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19.11.11

La lideresa de la postmodernidad

Es el zapaterismo convertido en mujer. Una carrera política apoyada en la imagen. Sólo en la imagen. Aquel político que reivindica como méritos su sexo o su lugar de origen. Determinismos contra los que no hemos podido luchar. Cárceles, si lo sabré yo en cuanto al origen, de las que hay que desconfiar. Cada paso que da es una muestra más de dónde ha caído la política. Volvió a hacerlo ayer. Resulta que la privada de Godó en Cataluña había cerrado un debate con ese magnífico periodista que es Cuní a la cabeza. Y un debate, atentos, con periodistas, con ritmo, con interrupciones, no las memeces estas solemnes que suelen hacerse. Iban los cinco cabezas de grupo con posibilidades reales de sacar diputados en aquella Comunidad. Ella se retiró. Quería mandar a un segundo, sabiendo que eso rompía el debate. Y cuando le dijeron que lo hacían sin ella, ¡habrase visto, quienes se han creído que son! lo denunció a la Junta Electoral, así, con dos cojones.

Al final no hubo debate, pero ella ha quedado retratada, de nuevo. Y esta es la que quiere liderar el Partido Socialista. No sé si dan ganas de reír o de llorar.

La versión de Cuní, en una de las dos lenguas que utilizan habitualmente los ciudadanos de Cataluña, pinchando aquí.

Tenemos un problema con nuestros políticos. Y con sus partidos.

Lo tenemos todos.

28.9.11

Adios zapatero, adios

Ayer se disolvieron las Cortes. Por fin. La pesadilla de ocho años de zapaterato pasan a la historia. Pero hoy no voy a hablar mal del Presidente. No. No quiero hacer leña del árbol caído. Aquí hubo muchos que vimos hace años para lo que este hombre daba de sí y para lo que no. Nadie nos hizo caso: agoreros, enemigos de la paz y no sé cuántas cosas nos llamaron. En cualquier caso, hoy que empieza el camino que lo llevará al pueblo en pocos meses, sí quiero decirle que no le deseo nada malo. Que espero que sea feliz. Que no pongo en duda su sentido del deber, aunque sea tan lejano del mío, ni sus buenas intenciones. Que creo que las cosas han salido mal, pero que no creo que toda la culpa sea suya. Estoy un poco harto de este cainismo español de odiar al adversario, como hicieron y hacen los quinquis con Aznar. No. Yo al menos no soy así. Lo único que le puedo decir a Zapatero, ahora que se va, es que creo que su diagnóstico era un disparate y sus acciones fueron un error tras otro. Pero nada más; porque no creo que fuera malintencionado ni que hiciera mal las cosas a propósito. Quizá en el fondo él sólo sea la metáfora de una generación, de una gente que creció memorizando eslóganes y que nunca puso en duda lo que pensaba, siempre tan seguros de ser el bien y el progreso en un país de cafres.

En cualquier caso, que le vaya bien en su vida, Presidente.

18.4.11

Los políticos como casta y su formación como carencia...

¿Cómo va a valorar su formación un político si no es una persona culta? Voy conociendo cada vez a más políticos y aunque ya no me asombro por casi nada, me sigue dejando fascinado lo poco cultos que son. Lo poco que les importa conocer y saber. Casi todos son universitarios. Y funcionarios. Pero no saben nada de nada. Aprobaron alguna oposición. Memorizando. Y ahí se quedaron. Gente que ve el puesto de trabajo como un punto de llegada y no como un punto de partida. No leen la prensa. Jamás tendrán un Ipad si no es para ver películas robadas (gente que gana cuatro mil al mes, lo he visto…). No es que no lean ensayos, es que no saben ni lo que es. Si me apuran, no leen siquiera papelillos, si los sacas de las bobadas de Susana Tamaro o la cosa esa del tiempo entre no sé dónde.

Y esta gente, digo, gente que no lee, que no sabe, que son lo que Gómez de Liaño llamaba analfabetos funcionales, gestiona mi dinero, desocupado lector, lo cual me preocupa.

Y el suyo, lo cual debería preocuparle…


PS: "Resalta la relación que Miranda estableció con sus libros, que podríamos calificar como carnal, hasta tal punto que en episodios dramáticos de su vida pareció lo único cuya suerte le preocupaba".

Lucena Giraldo, Manuel: Francisco de Miranda. La aventura de la política. EDAF, Madrid, 2011. Página 22