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25.2.14

Apuntes (Católicos)

Hay un largo camino, recorrido en poco tiempo, entre el Epílogo de la Historia de los Heterodoxos Españoles, del polígrafo montañés Menéndez Pelayo, y la situación de la Iglesia española apenas un siglo después. Si bien es verdad que durante siglos lo que hoy llamamos España fue martillo de herejes, luz de Trento, espada de Roma, el siglo XX lo cambió todo. Quizá para siempre. Hoy hay una sociedad felizmente secularizada en la que la Igleisa acabó también por hacer, mal que les pese a los comecuras habituales, su tránsito a la modernidad. 

Interesante también, en este aspecto, el apartado dedicado a la religión y a la identidad española durante el siglo XX en el libro "Ser españoles", a cargo de Mary Vincent.  E interesante es también una de las reflexiones con las que termina el ensayo, cito literalmente de la página 241

"El catolicismo ha tenido que aceptar que tiene una presencia reducida e incluso más circunscrita en la sociedad española, en sentido general.
Ese es, a fin de cuentas, el mismo camino que han seguido otras Iglesias occidentales, lo que también muestra que la Iglesia española nunca fue inmune a las corrientes transnacionales."

Fantástico corolario para toda la patulea que sigue sintiendo un miedo atávico a las sotanas y que sigue viendo, en cada manifestación pública de la Iglesia, una "injerencia intolerable". Tampoco en esto somos ya diferentes... 

21.4.06

¿España?

Llevo tiempo pensando en un párrafo de Menéndez Pelayo.
"España, evangelizadora de la mitad del orbe; España, martillo de herejes, luz de Trento, espada de Roma, cuna de San Ignacio...; ésa es nuestra grandeza y nuestra unidad; no tenemos otra. El día en que acabe de perderse, España volverá al cantonalismo de los arévacos y de los vectones o de los reyes de taifas. "

No tengo ahora tiempo para escribir mucho sobre él, pero me llama la atención ya que, en el fondo, algo hay de verdad hay en este pensamiento. La identidad española, constituida como tal en la Edad Moderna, es quizá, y quizá desgraciadamente, una identidad estrechamente vinculada a la religión.
Quizá el párrafo es más real de lo que pensamos. Cuando llegó la modernidad, y llegó la época de las naciones, llegó la secularización. Creo que no es casual. Creo que hay más factores que explican el fracaso del tránsito de monarquía a nación en el caso español, pero creo que el ilustre polígrafo montañés no iba tan desencaminado...

También creo, lo tengo escrito por ahí, que eso explica también, junto al romanticismo, el surgimiento del nacionalismo en Cataluña y el País Vasco. Su identidad católica amenazada y la ausencia de un referencia nacional. Algunos vascos o catalanes se hicieron nacionalistas no como respuesta al nacionalismo español, sino precisamente porque no tenían nación española a la que agarrarse. Y lo que hicieron fue inventarse una.

En fin, son reflexiones confusas un viernes por la tarde.

Cualquier comentario, como siempre, será bien recibido.