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19.5.25

Cambio de era, también en energía

Lo de Naím hoy en El País. Los tiempos están cambiando, y mucho, no tardarán los socialistas españoles en vindicar la energía nuclear, ya lo verán. Es la demanda la que configura como cambia la política. Qué cosas. Y esta reflexión: "Según el Fondo Monetario Internacional (FMI) los centros de datos ya consumen tanta electricidad como Alemania, por ejemplo.

Esta demanda de energía sin precedentes ya está remodelando la política energética. Estamos presenciando los primeros signos de un cambio fundamental: gobiernos que alguna vez rechazaron confiadamente ciertas fuentes de energía ahora las están adoptando silenciosamente por necesidad".

25.2.16

Metáforas en forma de sentencias

Recogía la prensa el otro día que el Tribunal Superior de Justicia de Galicia había anulado el concurso convocado por el gobierno gallego de Núñez Feijó para la adjudicación de 2.325 megavatios eólicos. No conozco bien el fondo, y no sé si tuvo razón en su momento el gobierno bipartito o la tiene ahora el popular. Me interesa otra cosa, más de fondo, algo poco habitual en esta España de grandes titulares y poco análisis. Uno de los motivos de la anulación es que la mesa no fue capaz de valorar el impacto y dio a todos la misma puntuación. Es decir, la Administración fijó unos baremos y luego no fue capaz de valorar en qué medida los licitadores los cumplían. 

Gobiernos de papel. Administraciones que apenas son metáforas y que, cuando se plasman, son poco más que un conjunto de recursos humanos gestionando expedientes o prestando servicios. Pero poco más. Es evidente que la Administración no sabe, nadie lo sabe, cuáles son los sectores que pueden crear más empleo. Pero suele jugar a que lo sabe. Y nosotros a que nos lo creemos...

4.5.15

Las nuevas baterías

Una reflexión muy interesante, el otro día en GurusBlog, a vueltas con las nuevas baterías domésticas de TESLA. ¿Habrá cambio de paradigma o esta vez iremos contra corriente? 

No se la pierda. 

24.3.11

Japón, la demagogia y Magris

Me dio para mucho el finde. Mucho pensar, digo. Mientras montaba en bici (hizo un domingo de primavera, y La Puebla resplandecía) iba dándole vueltas al rollo de Japón. Hay que ver con qué ganas los buitres aprovechan el dolor y el caos para hacer pasar por pensamiento lo que no es más que demagogia: a nadie se le ocurriría poner en cuestión la aviación después de un accidente aéreo. Además, es muy fácil demonizar esta energía, pero el hombre la necesita, porque necesitamos energía barata para seguir creciendo. Para poder seguir viviendo de manera digna no sólo en el primer mundo, sino en todos los sitios que, poco a poco, se van desarrollando. Para permitir a todos que, como pudo hacer mi padre, la gente deje un futuro mejor para sus hijos. Nunca hubo naturaleza pura, ni siquiera en el origen, como nunca hubo once mil vírgenes. El hombre tomó conciencia de sí mismo cuando empezó a domeñar el medio que lo rodeaba, un medio hostil a la vida inteligente y del que llevamos defendiéndonos desde que algo llamado Lucy se puso en pie en el oriente africano hace casi un millón de años.



PS: Claudio Magris, el gran Magris, escribía el otro día en El Mundo: “El orgullo del hombre que con su técnica somete a la naturaleza parte de un disparate: la contraposición entre el hombre y la naturaleza y la contraposición, igualmente falaz, entre lo natural y lo artificial. Como dice un gran himno a la naturaleza escrito por Goethe -y transcrito por uno de sus seguidores- todo es naturaleza, incluso aquello que, a nuestros ojos, parece negarla y es, sin embargo, una de sus puestas en escena. Late aquí el mito de una naturaleza pura e incorrupta, cual virgen a la que corrompería cualquier intervención humana. Pero ni siquiera el más puro y sano vino existe en la naturaleza sin la acción del que cultiva las viñas y vendimia las uvas. Ni los nidos existen sin la acción de los pájaros que los construyen. Los que, como Goethe, tienen un sentimiento profundo de pertenencia a la especie humana, a la naturaleza, saben que el deseo del hombre de construirse una tienda o una balsa no es menos natural que el que impulsa a los castores a construir sus diques para frenar el ímpetu, también natural, de las aguas […].