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23.1.08

La España del Primo de Rivera (I)

Finalicé La España de Primo de Rivera, de González Calleja. Una época interesante en un libro irregular. Es difícil historiar épocas, porque uno ha de saber de todo lo relacionado con el momento (economía, cultura, política…) y ello no siempre es posible. Quizá sea ese el gran defecto del libro. El autor escribe bien y se le sigue, pero en casi todo el libro predomina lo descriptivo. Cuando el autor valora lo hace, además, con esa superioridad moral tan grata a la izquierda. Esas metáforas que pretenden ser brillantes y que, en realidad, sólo demuestran la incapacidad del autor para explicarse, sustituyendo con alegría el análisis por el tópico. Así, ¿qué objetividad muestra un historiador que habla de “aroma de incienso y cuartel” para referirse a los “rituales nacionalistas” elaborados después por el franquismo?. ¿Es un término científico “aroma de incienso y cuartel”? Creo que no. Aplica el autor también ese viejo artificio del historiador que divide, según su ideología, entre los que colaboraron con el dictador porque eran unos cabrones y los que “se vieron arrastrados a hacerlo para defender las conquistas sociales”, como afirma el autor respecto de la ugeté.
Pero no impidamos que los árboles nos dejen ver el bosque. El libro es interesante y está bien escrito. Y nos descubre el inicio del despegue de la modernidad en España, que no llegó en los sesenta como creen unos ni en la república como creen otros.
Llegó en los años veinte.
Algunos datos interesantes reflejados en el libro: el medio rural fue abandonado durante la Dictadura por 1.169.000 personas. La población rural pasó de ser en 1900 la mitad de la población española, a un tercio en 1930. Durante el primero tercio del siglo XX, Bilbao duplicó su población, Barcelona la incrementó en un 87%, Madrid un 80% y Zaragoza un 75%. Ya en 1930 casi el 20% de la población catalana era inmigrante, porcentaje que en la provincia de Barcelona era del 37%.
Más datos que muestran el cambio habido en España durante la dictadura del general jerezano: La falda, que se acorta por encima de la rodilla en 1929. El corte de pelo a lo garçonne en las mujeres. El nuevo canon de belleza femenina: de la pamela al casco. La publicidad de masas.
Si en 1920 había en España 28.000 vehículos motorizados, en 1930 esta cifra era de 250.000. El metro de Madrid trasnportaba en 1994 a 37 millones de personas.
Si en 1920 había 1925 cines en España, en 1929 las salas eran 2.062. Ya en 1928 por RO se reserva un 5% de la cuota de proyección al cine español.
Una España en cambio en la que pocas cosas harían prever la tragedia de 1936. Mañana, alguna cosa más sobre la época.


PS: "Durante buena parte de la Dictadura, el socialismo mantuvo una neutralidad benevolente, obsesionado por la salvaguardia del derecho social […] y por el mantenimiento de la propia organización participando en las instituciones en las que venían desempeñando cargos de representación, como la vocalía del Consejo de Trabajo que ostentaba Largo Caballero. De ese modo […] el socialismo fue arrastrado hacia la colaboración en una estructura corporativa de inspiración católica, a cambio de ostentar el cuasimonopolio de la representación obrera".
González Calleja, Eduardo:
La España de Primo de Rivera. La modernización autoritaria 1923-1930. Alianza Editorial, Madrid, 2005. Página 326