El libro refleja también los problemas del gobierno militar para luchar contra el caciquismo y la corrupción. El mito del cirujano de hierro, como otras muchas de las bobadas de Costa, era una ensoñación antiliberal que no iba a ninguna parte.
La escasísima articulación ideológica de la dictadura, que dificultó las posibilidades de supervivencia del régimen. El cascarón vacío que significó la UP. Al final, la dictadura cortocircuitó, con la ayuda inestimable de la izquierda, las posibilidades de evolución de la Monarquía de 1876 hacia un régimen plenamente constitucional. Pero claro, ni nuestro ejército era el norteamericano ni nuestra izquierda era la inglesa.
La guerra de África, ya borrada de nuestra memoria colectiva pero que ocupó, durante años, un puesto de referencia en la agenda política española. Las ensoñaciones de grandeza, fuera del tiempo ya en el caso de Primo y absolutamente ridículas en el caso de los nacionalistas catalanes.
El intento nacionalizador de Primo llegó tarde. Unos ochenta años tarde más o menos. El libro narra también la oposición al régimen. La desafección de los conservadores. El alejamiento de las clases medias. La importancia de la universidad. El papelón de la Esquerra, que corrió a buscar en la dictadura soviética, cruelmente dirigida por Stalin en 1925, ayuda para la liberación nacional de Cataluña. La URSS les ofreció cuatrocientas mil pesetas, pero a cambio de una serie de condiciones que no convencieron al tal Maciá y al Carner.
Pero no todo fue, lo hemos visto, oposición. Una parte del nacionalismo vasco, representado por la Comunión Nacionalista Vasca, una de las dos organizaciones en las que se escindió el peneuve en 1921, rechazó públicamente el separatismo en 1924, mientras que STV, el sindicato amarillo del nacionalismo vasco, aceptó participar en los Comités paritarios de la dictadura. En esta línea, ha de recordarse también, como lo hace el autor, que las Comisiones Ejecutivas del PSOE y la UGT reunidas en sesión conjunta hicieron público el 18 de setiembre de 1923, menos de una semana después del golpe. un manifiesto en el que “llamaban a la tranquilidad de sus bases y a la abstención política frente a los llamamientos de huelga general de anarcosindicalistas y comunistas. En esto sí que se parece la dictadura de Primo a la de Franco: los comunistas en la oposición y los socialistas y el peneuve de vacaciones.
El intento nacionalizador de Primo llegó tarde. Unos ochenta años tarde más o menos. El libro narra también la oposición al régimen. La desafección de los conservadores. El alejamiento de las clases medias. La importancia de la universidad. El papelón de la Esquerra, que corrió a buscar en la dictadura soviética, cruelmente dirigida por Stalin en 1925, ayuda para la liberación nacional de Cataluña. La URSS les ofreció cuatrocientas mil pesetas, pero a cambio de una serie de condiciones que no convencieron al tal Maciá y al Carner.
Pero no todo fue, lo hemos visto, oposición. Una parte del nacionalismo vasco, representado por la Comunión Nacionalista Vasca, una de las dos organizaciones en las que se escindió el peneuve en 1921, rechazó públicamente el separatismo en 1924, mientras que STV, el sindicato amarillo del nacionalismo vasco, aceptó participar en los Comités paritarios de la dictadura. En esta línea, ha de recordarse también, como lo hace el autor, que las Comisiones Ejecutivas del PSOE y la UGT reunidas en sesión conjunta hicieron público el 18 de setiembre de 1923, menos de una semana después del golpe. un manifiesto en el que “llamaban a la tranquilidad de sus bases y a la abstención política frente a los llamamientos de huelga general de anarcosindicalistas y comunistas. En esto sí que se parece la dictadura de Primo a la de Franco: los comunistas en la oposición y los socialistas y el peneuve de vacaciones.
En fin, finaliza el autor haciendo un repaso a la interpretación que la historiografía ha hecho de la dictadura La estupidez de las tesis marxistas que durante años se vendieron como ciencia desde la Universidad. Según Morodo, Pastor y otras lumbreras, la dictadura fue el resultado de “una lucha de poder entre la oligarquía terrateniente y la oligarquía industrial financiera”. Lo escribieron y se quedaron tan anchos. Toma ya. También fue el resultado de la agudización de las contradicciones entre las estrategias económicas de distintos grupos dominantes.
Parafraseando a Santiago Amón, en las facultades de Ciencias Sociales en España hace tiempo que no nos cabe un tonto más. El próximo se cae al agua.



