26.3.13
Dos cines y un viaje
15.12.10
Llegar
Llegar. Cumplir un objetivo. No es sencillo. No sólo hay que valer. Hay que tener suerte. Y hay que tener cerca a quienes creen en ti. A quienes te apoyan. Porque no todo el mundo disfruta viéndote crecer: hay gente mezquina cerca de uno que se alegra viéndolo pequeño, sabiendo que nunca se irá porque no tiene dónde. No se dan cuenta de que la verdadera libertad es poder elegir. Y ser consciente de donde te quedas. Y estar donde quieres en libertad. Una sola vida. Las personas no somos, nunca, medios para otros. Un credo liberal. Algo ingenuo, si quiere, desocupado lector. Pero no perderlo jamás de vista: somos fines en nosotros mismos; por eso, no utilizar a nadie.
Llegar. Algunos llegan. Por azar. No duran mucho. Otros llegan por dinero. A veces duran y a veces no. Pero también llegan los buenos. Los que saben. Los que valen. Los que nos hacen mejores. Los que se esfuerzan. Los que tienen aún principios y valores. A ellos es a los que hay que tener cerca, lector. Gente de la que aprender. Gente a la que conocer. Gente con la que la vida de uno no quedará a medias.
PS: "Eso del afán de superación, de la dignificación personal a través del esfuerzo, de la vida planteada como una competición en la que lo más importante era poder echar la vista atrás y pensar, orgulloso, que lo que uno veía, por suerte, era agua pasada, todo eso que para papá era esencial no casaba en absoluto con el humus que la izquierda había ido produciendo desde los tiempos de la guerra fría. […]. En las filas de la izquierda, el modelo americano no provocaba más que odio […]. Sólo el pobre merecía respeto […]. Con una condición, eso sí: que no aspirara a dejar de serlo."
Pericay, Xavier: Filología catalana. Memorias de un disidente. Barataria, Barcelona, 2009. Página 295