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8.8.19

Apocalípticos

La culpa es de los apocalípticos, como contaba hace pocos días el maestro Arcadi Espada en El Mundo. No se pierdan su columna, y no se pierdan en especial este párrafo: 

"Hay una gran diferencia entre defender unas ideas y defender que haya que matar por esas ideas. La crucial diferencia entre Otegi y Abascal, por ejemplo, y el por qué uno de ellos acabó en la cárcel".

28.9.18

Liberales frente a radicales

Hay que leer a Ruiz Soroa. El otro día, en El País, a vueltas con los cuatro liberales que estamos en España: "El radical va a la raíz de los problemas para solucionarlos de una vez por todas. El liberal predica en contra de ello, defiende que es más prudente tratar sólo los síntomas de esos problemas, mediante la contención y el reformismo progresivo. Cualquier doctrina que se sustente en un cambio antropológico de la condición humana como base de futuro es sospechosa de conducir al desastre."

Liberales, claro.

13.2.18

Entrevistas que justifican el precio del diario

Hay veces en las que una sola cosa justifica el precio del diario. El lunes en El Mundo, Cayetana Álvarez entrevistó a Jordan Peterson  y el resultado fue un festival. No se la pierda por nada del mundo, lector.

PS: y de postre, esta entrevista:


13.8.12

Mihail Sebastian. Las ideologías


El libro de Sebastian. La desconfianza ante las ideologías. La necesidad de estar en guardia ante las personas que necesitan esquemas preconcebidos para moverse por el mundo. Dice el autor, en relación con el marxismo, que este sistema de pensamiento es, sobre todo “una incapacidad radical de entender la vida según otras formas”.

Frente a esto, una declaración: “Creo en una identidad humana. Creo en valores universales y permanentes. Creo en la dignidad de la inteligencia”.

Poco más que añadir

3.11.09

Keep Walking (III). Camino del café, la copa y el puro

Siente uno, incluso estando devorao, profunda vergüenza, por primera vez en años, del espectáculo que están dando los dirigentes del Partido Popular. No hablo de la Gürtel siquiera. Que hablen los jueces y que entruyen a quien deban entruyar, empezando por los políticos y siguiendo por los jueces que filtran de manera parcial los sumarios. No, hablo de lo de Madrid. Tanta bobada con que si uno era progre y la otra liberal. Una mierda. Obsesos del poder, como todos, es lo que son en realidad. El espectáculo de Caja Madrid está siendo lamentable: ¿este no era un partido liberal?, ¿no habíamos quedado en despolitizar las Cajas?

¿No les da vergüenza el espectáculo que están dando?,

¿No se les cae, en general, la cara de vergüenza?

En fin, ¿para cuándo un Freie Demokratische Partei en España?

PD: Del grado de adhesión a las ideologías de Foxá queda constancia en una entrevista que le hizo Ruano: «Todas las revoluciones han tenido como lema una trilogía: libertad, igualdad, fraternidad lo fue de la Revolución francesa; en mis años mozos yo me adherí a la trilogía falangista que hablaba de Patria, pan y justicia. Ahora, instalado en mi madurez, proclamo otra: café, copa y puro». Foxá nunca fue ideólogo, porque el bon vivant desprecia todas las ideologías.

Extraído del artículo “El mismo odio de antaño”, columna publicada por Juan Manuel de Prada en el ABC del 10 de octubre de 2009.

30.11.07

Cuando la ideología desplaza...

Esta semana
De un lado, una mujer albanesa. De Tirana. Habla un castellano complejo, trufado de italianismos. Un país pequeño. Aislado. “Todo el mundo está equivocado, -me cuenta que les decían en la escuela- menos nuestro lider el camarada
Hoxa”. El horror de los intelectuales que buscan construir el hombre nuevo a costa del sufrimiento de miles de seres humanos anóminos.
Del otro lado, una pareja. Militantes. Jóvenes. El golpe en Chile los envió a un campo de concentración. Dos años. Fueron saliendo de allí por la presión internacional. Los expatriaron por orden alfabético. Les tocó Suecia. Fue una suerte, porque a algunos les tocó Rumanía. Una vida nueva. Hijos suecos en vez de chilenos. La nostalgia. La vuelta, pero ya nada es igual. La ideología vuelve a condicionar tu vida y gestiona el hecho de que tus nietos sean suecos. Y una enfermedad. Y unas personas buenas. Y generosas.
El horror de las ideologías. La importancia de ser capaz de distinguir entre un ser humano y lo que piensa. La posibilidad de construir relaciones humanas más allá de la consigna, de la radio y del periódico.
La importancia de haber de descubierto, cuando llega el momento clave, aquello de que ahora que han ganado los míos, ya no sé si soy de los nuestros.
Mañana, en las campas castellanas de Toro, nos juntaremos gentuza de diverso pelaje: rojos, conservadores, lanas, conversadores, liberales, fachas, socialdemócratas aburguesados, anarquistas…
La tinta de Toro, que une.

PD: físicamente agotado. Pero agotado de cojones.