Elogio de los bares, que van desapareciendo. Ese mundo en el que te conocen y te sirven antes de que lo pidas. Esto de Ussía, el sábado en El Cultural de ABC: Antes, un bar era un bar: Uno pedía un vino y se lo servían en vaso de cristal con cicatrices de anteriores borracheras. El café era malo, sí, pero honrado, y el camarero sabía tu nombre, aunque nunca se lo hubieras dicho. Hoy, en cambio, cualquier bar necesita una narrativa: que si ‘gastrobar’, que si ‘espacio de encuentro’, que si ‘experiencia sensorial inmersiva’. Todo menos servir un chato y unas bravas, un torrezno, un algo que nos permita sobrevivir a la ola de nonadas en lo que se han vuelto los bares del centro.
Mostrando entradas con la etiqueta bares. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta bares. Mostrar todas las entradas
1.10.25
30.1.24
Bares y esas cosas
No tengo nada contra las franquicias, ¿Cómo lo voy a tener?, pero a mí tampoco me gusta ver la Gran vía llena de franquicias. Y también odio las mesas altas, así que con Andrés Sánchez Magro a muerte en esto que le contaba a Emilia el otro día.
El bar como lo entendemos en España es un producto cultural, y como tal hay que entenderlo. Y defenderlo, claro.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)



