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7.11.22

Cástrate tú, que a mí me da la risa

Brillante Federico el viernes, dando en la clave de la homofobia de la élite trans. Y este párrafo, demoledor: En realidad, la destrucción del movimiento gay como reivindicador de unos derechos civiles preteridos o perseguidos se produjo al crear otro cajón de sastre político, lo LGTBI+, que mezcla reivindicaciones distintas y hasta opuestas sobre adopción, vientres de alquiler o violencia de pareja. En su artículo, Etxeberría comentaba que los jefes de esa secta, que va a destruir miles y miles de vidas si no se le pone freno, eran homosexuales ya mayores que se decían trans pero que no se hormonaban para no perder su erección y su placer sexual, mientras prescriben para los jóvenes la castración, porque de castración se trata, química y quirúrgica, irreversible. Esa diferencia entre la prédica y el ejemplo es típica de cualquier secta, en este caso, ministerio.

9.4.22

Querellas en la izquierda extrema

Si no intentaran convertir en ley sus desvaríos, me limitaría pedir palomitas cada vez que veo estas peleas entre los múltiples, plurales, diversos y moralmente superiores feminismos de las izquierdas. La tal Laing el otro día, y este párrafo impagableY el asunto actual es la gente trans, y las feministas transfóbicas frente a las feministas transpositivas —con las que me identifico claramente, como persona trans que soy—. Encuentro todo esto muy triste, porque creo que hay toda una generación de feministas que han sido sometidas al exilio y al ostracismo, porque no ha existido el suficiente diálogo, la suficiente conversación. 

"Feministas transpostivas".

Nada más. Y nada menos...