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20.11.16

19.10.16

Algunos elementos de interés

Hace unos días el gobierno vasco hizo público el estudio postelectoral que ha realizado sobre las elecciones del pasado 25 de septiembre. Un análisis muy interesante, quizá algo corto de muestra, que enseña uno de los grandes triunfos de la brutal campaña que el terrorismo nacionalista llevó a cabo durante más de cuarenta años en el país: los votantes de los partidos constitucionalistas participan menos en la vida política pública del país que los de los votantes nacionalistas. Y hablan menos de política en casa y en el trabajo que los votantes pata negra. No se lo pierda porque tiene detalles muy interesantes.

16.2.16

País Vasco. Escenario electoral

Por si le resulta de interés, desocupado lector. Que dice el Gabinete de Prospección Sociológica del gobierno nacionalista vasco que esto es lo que puede pasar en otoño en las elecciones que allí se van a celebrar. La muestra, potente, es de 2.310 entrevistas. La extrema izquierda populista, sumando la cruenta con la incruenta, suma 33 escaños de 75.

Es lo que hay.




27.10.11

La cegadora luz de lo evidente

Tiene gracia comprobar, de vez en cuando, cómo funcionan los servicios de atención al ciudadano de las diferentes Administraciones Públicas. En general son todos flojos: mal diseñados y peor ejecutados, se limitan a buscar en Internet lo que uno les ha preguntado, sin pensar que ya lo has mirado tú antes y, como no lo has encontrado, por esos los llamas.

De vez en cuando, empero, hay alguna excepción. Llamé al servicio de atención al ciudadano del gobierno vasco, buscando un documento. Sorprendente. En la primera llamada el tipo localizó en menos de cinco minutos quien podía tenerlo y me intentó pasar, pero el tipo no estaba… llame el lunes y pregunte de nuevo, me dijo amablemente antes de colgar. Lo hice, pensando que iba tener que repetir toda la consulta. Nada más lejos de la realidad. Cuando llamé, estaba anotada mi consulta, y me acabaron pasando con el tipo, un amable funcionario guipuzcoano que quedó en remitirme el documento lo antes posible.

Es curioso porque la moraleja de esta anécdota, si es que la tiene, es que las cosas pueden hacerse bien. Como hubiera dicho Dilbert, que me vigila cuando llego a casa cada noche, a veces me deslumbra “la cegadora luz de lo evidente”.