el modelo D e introducir un mecanismo que permitiera a Álava desencajarse del País Vasco en caso de secesión.
La progresía catalana también quiso meter baza. Era importante citar al vasco o al portugués en el Estatuto, aunque no sé bien porqué. Proponen en sus enmiendas payasadas como que se cree en el marco de la Comunidad Autónoma una “Academia de la Lengua Castellana”. Estos no deben conocer el papel que juega la Real Academia en estos temas. Además, las bobadas habituales de la izquierda molona de fin de semana. Ya saben: educación pública por ley mientras yo llevo a mis hijos al privado. Sanidad pública por ley, mientras yo voy a la privada. Una de las enmiendas (la 27) era fundamental: “Los ciudadanos de Castilla y León tienen derecho a un medio ambiente saludable libre de […] materias radioactivas”. Como creo que no se ha admitido la enmienda, en ciencia política catalana eso significa que los pobres castellano leoneses no tienen derecho a un medio ambiente libre de radiación. Vaya por dios.
Los nacionalistas gallegos, que representan a menos de un tercio de los votantes gallegos, querían imponer que “El gallego es idioma propio y oficial en los municipios limítrofes con Galicia”. Con dos cojones. Es fascinante. Yo también podría proponer que el castellano es el idioma propio de los municipios orensanos limítrofes con Castilla, pero seguro que me corrían a gorrazos. No creen en la diversidad en su comunidad y la proponen para el resto. Hay que tener la cara como el cemento.Y yo me pregunto. Si España les da igual, ¿qué hacen los nacionalistas gallegos opinando sobre el Estatuto de Castilla y León?
La upeele, un partido pueblerino y minoritario en la provincia de León (en Zamora y Salamanca, gracias a dios, es inexistente), consiguió que los nacionalistas de coalición canaria le hicieran de altavoz en el congreso y colaran de matute sus enmiendas. En vez de preocuparles temas serios, todo su interés era que el estatuto hablara de provincias leonesas o de Castilla del norte. Para esto cobra esta gente.
Los nazi-onalistas vascos plantean enmiendas para usar el eusquera en Treviño y para facilitar el desanclaje del condado para su posterior incorporación al País Vasco. Son coherentes estos chicos. Cuando quieren la historia lo legitima todo, cuando no les interesa, apelan a la voluntad de los ciudadanos. Otro formato sería garantizar en el Estatuto vasco el derecho a recibir la enseñanza en castellano, ahora que se va imponiendo por cojones el modelo D e introducir un mecanismo que permitiera a Álava desencajarse del País Vasco en caso de secesión.
La progresía catalana también quiso meter baza. Era importante citar al vasco o al portugués en el Estatuto, aunque no sé bien porqué. Proponen en sus enmiendas payasadas como que se cree en el marco de la Comunidad Autónoma una “Academia de la Lengua Castellana”. Estos no deben conocer el papel que juega la Real Academia en estos temas. Además, las bobadas habituales de la izquierda molona de fin de semana. Ya saben: educación pública por ley mientras yo llevo a mis hijos al privado. Sanidad pública por ley, mientras yo voy a la privada. Una de las enmiendas (la 27) era fundamental: “Los ciudadanos de Castilla y León tienen derecho a un medio ambiente saludable libre de […] materias radioactivas”. Como creo que no se ha admitido la enmienda, en ciencia política catalana eso significa que los pobres castellano leoneses no tienen derecho a un medio ambiente libre de radiación. Vaya por dios.
Y así, varias de ellas.
Qué aburrimiento.
Nuestros políticos autonómicos empiezan a parecerse a los peronistas. Que ya decía Borges que no eran ni buenos ni malos, eran incorregibles.
PS: [Franz Deak, político húngaro] aseguraba que no era su intención poner en peligro la monarquía austriaca, antes al contrario, pensaba que su fortalecimiento pasaba por la armonía y la búsqueda de fórmulas de concordia entre Hungría y Austria.
Sosa Wagner Francisco y Sosa Mayor, Igor: "El Estado fragmentado. Modelo austro-húngaro y brote de naciones en España". Editorial Trotta, Madrid, 2007. Página 84
PS: [Franz Deak, político húngaro] aseguraba que no era su intención poner en peligro la monarquía austriaca, antes al contrario, pensaba que su fortalecimiento pasaba por la armonía y la búsqueda de fórmulas de concordia entre Hungría y Austria.
Sosa Wagner Francisco y Sosa Mayor, Igor: "El Estado fragmentado. Modelo austro-húngaro y brote de naciones en España". Editorial Trotta, Madrid, 2007. Página 84



