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7.1.18

Paco Sosa

Los privilegios históricos, al desván, escribía a finales de año Sosa Wagner. El proceso supremacista en Cataluña es una evolución de la vieja querella entre el campo carlista contra la ciudad liberal. Nada más. Y nada más español(azo) que eso...


8.4.16

Más Europa

Hay que aprender de los que saben. Sosa Wagner ayer en El Mundo. A vueltas con la crisis de los refugiados en particular y la crisis del modelo europeo en general. 

No se lo pierdan. 

31.7.15

Para este verano...

Acabadas las Memorias europeas de Sosa Wagner, editadas por Funambulista. Un tocho bien escrito. Es un lujo tener políticos que escriban. Y que lean: Sosa se queda asombrado de que en (centenares) de vuelos que cogen a lo largo del año, no ve a ningún eurodiputado español leyendo. El libro es un dietario de buena gastronomía, buena música y buenas lecturas. Además de varias reflexiones, algunas muy malvadas, sobre los políticos (memorable la categorización de López Aguilar como un sujeto pegado a un teléfono y siempre salvando el mundo), sobre la política y sobre el futuro de Europa. Sosa es un tipo culto y da gusto leerlo. Ideal para quien quiera conocer un poco en detalle cómo funciona el Parlamento europeo y qué cosas suceden allí. Y también para entender que o hay más Europa, o no habrá nada de nada...


Una cita, casi al final: "La ciudadanía se complace en poner su dedo acusador sobre la clase política, pero quienes defraudan masivamente hacienda no son precisamente los políticos, sino amplias capas de la población [...] Savater suele decir que quien más se parece al político corrupto es el ciudadano que le vota


30.7.15

Disparates

Vaya por delante que no me opongo al uso de la energía nuclear. Y también que creo que España necesita contar con un Almacén de Residuos. No sólo eso, sino que también creo que la elección final del emplazamiento no corresponde más que a la AGE en su conjunto, incluyendo como tal tanto al CSN como al Ministerio. Es un tema que he seguido de cerca, con varias lecturas incluidas, desde hace varios años. 

Dicho esto, no sé qué me parece más disparatado. Por un lado se aprueba un emplazamiento que ofrece dudas de seguridad (el voto particular de la consejera Cristina Narbona es magnífico y creo que explica bien el problema: los informes técnicos alertan con claridad de la mala calidad del terreno elegido). Y estamos hablando de un tema muy serio como para que haya este tipo de dudas. Espero que no tengamos que acordarnos nunca de las razones esgrimidas ahora por la consejera propuesta por el PSOE (y que está haciendo lo que debe hacer: trabajar para controlar las actuaciones de la mayoría dentro del organismo en el que está). 

Pero a este disparate se le suma el de un gobierno autonómico utilizando de manera fraudulenta una normativa (la zona de protección de aves) para evitar la instalación. Las zonas ZEPA son algo serio y no una ocurrencia para ampliarla a conveniencia (multiplicar ¡por 25! la superficie protegida) para poder así parar el Almacén.

Joder qué tropa, que hubiera dicho el Conde...

22.7.15

Sobre los populismos

Rematando las Memorias europeas de Sosa Wagner, editadas, ya dije, por Funambulista. Hablaremos de ellas. Refiere Sosa una lectura de Savater en la que el filósofo donostiarra da una magnífica definición de los populismos. Algo así, cito ahora de memoria, como los curanderos: aquellos a los que la gente acude cuando ha perdido la esperanza en los médicos. Saben que no es racional, pero al menos les da esperanza.

Vendedores de crecepelo. 

Traficantes de ilusiones. 

No son nada más. 


18.7.15

Referendum y democracia

Sosa Wagner, al hilo de la democracia excesiva y las manifestaciones, tan caras a la izquierda y a la derecha populistas:

"Tomar al pie de la letra las celebraciones callejeras, crisol donde se mezclan y funden los materiales más heterogéneos, no es lógico en democracias maduras pues en ellas existen otros artilugios más sutiles y seguros, si de conocer la voluntad popular se trata. Dar demasiada importancia a las manifestaciones y recontar hasta la extenuación sus participantes es lo propio de la democracia "por aclamación" que patrocinaba Carl Schmitt quien acusaba al voto secreto de no ser enteramente democrático "porque transforma a los ciudadanos en sujetos aislados". Y añadía "un grito del pueblo es suficiente para expresar un viva o un abajo, para saber si aprueba o rechaza una propuesta... el pueblo como magnitud no organizada oficialmente solo en ciertos momentos y solo por el camino de la aclamación es susceptible de actuar". Recordemos a algún desmemoriado que Carl Schmitt fue el jurista del régimen nazi, el único catedrático alemán de derecho público a quien no se respuso en su cátedra tras la guerra"

Sosa Wagner, F: Memorias europeas. Mi traición a UPyD. Funambulista, Madrid, 2015. Página 473

27.5.15

Memorias de Bruselas

La gente de Funambulista ha iniciado un buena colección de ensayo con dos títulos necesarios. Estoy ya con el primero de ellos, las Memorias Europeas de Paco Sosa Wagner. En el vuelo de ida al Cairo, me devoro las 150 primeras páginas. Escribe muy bien Sosa, aunque eso ya lo sabía de sus anteriores libros. Aquí, articula la escritura en forma de diario semanal, alternando reflexiones de alto nivel sobre la política y el funcionamiento de las instituciones comunitarias, con delicatessen gastronómico-musicales y apuntes malvados sobre algunos compañeros, españoles o no, en el Parlamento Europeo, (los comentarios sobre Obiols y López Aguilar son demoledores). 

Un texto, me va pareciendo, muy recomendable para conocer cómo funciona el entramado comunitario, desde una perspectiva culta y crítica. Y desde un europeismo insobornable: el único que a estas alturas merece la pena... 

26.7.14

¿Y si lo fiáramos a la suerte?

Llevo leídos y escuchados en los últimos meses algunos argumentos en favor de la suerte como método de selección para determinados puestos y volví a tropezarme con una reflexión de este tenor el otro día en El Mundo a cuenta de Sosa Wagner, un tipo al que respeto mucho y al que siempre es una delicia leer. ¿Qué ocurriría si renunciáramos a la votación y asignáramos determinados cargos y magistraturas por sorteo? ¿Es tan descabellado como parece o tiene argumentos sólido detrás?

Aquí tienen una reflexión sobre "La suerte en democracia". Disfrútela, desocupado lector.

3.8.12

De Estado y de territorios (y III)


Qué grande el estacazo (hubiera escrito estadullazo, ahora que estoy llegando a la Senabria, pero luego los de Lubián dirán que es que somos gallegos y hay debates que me dan una pereza bárbara…) que Sosa Wagner le mete al concepto de gobernanza en una de las primeras páginas del libro del Estado sin territorio del que he disfrutado estos días. No me resisto a copiar, de manera literal, un par de párrafos. Disfrútelos, desocupado lector:


“De ahí, que proceda denunciar la palabrería embaucadora y atosigante de los teóricos de la “gobernanza”. Pues lo que más sorprende de los escritos a ella dedicados, aparte de su extravagante lenguaje y su desembarazada sintaxis, es que intenta establecer unos nuevos modos de gestión de los intereses colectivos ignorando los problemas más manifiestos de nuestros sistemas democráticos, en especial, y por lo que nosotros afecta, del español. Mucha "red” y mucha “transparencia”, mucha “poliarquía deliberativa”, pero señalar con el dedo lo más visible de nuestra realidad, a saber, una democracia envilecida por unos partidos políticos que no pagan sus deudas a los bancos y han degenerado el sistema hasta llevarlo a intolerables prácticas de corrupción, esto parece que no está en la agenda de nuestros expertos en gobernanza.

Por ello, a nuestro entender, la gobernanza no añade nada a una meditación seria sobre una nueva manera de gobernar. Toma nota, eso sí, de la forma en que se desarrollan hoy las negociaciones y acuerdos que se traban para adoptar las decisiones colectivas. Pero de ahí, de levantar acta de un estado de cosas, a erigir una doctrina correctora, hay un salto para el que la gobernanza carece de la pértiga adecuada”.


Sosa Wagner, F.: El Estado sin territorio. Cuatro relatos de la España autonómica. Marcial Pons, Madrid, 2011. Página 38

2.8.12

De Estado y de territorios (II)


Hay relatos reveladores en el libro de Sosa Wagner en relación al Estado sin territorio. Cuando habla del agua, por ejemplo. Es desesperante ver como nuestros políticos no saben de nada y les da igual una posición que otra. Es la ventaja del analfabetismo funcional… uno no tiene ningún criterio y por eso  lo puede cambiar cuando quiera sin ningún problema.
Está el tema de los trasvases frente a las desaladoras. No tengo un criterio claro, la verdad, aunque a primera vista parece más lógico coger el agua de un sitio y llevarla a otro que esperar a que caiga al mar, desalarla y llevarla a otro sitio, pero no es ahí donde quiero ir. A lo largo de la durísima oposición que la izquierda dizque moderada le hizo al gobierno de Aznar, dos temas destacaron por encima del resto: la oposición a una guerra en la que España no participó y la oposición al Plan Hidrológico Nacional con la cosa esa de la nueva cultura del agua pagada con fondos públicos. El PHN contemplaba varios trasvases y así los peperos se convirtieron en trasvasistas y los sociatas en desaladoristas.  Es lo bueno de España: con saber a quien vota alguien ya sabes su postura con el conflicto de oriente próximo y su visión del medio ambiente de una tacada. El caso es que mientras estuvo en la oposición Aznar se oponía a los trasvases, y mientras estuvieron en el gobierno, los socialistas los apoyaban (Borrell y la solución al “desequilibrio hídrico”). Cuando cambiaron las tornas y unos llegaron al gobierno y otros a la oposición, cambiaron de discurso sin rubor. Sin ningún complejo. Esta es la clase política que tenemos. Y nadie se lo afeó, nadie les pidió explicaciones. Esta es la ciudadanía que tenemos. Os da igual ocho que ochenta. Y luego os quejáis.


PS: si usáramos más las hemerotecas para que nos tomaran menos por tontos…

1.8.12

De Estados y de territorios (I)


Relatos de la España boba que se despide, arruinada, a la espera de que nos inventemos entre todos un nuevo relato para seguir tirando tras el Rescate. El libro de Sosa Wagner y de Mercedes Fuertes. Primera lectura veraniega en sentido estricto: El Estado sin territorio.  Cuatro relatos para articular un discurso demoledor: la falta de autoridad del Estado en su propio territorio, una falta de autoridad que es en realidad una de las muestras más evidentes de esa refeudalización a la que nos enfrentamos desde hace décadas. Y de fondo, como no puede ser menos, el miedo a la modernidad, traducida en miedo a la tecnología, en pánico a lo nuclear, en desconfianza hacia el progreso El relato del miedo que tan incrustado tenemos todos en la cabeza.

Algunas de las historias que se cuentan en el libro son grotescas, como el relato de lo nuclear, con ese ministro, el tal Montilla, que firma el pistoletazo de salida para el almacén de residuos y luego, como presidente de la Gene, se opone a él. El relato de la conexión eléctrica entre Asturias y la meseta. Dos de los relatos (el agua y los bosques) narran la apropiación por parte de los feudos autonómicos de lo que es común. El desastre de compartimentar la gestión espacios naturales, como el de los picos de Europa, tras una nefasta sentencia del Constitucional. O la barbaridad de fragmentar la gestión de las cuencas hidrográficas, un modelo de gestión copiado en todo el  mundo. Detrás no hay nada. Hay solo afán de poder. No se gestiona mejor el Guadalquivir desde Sevilla o el Duero desde Valladolid. Es mentira. Como no es real que se gestione mejor un espacio natural desde las capitales regionales.
Los gobiernos autonómicos eran gobiernos de mentira, puestos en marcha para satisfacer lo que Ignatieff definió en su momento como “el narcisismo de la diferencia menor”. El problema, como queda claro en el libro, no es que fueran de mentira, o que fueran derrochadores (que en realidad no lo son tanto, pero ya hablaremos de eso…), el problema es la absoluta deslealtad con la que se han comportado respecto tanto del Estado como de resto de Comunidades.

Y sin lealtad no hay nada. Ni en política ni en ningún otro ámbito.


PD: por cierto, la bitácora de Sosa.

3.9.07

Lecturas agostiles (I)

Quizá no esté todo perdido. Queda, a lo que parece, una cierta izquierda en España que sabe leer y escribir. Uno de los tres libros que he disfrutado este agosto ha sido El Estado fragmentado, que el profesor Sosa Wagner ha escrito con su hijo Sosa Mayor. Es un texto magnífico que, en mi opinión, va de más a menos. El Cuaderno Primero, que ocupa casi la mitad del libro, es un esclarecedor repaso de la historia de la Monarquía del Danubio, desde sus orígenes hasta su disolución, pero haciendo especial hincapié en los sucedido durante el siglo XIX. Aunque no sea educado citarse a uno mismo, El Perdíu tiene por ahí escrito, hace ya muchos años, que lo que más les gustaba a Lluch y a su gente del modelo austriaco no es cómo funcionaba, sino cómo acabó. Uno va leyendo el cuaderno y a veces parece pensar que le están hablando de España: los intentos húngaros no sólo por tener más autonomía, sino por conseguir que los demás no la tuvieran (para que su estúpida “singularidad” no quedara oscurecida por nadie), la locura de disponer de espacios de bilateralidad en un Estado tan complejo, la niñería fascista de conseguir que localidades con dos o tres nombres en diferentes idiomas sólo pudiesen ser conocidas oficialmente por uno. El acabar con el bilingüismo en los nombres de las calles. La reclamación de la “pluralidad” del Imperio mientras se intentaba construir, en Hungría, un territorio étnica y lingüísticamente homogéneo, los intentos y los éxitos de acabar con el alemán como segunda lengua en las escuelas, para conseguir que en cada territorio del Imperio la gente sólo hablara un idioma, acabando así con siglos de bilingüismo… ¿Le suena todo esto de algo, desocupado lector? Este primer cuaderno se lee con interés y se apoya en datos, lo cual no es muy habitual.

El segundo cuaderno muestra a un espectador atónito ante el proceso de reformas estatutarias emprendido por las élites políticas en nuestro país. Los autores cantan las verdades del barquero. Y en un país en el que el nivel del debate público es tan pobre, es de agradecer. Hay un par de capítulos especialmente brillantes, los referidos a los derechos históricos y a la lengua propia. A ver si algún día, desocupado lector, podemos reflexionar con calma sobre ese barbarismo jurídico que supone que haya poblaciones que pretendan obtener ventajas a cuenta de las leyes del siglo XIV, sin que se les aplique ninguna de sus contrapartidas. Añadiendo, comos señala el profesor Sosa, que de dichas leyes sólo se cogen, confusamente, las partes que interesan.

Finalmente en el tercer cuaderno, más flojo a mi entender, el autor hace una encendida defensa de los Estados grandes y supranacionales como garantes de la igualdad, y hace un ataque a los pequeños Estados, a los que imagina devorados por la gran banca y el capitalismo internacional. Aunque la tesis que expone es interesante y no anda escasa de razón en algunos momentos, ahora la forma se vuelve más militante y el autor empieza a buscar demonios (básicamente el neoliberalismo) para poder explicar lo que a su juicio es una evolución negativa de las democracias capitalistas.

Interesante lectura, desocupado lector.



PD: Aquí disfruta las vacaciones el mismo tirano hereditario que prohíbe a sus súbditos entrar en los hoteles extranjeros en Cuba.



Cita de hoy

El resultado era la nacionalización del día a día, entendida ésta como un intento […] de elevar el criterio de lo nacional al estatus de única categoría válida del discurso social, político y cultural. El ciudadano de a pie se venía envuelto las veinticuatros horas del día por unos razonamientos que medían con el rasero de lo nacional todos y cada uno de sus actos, desde la lengua que hablaba hasta la música que le gustaba, desde las tiendas en las que compraba hasta el partido al que votaba…

Sosa Wagner Francisco y Sosa Mayor, Igor: El Estado fragmentado. Modelo austro-húngaro y brote de naciones en España. Editorial Trotta, Madrid, 2007. Página 118.